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El futuro bebé se desarrolla y crece en el interior del útero dentro de unos parámetros que van en concordancia con las semanas de gestación, en determinados casos el crecimiento del bebé puede presentarse además en dos extremos, o ha crecido muy poco o demasiado. Estas dos situaciones son alteraciones del desarrollo intrauterino, en este caso hablaremos del primer caso, de un crecimiento intrauterino retardado.

El diagnóstico del crecimiento intrauterino retardado se realiza a través de las ecografías donde se aprecia la evolución y crecimiento del tamaño del útero. Algunas de las causas que predisponen esta situación vienen dadas por una mala alimentación de la futura mamá, que exista alguna enfermedad de carácter crónico en ella o que sufra hipertensión arterial. Las causas también pueden ser originadas por el propio feto, que padezca una alteración cromosómica o que sufra algún tipo de infección viral que evita que crezca adecuadamente.

Otro motivo puede ser un funcionamiento deficiente de la placenta, como sabéis, este órgano se encarga de la alimentación y la oxigenación del bebé y debe funcionar de forma óptima. En cuanto a los elementos externos del cuerpo que pueden incidir en este crecimiento deficiente, pueden ser el consumo de alcohol, fumar o la ingesta de cualquier producto tóxico como las drogas.

En la mayoría de ocasiones no se puede constatar fehacientemente cual ha sido el motivo para que se sufra un crecimiento intrauterino retardado pero lo que sí es cierto es que se controla exhaustivamente, ya que de ello depende en gran medida el bienestar del futuro bebé.

Para los bebés que se han desarrollado en estas condiciones, el momento del parto es muy delicado, ya que no tienen la capacidad necesaria para soportar el estrés que supone el parto. En muchas ocasiones nacen a través de cesárea, pues suelen presentar alguna complicación provocando el sufrimiento fetal. Los problemas no acaban aquí, tras el nacimiento pueden aparecer nuevas complicaciones, como una deficiente reserva nutricional, un exceso en la cantidad de glóbulos rojos, etc., estos problemas son consecuencia directa del estado en el que se encontraba el bebé en el interior del útero.

De todos modos, estos problemas pueden subsanarse y a las pocas semanas del nacimiento, el bebé se ha adaptado al nuevo entorno y ha recuperado el peso y la oxigenación requerida para su organismo. Un buen consejo a seguir es realizar una dieta sana y equilibrada donde no falten los nutrientes, eliminar el alcohol, el tabaco o cualquier producto tóxico que pueda directa o indirectamente afectar al bebé, realizar un estilo de vida saludable por el bien del futuro bebé.

Más información | Mujer Terra
Más información | University of Mariland Medical Center
Más información | Unne

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