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Dar a los niños leche sin lactosa sin ser intolerantes puede provocarles intolerancia a la lactosa

Dar a los niños leche sin lactosa sin ser intolerantes puede provocarles intolerancia a la lactosa
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Los bebés, al nacer, toman leche materna. Si no es así, en su defecto, toman leche artificial, ambas leches con lactosa. Vamos, que los bebés, por norma general, toleran la lactosa sin ningún problema. Crecen tomando su leche y cuando llegan a los 12 meses el pediatra y/o enfermera explican que como ya tiene un año ya puede tomar cualquier leche del mercado, recomendando la leche entera (tal y como recomiendan la Asociación Española de Pediatría y la OMS).

Por no sé qué razón, quizás porque los supermercados están repletos de leche sin lactosa y en ella se lee "fácil digestión" o quizás porque alguien está haciendo una muy buena, pero falsa, campaña de marketing, me encuentro a muchas madres dando leche sin lactosa a niños que no son intolerantes a la lactosa, básicamente, porque a partir del año la mayoría de niños siguen tolerando la lactosa. Entonces les digo que es un error (para quien no me conozca, soy enfermero de pediatría en un centro de atención primaria) y les descubro algo que desconocen: dar a los niños leche sin lactosa sin ser intolerantes puede provocarles intolerancia a la lactosa (al menos de manera temporal).

Cómo funciona esto de la lactosa y la intolerancia

La lactosa es un tipo de azúcar presente en la leche de las hembras mamíferas formado por galactosa y glucosa. Es un azúcar que, para ser digerido, debe ser descompuesto en el intestino (en galactosa y glucosa) por acción de una enzima llamada lactasa. El intestino no es capaz de absorber la lactosa, pero sí es capaz de absorber la galactosa y la glucosa, y por eso es necesario que se produzca la descomposición que comento.

Si no se produce, o si una persona produce poca lactasa y es insuficiente para descomponer toda la lactosa que llega al intestino, la lactosa completa pasa al colon, donde las bacterias la fermentan, pudiendo provocar diarreas, cólicos, gases, distensión abdominal y náuseas. Estos, como podréis imaginar, son los síntomas de la intolerancia a la lactosa, que es la manera de decir que alguien no produce suficiente lactasa como para tomar lácteos con lactosa felizmente.

Los bebés producen lactasa suficiente como para tolerar los lácteos que toman, pero hacia los 3 años de edad empiezan a producir cada vez menos lactasa y se convierten en intolerantes a la lactosa. Bueno, esto es lo que ha sucedido durante millones de años, porque hace 7.500 años se produjo una adaptación evolutiva en la que muchos niños podían seguir tomando leche sin problemas. Esa adaptación ha perdurado en el tiempo y según la zona donde vivas es más posible que seas tolerante, o más posible que seas intolerante.

En España, la mayoría de niños toleran perfectamente la lactosa, excepto una minoría que empiezan a desarrollar síntomas a partir de los 3 a 5 años. Esos niños se consideran intolerantes a la lactosa y, para evitar que lo pasen mal, se les recomienda que tomen leche sin lactosa.

El triunfo del marketing

¿Qué hacen los fabricantes para venderte sus productos? Pues en la mayoría de las ocasiones, mentirte, o decir medias verdades, o explicar las cosas de manera que parezca que es mejor algo que en realidad no reporta ningún beneficio. Llevan años mintiendo con muchos alimentos que prometen, casi, casi, la vida eterna y ahora parece que los de la leche se quieren sumar al carro.

No contentos con hacer versiones enriquecidas con calcio, vitaminas y no sé cuántas cosas más que podemos recibir de una dieta normal, no contentos con hacernos pensar que la grasa es veneno (cuando resulta que deben formar parte de una dieta equilibrada), ahora han decidido ir a por la lactosa, hablando de ella como si fuera la causante, parece, de todos los males.

No hay más que ver los supermercados, llenos de productos sin lactosa con un eslogan (algunas) prometedor, pero irreal: "Mejor digestión", "Mañanas ligeras" y cosas así, dirigidas no solo a las personas intolerantes, sino también a las tolerantes. Y al parecer les está saliendo bien la jugada, porque como digo, cada vez veo más niños y más adultos consumiendo leche sin lactosa, como si eso fuera un beneficio.

No es un beneficio y puede suponer un perjuicio

Intolerantes a la lactosa por tomar leche sin lactosa

¿Qué pasa si una persona tolerante a la lactosa toma leche sin lactosa? No pasa nada. Es decir, no sufrirá ninguna mejoría porque el hecho de consumir lactosa no le supone ningún problema. La lactosa llega a su intestino, su lactasa la descompone, el intestino absorbe los productos resultantes y todos tan contentos. Hasta el consumidor, que está comprando leche normal, más económica que la leche sin lactosa.

Pero decir "nada" tampoco es del todo cierto, porque la producción de lactasa depende de la lactosa. Si un niño deja de tomar lactosa porque su madre cree que así estará mejor, lo que puede suceder es que empiece a producir cada vez menos lactasa. No es que deje de producir por completo y a la que tome algo de leche se ponga malísimo, pero sí puede llegar a reducir sus niveles hasta el punto de tomar un día un vaso de leche normal (con lactosa) en casa de la abuela y empezar a experimentar los síntomas. Luego, a medida que vaya tomando lactosa de nuevo es posible que todo vuelva a su cauce, es decir, que vaya aumentando paulatinamente la producción de lactasa, pero claro, los síntomas estarán ahí hasta que vuelva a tolerar la cantidad que tomaba tiempo atrás.

Así que por favor, no hagáis experimentos "saludables" con vuestros hijos y menos si no tienen ningún fundamento. En este caso, como veis, no dar lactosa es perjudicial porque provocas intolerancia. En caso de que un niño sea intolerante a la lactosa, entonces sí, debe tomar leche sin lactosa en la mayoría de ocasiones, y digo en la mayoría, porque las personas intolerantes sí producen lactasa.

La duda, entonces, es saber cuánta lactasa se produce, o lo que es lo mismo, cuánta lactosa se digiere. Hay niños que pueden tomar medio vaso de leche con lactosa, otros casi un vaso entero y otros no pueden ni probarlo. Lo ideal es saber cuál es el límite para saber así hasta dónde tomar o hasta dónde no. ¿Por qué? Pues porque las personas intolerantes que toman leche con lactosa absorben el calcio de la leche mucho mejor que si solo toman sin lactosa y, atención al dato, mejor que los tolerantes que toman leche con lactosa.

Fotos | Thinkstock
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