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Un San Valentín con hijos

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Ayer comentábamos que con San Valentín a las puertas nos dábamos cuenta de que no habíamos planeado nada especial con nuestra pareja, sino que vivimos un San Valentín muy distinto, con bebés. Y es que ahora nuestras vidas las ocupan otros amores, unos pequeños que nos enamoran cada día, pero que también a los que dedicamos todas nuestras energías.

Y que no nos dejan tiempo "a solas" con la pareja, a no ser que nos busquemos a unos canguros ocasionales. Entonces vienen a nuestra mente esos días pasados en los que hacíamos algo especial.

Una escapadita romántica aprovechando la fecha, nos regalábamos alguna cena en un restaurante especial o nos encerrábamos en casa todo el día llenándola de sorpresas que descubrimos poco a poco en las pausas que nos dejaban los masajes o los baños relajantes...

A eso se suma que la mayoría de ofertas para disfrutar de actividades románticas están pensadas para parejas, sin hijos. Cenas con baile, hoteles con balneario, circuitos programados... Tal vez llegue en un futuro algo así como "San Valentín en familia, hoteles con actividades para niños y enamorados, comidas con menú de enamorados e infantiles, San Valentín en el parque de ocio"...

Pues debería llegar, porque al fin y al cabo también nos gusta disfrutar del amor a nuestros hijos con algo especial. Total, puestos a investigar un poco sobre San Valentín nos damos cuenta de que tiene mucho de fábula, de modo que qué mas da si lo dedicamos al amor de la pareja, de los hijos, de los padres... Es una excusa más para recordar que nos queremos.

Mientras tanto, este fin de semana, muchos, con bebés o niños pequeños, os habréis encontrado en alguna situación muy distinta a la de aquel pasado en pareja.

Como la de: "Mira, ya que vienen los enamorados, aprovechando que tenemos que comprar pañales, vamos al centro comercial y comemos en McDonald's". Hay que reconocerlo, algo de romanticismo hemos perdido...

Ya no digo si es un San Valentín mejor o peor. Simplemente es un San Valentín diferente, con hijos pequeños, a los que también reservamos nuestro corazón. Un San Valentín menos íntimo y menos diferente al día a día.

Aunque para la pareja, siempre hay hueco para una flor en la almohada, no importa que sea en la cama de siempre, o unas palabras bonitas escritas en una tarjeta junto a nuestro plato, aunque sea en la mesa de cada día junto a un plato de papilla.

Foto | howieluvzus en Flickr En Bebés y más | Feliz día de los enamorados, hijos

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