Síguenos

nombre-bebe

El nombre propio es muy importante para las personas. Lo deciden los padres al momento de nacer y nos acompaña durante toda la vida. Marca nuestra identidad.

Cuando se inscribe el nacimiento del recién nacido en el Registro Civil se declara el nombre que van a darle, un nombre que los padres han elegido con todo cariño para él o para ella.

El derecho de los padres a elegir el nombre del bebé está sujeto a algunos límites legales pues un mal ejercicio de esa libertad, en ocasiones irreflexiva o arbitraria, podría afectar a la dignidad del recién nacido. Por eso, hay ciertos nombres que no se le pueden poner al bebé.

En general, las prohibiciones en cuanto a la imposición de nombre se han ido haciendo cada vez más flexibles a lo largo de los últimos años, pero todavía existen ciertas limitaciones a la hora de inscribir el nombre del niño.

Veamos cuáles son las restricciones legales sobre los nombres propios en España. Aunque en última instancia mucho tiene que ver el criterio del juez a la hora de autorizar el nombre.

El Art 54 de la Ley del Registro Civil y el Art. 192 del Reglamento del Registro Civil son los que determinan los límites a la libertad de elección de nombre.

Cantidad de nombres

“No podrá consignarse más de un nombre compuesto ni más de dos simples”.

Está bastante claro. No está permitido llamar a una niña María del Mar Ana Isabel, por tratarse de dos nombres compuestos, pero en cambio sí puede llamarse María del Mar o Ana Isabel.

Nombres perjudiciales y diminutivos de nombres

“Quedan prohibidos los nombres que objetivamente perjudiquen a la persona”.

Es bastante complicado determinar qué es objetivo y qué no, pues algunos podrían pensar que nombres como Caín no perjudican a la persona y otros que sí.

Quedan también prohibidos:

“Los diminutivos o variantes familiares y coloquiales que no hayan alcanzado sustantividad, los que hagan confusa la identificación y los que induzcan en su conjunto a error en cuanto al sexo”.

Bien, aquí hay mucha tela que cortar. Los diminutivos como Manolito no están permitidos pero sí aquellos que han alcanzados identidad propia como Pepa, por Josefa, Lola, por Dolores, Sandra por Alejandra o Alex por Alejandro. Hay controversia sobre Nacho, por Ignacio, pero siguiendo el mismo razonamiento sería un ejemplo más de los anteriores.

En una de las reformas a la ley se ha matizado que no están permitidos los diminutivos salvo aquellos “que no hayan alcanzado sustantividad”. Por lo que nombres como Paco o Pepe han dejado de ser apodos familiares para convertirse en nombres en toda ley.

En cuanto al “que induzcan en su conjunto a error en cuanto al sexo” hay ciertos nombres que quedan excluidos de la prohibición como por ejemplo Ariel, Trinidad o Cruz que pueden ser nombres tanto de niña como de niño.

Nombres de los hermanos

“No puede imponerse al nacido el mismo nombre que ostente uno de sus hermanos a no ser que hubiera fallecido, así como tampoco su traducción usual a otra lengua”.

Es una limitación de lo más lógica desde mi punto de vista el no llamar a dos o más hijos por el mismo nombre, sin embargo he oído casos de hermanos que se llamen por ejemplo Juan José y José Juan porque estrictamente debido al cambio de orden no es el mismo nombre. También conozco casos de Tomás Ezequiel, Ezequiel Arturo y Arturo Tomás, que aunque se repiten no son los mismo nombres. Y anda que hay nombres para elegir como para repetirse.

Es habitual, de hecho mi abuela lo ha hecho aunque me parece bastante nefasto, ponerle el nombre de un hijo que ha muerto de pequeño al hijo siguiente. Una madre puede verlo como un consuelo, pero hay que ver la carga que se le impone para toda la vida al nuevo niño que nace.

