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Urgencias abarrotadas

Urgencias abarrotadas
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Las enfermedades infecciosas producidas por los diferentes virus y bacterias se rigen por picos epidemiológicos, y cada microbio tiene su pico de incidencia en una época distinta del año según sean sus características de contagiosidad.

Concretamente en el mes de Noviembre, se reunen la mayoría de las patologías infecciosas infantiles, con la característica añadida de que estas infecciones son de las que más síntomas dan y las que más tardan en curarse.

Este año, la transmisión de los diferentes microorganismos se ha retrasado un poco, quizá porque este otoño ha hecho mucho frío en España y las temperaturas bajas también afectan a los bichos, pero lo cierto es que poco a poco y sin darnos cuenta hemos ido entrando en la parte del año en la que peor lo pasan los niños y sus padres.

Esto se refleja fielmente en las salas de urgencias de los diferentes hospitales infantiles. A esta hora, ya deben encontrarse abarrotadas. El número de niños que pueden ser atendidos en un hospital se triplica e incluso cuadriplica en los peores días del otoño e invierno, si los comparamos con las tranquilas guardias de verano.

En un hospital terciario como por ejemplo son el Doce de Octubre o el Niño Jesús de Madrid, en una guardia completa de 24 horas a estas alturas del otoño se pueden llegar a compatibilizar una media de 400 niños atendidos. Esto produce las temibles horas de espera, que en ocasiones llegan incluso a ser de hasta de tres y cuatro horas en los peores momentos.

Lo cierto es que la mayoría de los casos que se atienden no son urgencias como tal, sino que podrían ser atendidas fácilmente en un Centro de Salud, o vigiladas en casa. Pero debido al overbooking de los Centros de Atención Primaria, a la actual falta de pediatras, y a la preocupación normal de los padres al ver a sus hijos enfermos, el problema tiene difícil solución.

Además en la mayoría de los hospitales no se aumentan el número de sanitarios atendiendo las urgencias, es decir, existen los mismos médicos y enfermeros en verano que en invierno. Recordemos que las guardias de urgencias de los médicos son de 24 horas.

Las patologías que se atienden más frecuentemente a estas alturas son:

  • Gastroenteritis (vómitos y diarrea): sobre todo por el virus rotavirus, que hace que sean muy duraderas y sintomáticas.
  • Catarros de vías altas, tanto en niños recién nacidos, como mayorcitos.
  • Fiebres por multitud de causas, víricas (como la gripe) o bacterianas (como la amigdalitis)
  • Bronquiolitis en los más pequeños y broncoespasmos en los mayores

Esto es sólo un pequeño ejemplo. Lo bueno es que la mayoría de estas patologías son banales aunque sean muy sintomáticas, y no suelen graves ni peligrosas para la salud, aunque si requieren estrecha vigilancia.

Antes de acudir a una urgencia, hay que valorar si la patología lo requiere. Si finalmente decidimos ir al hospital hay que armarse de valor y paciencia y recordar que en las urgencias recibirán a los niños por orden de gravedad, por lo tanto para poner una nota de humor, en este caso sería conveniente tener que esperar.

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