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Retención de líquidos y drenaje linfático

Retención de líquidos y drenaje linfático
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Es habitual que durante el embarazo sufras retención de líquidos que te dan como consecuencia una serie de síntomas molestos. Tienes la sensación de pesadez en tu cuerpo, de cansancio y el síntoma más claro, tienes las piernas hinchadas.

Esto es debido a los factores hormonales, en especial el aumento de la progesterona, que relaja los tejidos y acumula más líquidos, pero también los factores fisiológicos influyen, el útero presiona las venas de la parte inferior del cuerpo y complica el vaciamiento de los vasos linfáticos.

A todo esto, hay que sumarle la posibilidad de que lleves una vida sedentaria y que ganes excesivo peso durante el embarazo. Todos estos factores se traducen en la hinchazón de los tobillos y que tengas las piernas como si fueran de plomo. Normalmente durante el embarazo, puedes llegar a retener hasta un litro de líquido por día y llegando la noche notas cierta hinchazón en los tobillos. Pero tras el descanso nocturno, esa hinchazón debe bajar, si no es así, entonces sufres una excesiva retención de líquidos.

Existen formas eficaces para solucionar este problema, realizar un drenaje linfático manual es una solución. Es un masaje que consigue relajar tu cuerpo y tu mente y aporta una sensación de alivio inmediato. Además proporciona a tu piel mejor aspecto, más terso, gracias a mejorar tu circulación.

Con este masaje, eliminas el estancamiento de los líquidos y favoreces la asimilación de ellos, dando como resultado un efecto antihinchazón, pero no queda todo ahí, también desarrollas el sistema inmunológico, ya que el sistema linfático es el que estimula las defensas del organismo. El drenaje linfático (masaje) debe ser aplicado por un profesional para que así surja efecto.

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