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En qué hora se me ocurrió hacerlo

En qué hora se me ocurrió hacerlo
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Si hay una frase que todo padre va a repetir para sus adentros, y no una, sino varias veces en su vida será la de "en qué hora se me ocurrió hacerlo". Habrá otras muchas frases que se van a repetir en nuestro repertorio paternal a lo largo de la historia, pero pocas tan dolorosas como esa.

Y es que muchas veces por desconocimiento de nuestros propios límites, o los de nuestros hijos, o por exceso de optimismo y confianza en el entorno que nos rodea, o por que estamos ya demasiado cansados para decir esa palabra, a veces mágica, que es el "NO" o por qué no decirlo, porque no tenemos ni la más remota idea del por qué, nos hemos visto metidos en situaciones de las cuales, en mayor o menor medida, nos arrepentimos. Aquí vamos a poner algunos ejemplos.

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El mundo digital

El mundo del siglo XXI por antonomasia y justo el único en el que nuestros hijos están mejor preparados para él que nosotros. ¿Por qué? Muy simple. Porque es tan nuevo para nosotros como ellos y al igual que nuestros hijos el manual de instrucciones se va escribiendo a toro pasado y encima sólo sirve para un modelo determinado.

Dejarle el móvil a nuestro hijo

Si, los niños y en especial los más pequeños, pueden volverse extremadamente insoportables en el momento que tienen un objetivo en mente y para nuestra desgracia, poner sus regordetas manos sobre la impoluta pantalla del móvil es una de las que está al principio de la lista. Aquí, mayoritariamente interviene el exceso de confianza, tanto en nuestra capacidad para mantener nuestros reflejos al 100% después de un largo día de trabajo (seamos realistas, si conserváis el 10% de ellos podéis sentiros los reyes del mambo) y la confianza en que nuestro hijo sea capaz de mantener el suficiente grado de concentración para mantener el móvil sujeto mientras gran parte de sus recién estrenadas neuronas se entretienen en ver colores y sonidos en la pantalla.

También tendríamos que tener en cuenta nuestra inocencia al pensar que nuestro hijo cuidará el móvil como lo haríamos nosotros. Las consecuencias van desde la compra de un nuevo terminal (no subestimemos esta opción como forma de renovación del aparato, por supuesto totalmente involuntaria) hasta el pasearnos con una flamante pantalla hecha añicos y que increíblemente sigue funcionando, -lo mismo que nuestra inocencia-.

Instalar un juego para ellos

Un buen día, en un exceso de lo que yo llamo "visión optimista del comportamiento humano", en este caso, el de tu hijo, instalamos un juego con la idea de usarlo sólo en ocasiones especiales en las que haya que entretener al pequeño y/o se haya portado excepcionalmente bien o corramos peligro de ser vetados de nuestro restaurante favorito. El problema reside en creer que nuestros hijos van a estar de acuerdo con los términos de dicho contrato, lo que nos lleva directos a las consecuencias del punto anterior o bien a quedarnos sin móvil y de paso, sin hijo por abducción 2.0

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Enseñar a tu hijo a abrir y usar el Pc

Realmente tampoco hace falta que les enseñes, basta con que lo hagas delante de ellos y vean que puede ser interesante las siguientes opciones: a- ser como papá o mamá y trabajar con el ordenador. b- En dos palabras You Tube

Las consecuencias de dejar el portátil de la mano de tus hijos pueden ser de lo más variopinto:

  • Desapariciones misteriosas: desde iconos del escritorio, pasando por programas eliminados, hasta alguna tecla.
  • Fenómenos inexplicables: si tu ordenador comienza a hacer cosas extrañas ya sabes el motivo.
  • Extrañas formas en la pantalla: mira, si no era una mosca sino un trozo de galleta. Conviene pasar un paño y la aspiradora de vez en cuando.

Dejar que contesten al teléfono

Que tu mujer o tu madre sepan que te han llamado mientras estés en el baño quizás no resulte un inconveniente, pero seguro que tu hijo le ha alegrado el día al operador del otro lado de la línea.

Dejar que lleven ellos el carro del supermercado o el carrito del hermano pequeño

Si algo le gusta a los más pequeños, y no tan pequeños, es pegarse una carrera empujando un carro. El problema viene a la hora de frenar.

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Leer un cuento sin pensar en como termina

Esto nos pasó a nosotros al principio de empezar a leerle cuentos a nuestro hijo y es que movidos por la ilusión de verle entender qué es lo que le estás contando no nos dimos cuenta que algunos cuentos, como el de Blancanieves o el de Caperucita Roja presentaban algunos pasajes un tanto peligrosos debido a la incomodidad de ciertas preguntas o de los miedos que podrían causarle ciertas escenas escenas, como lobos comiéndose a las abuelas, malvadas madrastras, etc.

Traer una mascota a casa

Si, una mascota puede ser uno de los mejores regalos que le puedes hacer a tu hijo, pero también puede ser uno de los peores. Y es que cuando cedemos a sus deseos de tener un perrito, no pensamos que el perrito se va a transformar en perrazo, que habrá que sacarle todos los días a la calle, al menos dos veces y que tu hijo de cuatro años no va a ser quien lo haga, por no decir que vas a tener que dedicarle una parte de tu ya de por si saturado de juguetes, hogar dulce hogar.

Y vosotros, ¿alguna vez habéis dicho eso de "en qué hora se me ocurrió hacerlo"?

Foto | ThinStock En Bebés y Más | 10 cosas que yo le permito hacer a mi hijo, Las rabietas de los niños son su manera de explicarnos sus problemas: no les ignores

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