Mitos y realidades sobre el colecho con bebés y niños

Mitos y realidades sobre el colecho con bebés y niños
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Colechar es una de las prácticas más controvertidas de la crianza. Compartir cama o habitación con los hijos muchas veces es motivo de críticas o señalamientos hacia los padres que lo practican, en ocasiones por creencias que no son ciertas o que están basadas en información errónea.

Damos un repaso por algunas de estas ideas, y te compartimos algunos de los mitos más comunes sobre el colecho, así como las realidades y beneficios que se han encontrado sobre esta práctica.

Mito: el colecho causa dependencia

Uno de los comentarios que más suelen escucharse en contra del colecho -o bien, como una duda frecuente de los padres- es que el niño se va a malacostumbrar y luego no sabrá dormir solo, haciéndolo dependiente de los padres para poder dormir.

Hasta el momento no existe evidencia que indique que esto sea cierto, y debemos recordar que el sueño de bebés y niños es un proceso evolutivo y madurativo, por lo que llegará un momento en que sea el propio niño quien decida 'independizarse' y pasar a dormir en su propia cama.

Realidad: aporta calma y seguridad al niño

El bebé necesita sentir a sus padres cerca para sentirse seguro y tranquilo, especialmente durante sus primeros años de vida. Pediatras y expertos coinciden en que el colecho favorece el desarrollo del vínculo afectivo entre padres e hijos, y que el sueño compartido facilita la interacción familiar.

Pero además de beneficiar la relación con nuestros hijos, los niños que duermen con sus padres tienen un mejor descanso gracias a esa sensación de calma que les aporta dormir cerca de sus figuras de apego.

Mito: no se descansa

Uno de los mitos más extendidos sobre el colecho es que no es cómodo, pero todo depende de las circunstancias. Si esperamos dormir cómodamente con dos hijos en una cama pequeña, no hay duda en que nadie descansará ni pasará una buena noche.

Pero con las condiciones adecuadas (como una cama más grande, o colocar camas pequeñas adosadas al lado de la cama de los padres) el colecho resulta en un mejor descanso para toda la familia, al estar cerca los padres de los hijos para atenderles y retomar el sueño con mayor facilidad.

Realidad: beneficia la salud mental

Estudios han comprobado que el colecho aporta múltiples beneficios en cuando a la salud mental de los niños. Por un lado, tenemos un estudio que encontró que los niños que duermen con sus madres hasta al menos los tres años se estresan menos.

Si nos vamos a largo plazo, encontramos encuesta que demostró que los hombres y mujeres que habían colechado con sus padres siendo niños presentaban menos episodios de ansiedad en su edad adulta y una mejor autoestima.

Mito: no es seguro

Otro mito común acerca del colecho es que es inseguro para el bebé. Pero siempre y cuando sigamos las pautas recomendadas para un sueño seguro, el colecho no representa ningún riesgo para bebés y niños. Los casos puntuales en los que se ha encontrado relación entre bebés que han muerto por asfixia al hacer colecho, han sido por malas prácticas por parte de sus cuidadores.

Pero si se hace con seguridad y siguiendo las recomendaciones de los pediatras, el colecho no es peligroso. De hecho, compartir habitación con el bebé se considera un factor protector frente a la muerte súbita del lactante.

Realidad: el colecho es muy común

Quienes hemos practicado el colecho podemos llegar a pensar que somos minoría, pero la realidad es que el colecho no solo es más común de lo que creemos, sino que se trata de una costumbre que tenemos en muchas civilizaciones desde hace miles de años.

En países como Japón, es normal y esperado que los hijos duerman con los padres hasta los seis años de edad (o incluso más), mientras que en China, donde duermen con los hijos por lo menos hasta los dos o tres años, no conocen el Síndrome de Muerte Subita del Lactante gracias a la práctica de colechar con los hijos.

Mito: arruina la relación de pareja

Uno de los mitos más extendidos sobre el colecho es que puede afectar negativamente la relación de pareja, pues ¿dónde y cómo mantienen sexo los padres si los niños duermen con ellos? Pero el día tiene 24 horas y hay muchas forma de tener intimidad - que además no es lo único que define una buena relación.

En todo caso, como pareja podemos vernos beneficiados ante el colecho, pues se trata de una decisión que se debe tomar en conjunto (favorece el diálogo y la comunicación), se descansa mejor por las noches al despertarse menos los niños (lo que ayuda a que estemos de mejor humor) y también nos empuja a ser más creativos al momento de buscar tiempo a solas.

Realidad: favorece la lactancia

Finalmente, uno de los beneficios que también aporta el colecho es que favorece enormemente la lactancia materna. De acuerdo con un estudio realizado hace algunos años, los bebés que dormían con sus madres eran amamantados durante más tiempo.

Y es que al tener cerca al bebé, es más cómodo y rápido darle el pecho tantas veces como lo demande durante la noche, ayudando al mantenimiento de una lactancia prolongada.

Foto de portada | Pavel Danilyuk en Pexels

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