Heparina en el embarazo: consejos para reducir las molestias a la hora de pincharte la inyección

Heparina en el embarazo: consejos para reducir las molestias a la hora de pincharte la inyección
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Entre mi primer y mi segundo embarazo tuve varias pérdidas gestacionales. Fueron momentos muy duros y plagados de incertidumbre, en donde no faltaron las pruebas médicas para internar determinar qué estaba ocurriendo. Finalmente, me diagnosticaron un trastorno de trombofilia y me recetaron heparina de bajo peso molecular para comenzar a pincharme en el momento en que volviera a quedarme embarazada de nuevo.

A raíz de este artículo en el que os comentaba cómo fue mi experiencia, fuisteis muchas las que me escribisteis por privado preguntándome vuestras dudas sobre cuándo y cómo pincharse heparina, pues acababais de comenzar este difícil camino hacia la maternidad.

Por ello, hoy me gustaría compartir con vosotras algunos consejos y pautas para que el momento de pinchar la heparina sea más llevadero.

Siempre a la misma hora

heparina

Salvo que el médico te haya indicado lo contrario, no hay un momento del día mejor que otro para inyectarse la heparina, aunque sí es recomendable que se haga siempre a la misma hora.

Si algún día olvidas tu inyección no debes doblar la dosis, sino inyectarla cuando te toque de nuevo. No obstante, en caso de dudas puedes consultarlo con la matrona o el farmacéutico.

Prepara un pequeño botiquín con todo lo necesario

Mi recomendación es que prepares un pequeño botiquín con lo que vas a necesitar cada vez que te pinches y lo tengas siempre a mano. De este modo, si algún día el pinchazo te pilla fuera de casa tendrás contigo todo lo necesario.

El botiquín debe contener la inyección de heparina que tengas que administrarte ese día (también recomiendo guardar una dosis extra para cubrir imprevistos), un paquete de gasas, alcohol de 70º para limpiar la zona y un desinfectante de manos por si no pudieras lavártelas con agua y jabón.

Desinfección de manos y de la zona a pinchar

pinchar heparina

Antes de manipular la inyección debemos lavarnos correctamente las manos con agua y jabón (o en su defecto, desinfectarlas con gel hidroalcohólico). A continuación limpiaremos la zona que vamos a pinchar con un algodón o gasa impregnada en alcohol, y esperaremos unos segundos a que se seque.

Cómo escoger la zona del pinchazo

La heparina se administra por vía subcutánea, y el abdomen es habitualmente la zona escogida.

Jamás debemos pinchar la heparina cerca del ombligo. Nos aseguraremos de dejar al menos cuatro dedos de distancia a ambos lados.

Puesto que el pinchazo suele provocar hematomas, es muy importante alternar el lado de la inyección; es decir, si hoy te pinchas en el derecho, mañana deberás hacerlo en el izquierdo. Igualmente, debes pinchar lejos de cualquier cicatriz, lunar, cardenal o herida.

Personalmente, el pinchazo me molestaba menos cuando me lo administraba en el costado de la cintura abdominal. No obstante, si tienes dificultades para encontrar una zona en la que pinchar o tu abdomen presenta demasiados hematomas, coméntale al médico la posibilidad de pinchar en el muslo.

Coge un 'pellizco' de carne

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Una vez seleccionada la zona en la que pincharás, coge entre tus dedos índice y pulgar un buen pellizco o pliegue cutáneo, y no lo sueltes hasta que hayas retirado la aguja tras inyectar su contenido.

No es necesario que apliques fuerza, pero sí sujetar con firmeza la piel, pues así te asegurarás que la inyección penetra en el tejido graso subcutáneo, reduciendo las molestias.

Cómo debes inyectar la aguja

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Con el pliegue cutáneo bien agarrado con una mano, toca inyectar la heparina con la otra. Puesto que se trata de una inyección que ya está preparada, su administración es sencilla.

Hazlo siguiendo estas recomendaciones:

  • Retira el capuchón que protege la aguja. No toques la aguja ni saques ninguna burbuja de aire.
  • Clava la aguja en un ángulo de 90º, es decir, completamente vertical a la piel.
  • Inyecta muy lentamente el contenido. Si lo inyectas rápido te dolerá y escocerá más.
  • Una vez inyectado todo el contenido, mantén la aguja dentro unos segundos y después sácala despacio.
  • Recuerda no soltar el pellizco cutáneo hasta que hayas terminado el proceso.

¡No frotes la zona del pinchazo!

Una vez inyectado el líquido es normal sentir quemazón, picor y mucho escozor. Pero aunque te entren unas ganas irrefrenables, no frotes la zona del pinchazo, pues esto favorece la aparición de hematomas.

A mí me ayudaba aplicar una suave presión, y soplar. Soplar muy fuerte. El malestar y el escozor apenas duran un par de minutos.

Los hematomas son normales

Pero aunque sigas al pie de la letra todas las recomendaciones, es más que probable que aparezcan hematomas en la zona del pinchazo. Estos se producen cuando los pequeños vasos sanguíneos y capilares se rompen y sangran bajo la piel.

En este artículo médico explican que la aplicación de frio local antes y después de la inyección podría reducir la posibilidad de formación de hematomas. Si lo haces, recuerda que el hielo nunca debe aplicarse directamente sobre la piel, pues puede producir quemaduras.

No obstante, si presentas grandes hematomas en la zona de punción debes comunicárselo a tu médico.

Desecha las agujas con seguridad

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Como ocurre con cualquier otro medicamento, las inyecciones de heparina no pueden tirarse a la basura. Debes arrojarlas en un contenedor específico para agujas, y cuando esté lleno llevarlo a tu centro de salud o al punto SIGRE de la farmacia, donde se encargarán de desecharlas con seguridad.

Asimismo, una vez te hayas pinchado es recomendable que tapes de nuevo la aguja con su correspondiente capuchón, a fin de evitar pinchazos accidentales.

Espero que estas pautas te ayuden a planificar el momento de pincharte la heparina, y que los consejos basados en mi experiencia te sirvan para minimizar las molestias de la inyección. No dudes en consultar con tu médico o matrona cualquier duda que tengas al respecto.


Fotos | DepositPhotos, Pixabay

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