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El incienso como ambientador podría ser más tóxico que el tabaco

El incienso como ambientador podría ser más tóxico que el tabaco
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Cada mañana, después de ventilar la casa, hacer las camas, limpiar el polvo y pasar la mopa, mi mujer quemaba un palito de incienso que se iba consumiendo poco a poco, dejando un aroma de lo más variopinto, según el olor escogido cada día. La casa olía a las mil maravillas y daba gusto entrar de la calle con nuestro primer hijo aún pequeño en nuestra casa limpita y bienoliente.

Sin embargo, un día nos enteramos de que esos insignificantes palitos de incienso podrían ser muy tóxicos y los dejamos de utilizar. Ahora la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) explica en un comunicado que pueden llegar a ser más tóxicos que el tabaco.

Según explican en el mencionado comunicado el humo del incienso y el que proviene de muchos aceites aromáticos llega como resultado de quemar sustancias derivadas del petróleo. Las sustancias pueden ser las siguientes:

  • Benceno: que es tóxico y cancerígeno. El humo de un cigarrillo emite 60 microgramos de benceno por metro cúbico. Hay conos de los de quemar que llegan a emitir 490 microgramos.
  • Partículas finas: Son partículas que al ser inhaladas pasan a los pulmones donde residen durante un tiempo indeterminado. Cuantas más tengas en tus pulmones, mayor riesgo de problemas respiratorios. En una casa donde no haya personas fumadoras la concentración de estas partículas por metro cúbico ronda los 30 microgramos. En un bar de fumadores, los 180 microgramos. Hay varitas de incienso que emiten más de 3.000 microgramos por metro cúbico.
  • Formaldeído: que como el benceno es tóxico y cancerígeno. Se considera que el máximo que puede haber son 10 microgramos por metro cúbico. Hay aceites aromáticos que pasan de 200.
  • Compuestos volátiles: son sustancias que al quemarse se liberan en forma de gas y que pueden servir como indicador de cuán contaminante es un producto. El máximo ideal es de 200 microgramos por metro cúbico. Hay ambientadores que superan los 25.000.

Estos datos son escalofriantes, y más cuando se han usado, como yo, en una casa donde había niños pequeños. La razón es que parece que no está regulada la composición de muchos de estos productos, y muchas veces se venden en tiendas relativamente "sanas", con ropa de algodón ecológico, productos y juguetes de comercio justo y cosas similares, y uno tiende a pensar que eso será totalmente inocuo.

Ante esta situación, la OCU ha presentado los resultados de sus análisis a la Comisión Europea reclamando la regulación de estos ambientadores y un correcto etiquetado que explique los riesgos para la salud que puede provocar su uso.

Y vosotros, ¿los habéis usado alguna vez en casa, con vuestros hijos?

Más información | OCU
Foto | Thinkstock
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