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Móviles en las aulas: los expertos opinan sobre las ventajas e inconvenientes de su uso

Móviles en las aulas: los expertos opinan sobre las ventajas e inconvenientes de su uso
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Educación anunciaba al comienzo del curso pasado (2018-2019) que estudiaría prohibir los móviles en los colegios españoles, pero se quedó en estudio.

Ahora, con la vuelta al cole, salta de nuevo la polémica: ¿hay que prohibir su uso en los colegios, siguiendo el ejemplo de Francia?

Expertos en el uso de la tecnología y adolescentes nos dan su opinión acerca de las ventajas e inconvenientes del uso de los móviles en las aulas. Porque no todo es blanco o negro.

Siempre conectados

Internet forma parte ya de nuestras vidas y tiene múltiples aplicaciones. Además, la mayoría de nosotros ya accedemos a la Red a través de esos pequeños aparatos que nos acompañan a todas partes y que se llaman móviles. Y aún más partido parece que los sacan los niños y adolescentes.

Nuestros hijos son ya seres tecnológicos, así que resulta muy complicado mantenerles alejados de las pantallas donde pueden consultar cualquier duda o comunicarse con sus amigos. Ahora una cuestión aparte es si es necesario que estén siempre comunicados, incluso en el colegio.

Nos permiten a los padres sentirnos más tranquilos porque nuestros hijos están 'supuestamente' siempre en contacto. Y digo supuestamente, porque después no responden a nuestras llamadas ni responden a nuestros Whatsapp y tenemos que llegar a crear apps que les obliguen a confirmarnos que se encuentran bien.

Sus defensores también hablan de estos teléfonos inteligentes como enriquecedoras herramientas educativas. Pero también están sus detractores: con ellos han llegado las grabaciones y difusiones de retos virales entre los adolescentes (algunos muy peligrosos) y el ciberbullying a través de las redes sociales, que logran que el acoso ni siquiera pare cuando el niño sale por la puerta de clase.

El uso del móvil en el aula es un tema muy controvertido, porque en España no existe una legislación que lo regule, sino que cada centro gestiona sus normas. En Francia, por ejemplo, la prohibición se hizo efectiva el curso pasado y más de 12 millones de menores de 15 años ya no pueden utilizar el dispositivo en clase, en el recreo ni en las actividades extraescolares.

"Uso moderado en un entorno seguro"

Movil Colegio 2

Pia García Simón, de 'Empantallados', una plataforma nacida por iniciativa de Fomento de Centros de Enseñanza, en colaboración con numerosos expertos de la educación y la tecnología, asegura que la posibilidad de prohibir o no su uso en las aulas es una pregunta recurrente que hacen los padres, porque "para ellos, el rato que pasan en el centro escolar es el único momento en el que están desconectados".

Pero asegura que tampoco podemos despreciar todas esas habilidades que puede llevar la tecnología al aula: dinámicas más colaborativas, investigación más profunda...

"Su uso debe ser resultado de un consenso educativo entre los padres y el colegio y que se mueva dentro de un tiempo de uso razonable, siempre en positivo y en entornos seguros".

Asegura la directora de Marketing de 'Empantallados' que no se atreve a dar una respuesta contundente sobre la posibilidad de prohibir o no su uso, que depende de los centros y los padres. En lo que sí insiste es en la necesidad de velar porque ese rato de navegación en el aula se desarrolle en un entorno seguro, que los niños no aprovechen ese tiempo para acceder a otro tipo de contenidos.

Es positivo que tengan momentos de desconexión

Por el uso racional de los móviles también apuesta Jorge Flores Fernández, director de 'Pantallas Amigas', una plataforma que tiene por objetivo el fomento de la ciudadanía digital responsable en la infancia y la adolescencia.

Según el experto, puede ser positivo el uso de las tecnologías que usamos fuera del entorno escolar para que sirvan de aprendizaje, siempre que sea de manera controlada.

"También es positivo y necesario establecer momentos en el entorno escolar sin usar el móvil. Hay que saber prescindir de esas herramientas para gestionar cuándo las queremos y para qué las queremos y no dejarnos llevar por el sobreuso irracional".

Jorge admite que recomendaría el uso de los smartphones en clase en momentos controlados y para una finalidad determinada, como parte del proceso de aprendizaje, donde aportan valor añadido y además sirven para desarrollar competencias.

No es muy dado a la prohibición en todos los momentos, como ocurrió en Francia. Esas prohibiciones deben afectar a malos usos y no para una utilización concreta y controlada para una determinada tarea escolar.

Pero como ocurría en el caso de Pia, tampoco se atreve a ser tajante en prohibir o aconsejar su uso en las aulas:

"Si se usan en momentos puntuales como herramientas de estudio, son beneficiosos. Pero hay que evitar el uso indiscriminado, enseñar a los niños a utilizarlos correctamente. Porque igualmente es saludable estar sin móvil y aprovechar esos momentos en el entorno escolar para ejercitar también esa posibilidad".

¿Y qué ocurre con las tablets en clase?

Tablets

Explica la directora de 'Empantallados' que se está generalizando en muchos centros como plataforma para libros digitales. La experta en tecnología asegura que "aún es pronto para hacer una reflexión sobre cómo su uso va a afectar a habilidades tan importantes como la atención, la imaginación o la creatividad".

Pero añade que "siempre que se utilice en un entorno seguro, con un uso positivo, dinámico y más colaborativo, a mi opinión se merece una oportunidad de exploración".

También señala la reducción de gastos que implican los libros digitales frente al modelo clásico, aunque en este punto quizás habría que echar números para comprobar si realmente salen más económicos que los libros de papel reutilizados. Pero ese es otro tema.

Pero dejando este punto monetario aparte, la experta asegura que las pantallas enriquecen las dinámicas y motivan a audiencias muy audiovisuales. Pero siempre buscando el equilibrio, porque tampoco su uso también tiene que estar asociado a la edad del niño.

Pia señala que por suerte la Asociación Americana de Pediatría ya aconseja un tiempo de uso según la edad del niño, de cero a cinco años, y que la mayoría de los centros escolares tienen en cuenta.

Así, los niños no deberían estar expuestos a una pantalla hasta cumplidos los 18 meses, mientras que, hasta los cinco años, una hora al día es más que suficiente.

A partir de esa edad, el tiempo de uso debe responder a un consenso entre el colegio y los padres.

También de beneficios habla Jorge Flores de 'Pantallas Amigas'. Señala que se trata de un dispositivo similar al móvil pero que aporta un valor añadido: tiene más superficie de pantalla por lo que permite el uso compartido entre varios estudiantes. No tiene por qué ser tan individual como una pantalla de móvil.

Asegura que, si se usa correctamente y no para acceder a contenidos ajenos a los educativos, se trata de un recurso didáctico más que puede aportar valor. Pero no porque sea más llamativo o intuitivo, sino porque ayuda en el proceso de enseñanza y aprendizaje, desarrollando competencias digitales.

"Si el profesor incluye un currículum que integre el uso de la tecnología, sí está recomendado. Si no, no tiene sentido. El 'porque sí' no sirve. Tiene que responder a algún objetivo didáctico y educativo".

Parece que ni los expertos son capaces de asegurar con contundencia si son o no recomendables los móviles en clase o si deben prohibirse. Que cada uno saque sus propias conclusiones. Como ayuda, algunos datos relevantes del estudio 'Impacto de las pantallas en la vida familiar' realizado por 'Emparejados' y que al menos nos llevan a plantearnos la importancia de promover un uso razonable y seguro de Internet entre nuestros hijos:

Fotos | iStock

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