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“Programar es como tener un superpoder”, hablamos con Antonio García Vicente, experto programador de videojuegos de 12 años

“Programar es como tener un superpoder”, hablamos con Antonio García Vicente, experto programador de videojuegos de 12 años
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No es la primera vez que en Bebés y Más hablamos de Antonio García Vicente, un niño de Villanubla (un pueblo de Valladolid), que con solo seis años ingresó en el Club de Jóvenes Programadores de la Universidad de Valladolid; con solo ocho dio su primera charla TED y hoy, con solo 12 años ha programado ya más de 100 videojuegos.

Su última participación pública ha sido esta semana como ponente en la XV Edición del Festival El Chupete, el primer festival internacional de publicidad y comunicación infantil, que abordó la temática global ‘Digital Kids’, la generación más joven y más digital.

Aprovechamos para averiguar más sobre su gran afición, programar, que según asegura le da “superpoderes”.

Empezó a programar con seis años

Es un niño normal, con una sonrisa siempre presente en su rostro aún preadolescente, pero se mueve entre el público y responde a las preguntas con tal soltura que te hace pensar que es un niño muy especial. De hecho, lleva participando en las reputadas charlas internacionales TED (Tecnología, Entretenimiento y Diseño), desde que tenía 6 años, con un desparpajo increíble.

Y no tiene ningún problema en responderte, con toda la naturalidad del mundo, que no hay ningún secreto para hablar ante el público como él lo hace.

“Todo el mundo se pone nervioso, aunque sea un poco, cuando habla delante de gente. Pero es verdad que cuando voy avanzando, como estoy muy seguro de todo lo que voy diciendo, se hace más sencillo y van desapareciendo esos nervios del principio”.

Tiene claro que si tuviera que dar algún ejemplo a otros niños para que se relajen al hablar delante de la gente sería que no se pusieran nerviosos, “porque si uno sabe de lo que se está hablando, solo es contarlo y da igual delante de la gente que estés”.

Tampoco se siente diferente por haber programado tantos videojuegos siendo un niño. De hecho, explica que:

"Mi afición a los videojuegos “comenzó como la de cualquier niño que juega para divertirse y entretenerse. Cuando jugaba, pensaba en cómo podría crear mis propios videojuegos, pantallas o niveles, y con 6 años empecé ya a programar”.

Asegura que sus preferencias en juegos son similares a los del resto de los niños de su edad.

“Aunque me gustan muchos videojuegos, me encanta el FIFA, porque me permite hacer lo que más me gusta, que es jugar al fútbol”.

Explica que el fútbol es sin duda su deporte favorito y, “a través del videojuego puedo jugar o con mis amigos en casa, incluso cuando hace mal tiempo y no podemos jugar al fútbol en el campo”.

La programación debería ser asignatura obligatoria

Cuando le preguntamos que como experto en precocidad nos señale a qué edad piensa que es adecuado comenzar a programar, asegura que “se puede empezar cuando uno quiera, aunque lo adecuado sería hacerlo a partir de unos siete años, más o menos”.

“Nuestro cerebro es una especie de biblioteca, llena de estanterías, y, cada vez que vamos aprendiendo cosas nuevas, la vamos llenando con libros diferentes. Cuando somos pequeños, las estanterías están casi vacías y hay mucho espacio para los libros”.

Para él la programación debería estar en los colegios, ya que permite hacer lo que uno quiera, no solo videojuegos. “¡Es como un superpoder!”, asegura.

“Puedes hacer de todo, no solo videojuegos, y lo veo muy necesario. Vivimos en un mundo en el que la tecnología está en todas partes, y no es cuestión de que todos seamos informáticos, pero sí que sepamos cómo funcionan las cosas”.

En la misma línea, quiere tranquilizar a los padres preocupados por una posible dependencia de sus hijos a las pantallas, asegurando que “lo importante es saber utilizar la tecnología de manera positiva”.

“En mi caso, cuando programo, aprendo a pensar, y programar me ayuda a razonar lógicamente. Si, por ejemplo, quiero que un personaje corra en un juego, estoy aprendiendo a la vez conceptos de física como la velocidad”.

Explica que gracias a la programación es capaz crear muchos tipos videojuegos diferentes. A veces hago juegos de aprender, otros de ocio, aunque reconoce que “también intento hacer algún juego más grande para hacerlo a mi manera”.

“Si por ejemplo estoy en clase y tengo que hacer un trabajo o me piden algo los profesores, pues hago un juego para aprenderme el tema de forma más fácil y divertida”.

Mi primer videojuego lo hice con un amigo para aprendernos los huesos del cuerpo humano.

“Soy un chico normal de 12 años”

Antonio 2 Foto: Antonio con David Rees, “el chico del ukelele”, premiado como contenido más viral de 2019. Cortesía de Festival El Chupete.

No se siente diferente en absoluto al resto de los niños de su edad. Es más, asegura que su relación con sus compañeros de clase es buena y que “para mi la programación es como una actividad más como el fútbol o el inglés”.

“Me encanta leer, ir al cine, salir con los amigos y el fútbol. Además, entre mis compañeros de clase cada vez hay más afición a la programación”, añade Antonio:

“He formado el club de programación en el colegio de El Páramo de Villanubla, que empezamos solo 10 niños de mi clase a los que les contaba lo que sabía y este año somos ya 70 niños de diferentes edades, desde los seis años hasta 15, ¡es una pasada!”

Igual de reposado se muestra cuando le preguntamos acerca de su futuro, como es lo habitual en un niño que termina de empezar la ESO. Asegura querer seguir formándose "como un niño normal en el colegio, sobre todo con los pies en la tierra y no quiero dejar de aprender”.

“Habrá que ir viendo qué depara el futuro, pero ahora vamos partido a partido”.

Fotos | Cedida por Festival el Chupete 2019

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