Con respecto a “como tampoco su traducción usual a otra lengua”, no se permite llamar a un hijo Tomás y a otro Thomas, por ejemplo. Es razonable.

Nombres en lenguas extranjeras

“Si tuvieran traducción usual a cualquiera de las lenguas españolas, se consignarán en la versión que elija quien haya de imponer el nombre”.

Se suprime la prohibición anterior de imponer nombres propios en lenguas no españolas a los españoles. Antes debía traducirse por ejemplo Mary a María. Pero a partir de una de las modificaciones de la ley se permite.

Es decir ahora un niño puede llamarse John, Jean Pierre o como sus padres decidan. Permiso motivado en parte porque hay muchas parejas en las que ambos o alguno de los padres son extranjeros y quieren ponerles a sus hijos el nombre en su propia lengua.

“Se permite sustituir un nombre por su equivalente onomástico en cualquiera de las lenguas españolas”.

Desde luego, se permiten nombres en cualquiera de las lenguas españolas como el catalán, el gallego, el euskera, el castellano, el aragonés, etc.

nombre-bebe

Nombres abstractos o de fantasía

La ley también permite:

“Nombres de personajes históricos, mitológicos, legendarios o artísticos, nombres geográficos y, en general, nombres abstractos o de fantasía, para cuya interpretación debe tenerse en cuenta la realidad social, cultural y política actual de nuestro país”.

Si bien yo soy partidaria de que los padres pongan a sus hijos el nombre que les de la gana, creo que hay que tener cierto sentido común. Es nombre es algo muy importante y no se puede ridiculizar al niño con nombres tan desafortunados como por ejemplo Blanca Nieves, Michelin (como los neumáticos), Google o Harry Potter.

Confiamos en que en casos como esos el juez, en beneficio del niño, ponga cordura a la extravagancia de los padres.

Por último y respecto a lo anterior, el Art. 192 del Reglamento del Registro Civil especifica:

“Son nombres prohibidos por extravagantes los que por sí mismos o en combinación con los apellidos resulten contrarios al decoro de la persona”.

Por supuesto, no se le puede poner al niño un nombre denigrante o peyorativo como Robocop o Pocahontas, prohibición que no existe en otros países como por ejemplo México donde se pueden encontrar nombres de lo más extravagantes. Por no decir, ridículos.

Leugo, hay muchos nombres de lo más corrientes, pero que en combinación con el apellido quedan muy malsonantes. Como por ejemplo, Esteban Quito o Elsa Pito, sería motivo de burla segura para el pobre niño.

Cambio de nombre

Si los padres no han tenido buen criterio para elegir el nombre del niño, éste no se sintiera identificado con su nombre, haya sido impuesto contra las disposiciones legales o fuera malsonante, la Ley de Registro Civil 40/1999, de 5 de noviembre, contempla la posibilidad de cambiarse de nombre.

Si se es menor de edad, debe realizarse con el consentimiento de los padres, pero no se necesita su permiso una vez cumplidos los 18 años.

El interesado debe acreditar que su entorno no lo conoce por el nombre que figura en el registro de nacimiento, sino por otro diferente. Debe demostrar justa causa para el cambio y habitualidad de uso.

Se permite, por ejemplo, traducir el nombre a cualquiera de las lenguas oficiales españolas como euskera, gallego, catalán, valenciano, etc. o bien del extranjero al castellano.

Como veis, gracias a las últimas modificaciones, las restricciones sobre qué nombres no se le pueden poner al bebé no son tan férreas como años atrás.

Se trata de que los padres tengan la mayor libertad a la hora de elegir el nombre de sus hijos, pero que lo hagan con responsabilidad y sentido común.

Más información | BOE
Fotos | kaatjevervoort y SuhelSheikh en Flickr
En Bebés y más | Nombres únicos para bebés, una tendencia en alza, Nombres de bebé que siguen las modas, ¿se arrepienten los padres?, Más nombres desafortunados de bebés

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

22 comentarios