Hace escasos días se celebró en la India un ritual de lo más extraño para nosotros los occidentales: lanzar al vacío a niños menores de dos años desde una altura cercana a los 15 metros.
Aunque para muchos supone una rara novedad se trata de una tradición que tiene más de 700 años. Cada año cientos de niños son lanzados desde el techo de una mezquita con la creencia de que, al recogerlos con una manta o sábana, se asegurará la salud y prosperidad a las familias de los niños. El año pasado Lola descubrió esta tradición y este año la descubro yo, pues no la conocía.
Los que creen en ello aseguran que con el alto nivel de mortalidad de las áreas rurales, este ritual es lo único que les funciona.
Los niños deben ser menores de dos años y, sinceramente, da un poco de miedo que les pueda suceder algo. Ellos aseguran que el riesgo es mínimo, ya que, según dicen, nunca le ha pasado nada a ningún niño.
