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Natalia Sánchez confiesa haber pensado abandonar la lactancia ante la pérdida de peso de su bebé: "Han sido 10 días durísimos"

Natalia Sánchez confiesa haber pensado abandonar la lactancia ante la pérdida de peso de su bebé: "Han sido 10 días durísimos"
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La leche materna es el mejor alimento que podemos dar a nuestro bebé. Y mamás famosas se han convertido en iconos de la lucha por la lactancia, también en público. Una de ellas es Natalia Sánchez, madre de dos hijos, que ha compartido y comparte sus experiencias en la maternidad en su cuenta de Instagram, como una manera de normalizarla y ayudar a otras madres que estén recorriendo el mismo camino.

Pero hasta las grandes defensoras de la lactancia, pasan por momentos de duda y desconfían de sus decisiones. Así lo ha confesado en su cuenta de Instagram la madre de Lía (nacida en enero de 2019) y Neo (el 21 de mayo de 2020), a los que alimenta con lactancia en tándem: "Han sido 10 días durísimos…sacándome leche cada hora día y noche, y donde la idea de abandonar la lactancia me ha perseguido cada día…”.

Con una sinceridad digna de alabar, la actriz, que se hizo popular tras su participación en la serie 'Los Serrano' quiso dejar su testimonio "agridulce" con la esperanza de que "pueda ayudar a quien lo lea" aunque reconoce lo duro que fue ver que su recién nacido estaba perdiendo peso.

La maternidad nos enseña día a día

Creo que todas las madres estamos de acuerdo en que la maternidad nos descubre cosas nuevas a diario: no es un camino de rosas, así que algunas sorpresas son maravillosas, mientras que otras son duras y ponen a prueba nuestra fortaleza.

Por eso, me gusta la actitud de Natalia Sánchez y la forma en que nos demuestra cada día en sus historias de Instagram que afronta la maternidad con mucha naturalidad y que se enfrenta a lo retos que supone criar a dos niños tan pequeños, lo mejor que puede, aunque, como el resto, también tropieza con piedras en el camino y duda de su valía, igual que cualquier madre no famosa.

Así lo ha demostrado una vez más en un extenso testimonio que acompaña una foto suya dando el pecho a su hijo Neo, que nació en pleno estado de alarma y con el que se está enfrentando a nuevos desafíos, inexistentes con su hija Lía. Los hermanos se llevan solo 17 meses. Sus palabras contienen grandes lecciones de vida, útiles cuando el día a día con nuestros hijos parece superarnos.

 

Explica la actriz el pánico que sintió al descubrir que su recién nacido estaba perdiendo peso:

"Hace un mes Neo estuvo unos días llorando de forma desconsolada 1-2 veces al día. No parecía nada alarmante, pensé que serían gases, sueño o cualquier tontería. Pero cuando un bebé pide algo desconsoladamente es que necesita algo. Tras 3-4 días así le pesé y ¡BINGO! Había perdido peso".

A pesar de tener una niña mayor, confiesa que aparecieron los miedos de una madre:

"Que un recién nacido pierda peso es de las cosas que más nos aterra a las madres/padres porque puede ser grave, porque es un tema delicado sobre el que, para variar, todo el mundo opina y porque, en caso de lactancia materna, una lluvia de frases te golpean en lo más profundo y 'confirman' todos tus miedos".

“‘No tengo leche’, ‘no valgo’, ‘no soy, o mi pecho no es suficiente’…frases de Atapuerca que a todos nos han espetado en algún momento, fruto de la incultura tan inmensa que hay respecto a la lactancia y que, pese a saber que no son ciertas, nos afectan y hacen que nos pongamos en duda a nosotras mismas como madres y mujeres”.

Y sigue avanzando, asegurando lo que todas las madres sabemos: que la lactancia y la maternidad tienen sus pros y sus contras:

"Sé que suena muy 'existencial' y, para quien no esté familiarizado hasta ridículo, pero no lo es. Lo cierto es que vivimos en una sociedad en la que la imagen de la mujer, la lactancia y la maternidad están tan idealizadas y son tan lejanas a la realidad que, cuando algo se tuerce mínimamente, se desmorona nuestro castillo y nosotras detrás. ¡Maldita exigencia...!"

Pero, por fortuna, con la ayuda profesional adecuada, se encuentra una solución, tal y como ella lo cuenta:

"Le llevé al pediatra de urgencias y efectivamente había perdido 550 g! Al salir, escribí a una de las mejores si no la mejor asesora de lactancia: @albapadibclc (Alba Padró Arocas), con su equipo que me atendieron y asesoraron maravillosamente.

Tras descartar los motivos habituales, infección, frenillo, etc… y dado que era obvia la ‘bajada la producción’, pues no notaba al pecho tan turgente como siempre, llegamos a la conclusión de que podría ser multifuncional pero, sobre todo, creían que podía deberse mayoritariamente a mi estrés (ese terrible y poderoso enemigo), a no comer lo suficiente (por falta de organización), a no dormir (por razones obvias) y a otras pequeñas cosas que podían haberse sumado".

