
Es extraño que un niño no se vuelva loco con las gominolas. Es comer una y no parar. Pero debemos controlar la cantidad que comen los peques ya que un consumo abusivo puede causar obesidad.
Veamos por qué. Principalmente, porque son un producto de alto nivel calórico y poca cantidad de nutrientes. Las gominolas están compuestas entre un 70 y 80% de azúcar, además de proteínas en forma de gelatina, aromas y colorantes artificiales. Por cierto, estos últimos vinculados a la hiperactividad infantil.
Además, porque el mecanismo que provoca una ingesta descontrolada en el organismo no es nada saludable. Los azúcares que contienen son rápidamente asimilados y convertidos en glucosa que es transformada en glucógeno.





Parece que han encontrado una solución para que a los padres no se nos retuerza el estómago cuando pinchan a nuestros bebés, y lo más importante, para que atenúe en ellos el dolor del pinchazo.
A todos los niños les encantan los dulces, ¿qué hay más atractivo que unos caramelos o los pastelitos que escondes en la cocina?. No deben abusar de ellos, pero tampoco hay que negárselos.
Los zumos sustituyen en algunas ocasiones a la fruta natural, pero no son más nutritivos que la fruta. Todos los excesos son malos y abusar de los zumos, puede tener consecuencias negativas para la salud del bebé.