Explica que le recomendaron seguir complementando con leche artificial para recuperar el peso (que era lo primordial), que se fuera extrayendo para no perder la lactancia y, sobre todo, que intentara "bajar el ritmo".

“En definitiva: Han sido 10 días durísimos… sacándome leche cada hora día y noche, y donde la idea de abandonar la lactancia me ha perseguido cada día…”.

"A veces lo único que necesitamos es una mirada cómplice"

Natalia 2

Natalia reconoce que no hubiera podido salir adelante sin el apoyo de "las grandes mujeres de alrededor". Y nombra, expresamente a su hermana, "la mujer a la que más quiero en este mundo y a la que estaré eternamente agradecida por acompañarme en este proceso (y en todos) que no sabía cuánto iba a durar, ni si tendría un final feliz".

"Gracias tata por no dejar de decirme: 'Nata, tú puedes...". Porque a veces lo único que necesitamos es una mirada cómplice de alguien a quien queremos y eso, eso cura el alma. Su frase me ha retumbado en la cabeza cuando más he querido abandonar y me ha ayudado a seguir adelante.

Eso, y como dice ella, que soy tremendamente cabezona. Te quiero tata..."

Pero también se ha aferrado a los consejos de su madre, como esa frase que "me ha acompañado mucho estos días y me acompañará siempre":

"'La maternidad funciona como la mascarilla de los aviones: primero te la tienes que poner tú y luego se la pones a tus hijos, porque a la inversa no sirve de nada'. Es decir, primero hay que cuidarse a una misma para luego cuidar a los de nuestro alrededor, si no, la ecuación no funciona y nos estrellamos".

Y parece que las ha hecho caso, porque asegura que ha conseguido "bajar el ritmo y el nivel de exigencia", que se está cuidando "y todo vuelve a estar donde antes. No ha sido fácil, pero ha merecido la pena".

Y nos quedamos con las palabras de ánimo que dedica a otras madres que puedan estar pasando por experiencias similares, a las que invita a seguir su instinto.

"A todas las que estéis en este camino: ánimo. No es fácil, pero vosotras podéis. Solo tenéis que seguir vuestro instinto. Confiar en vosotras mismas y pedir ayuda siempre".

Si el bebé amamantado pierde peso: cuándo consultar

Lactancia

La leche materna es lo mejor, pero cuando el bebé realmente no está recibiendo suficiente leche es conveniente tener en cuenta que en algunos casos puede ser necesario un suplemento de manera temporal, hasta que se normalice el peso del niño.

Por mucho que deseemos una lactancia materna exclusiva lo primero es que el bebé esté bien nutrido. Esa es la prioridad máxima. Si hay un problema con la lactancia este podrá, casi seguro, ser superado, pero mientras lo primero es que el bebé siga recibiendo suficiente alimento.

Antes de usar un suplemento es necesario estudiar bien el caso particular y buscar un correcto asesoramiento, sea de un pediatra (verdaderamente conocedor de la lactancia materna) o de una Consultora de Lactancia Certificada (IBCLC).

No es que vayamos a dar un biberón ante cualquier duda, pero sí hay que saber que la leche artificial puede ser imprescindible en casos en los que haya realmente una nutrición inadecuada, al menos temporalmente mientras se adoptan medidas para mejorar la lactancia materna.

Lo importante es dar con un buen profesional, que no mande biberones a la primera, pero que si sepa cuando son necesarios, al menos temporalmente, a la vez que ayuda a la madre para solucionar el problema. Con los recién nacidos es vital mantener una nutrición e hidratación correctas.

No hay que alarmarse si el bebé pierde peso los primeros días de vida, es absolutamente normal. Los bebés suelen perder entre un 4 y un 6% de su peso y hasta un 10%. Lo habitual es que a la semana lo recuperen.

Cuando la pérdida de peso es mayor del 10% pueden tardar hasta tres semanas en recuperarlo y en este caso hay que estar muy atentos a su evolución.

Si a los tres días de comenzar con la lactancia el recién nacido no ha comenzado a recuperar el peso que tenía al nacer, hay que consultar con el pediatra para detectar una posible deshidratación o falta de nutrición adecuada. Igualmente, es necesario acudir al médico si el bebé está muy adormilado y no pide comer.

También puede ser necesaria una suplementación con leche extraída si la pérdida de peso supera el 5%. En esta situación, habrá que revisar la lactancia para detectar mala postura y ofrecerla a libre demanda, aumentando la frecuencia de las tomas y retirando los chupetes si se estaban usando.

Además, si el bebé no aumenta de peso puede suceder que la lactancia se haya instaurado mal desde el comienzo. Por eso, para evitar estos casos o solucionar los problemas que vayan surgiendo, es importante, como hizo Natalia Sánchez, consultar con el pediatra para ayudar a tu bebé y detectar algún problema físico que pueda afectar a la lactancia (como el frenillo lingual corto), y acudir a una asesora de lactancia, para que te ayude a ti buscando cómo solucionar un posible problema de agarre al pecho de tu hijo.

Fotos | GTres, Instagram Natalia Sánchez, iStock

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