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Tecnología, apps y otros inventos para estimular o entender al bebé: cuando nuestro instinto de padres queda anulado

Tecnología, apps y otros inventos para estimular o entender al bebé: cuando nuestro instinto de padres queda anulado
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La tecnología avanza a pasos agigantados, y aunque muchas veces su uso nos facilita la vida y el día a día, tengo la sensación de que en otras ocasiones nos anula nuestro instinto, especialmente si hablamos de tecnología y gadgets destinados a comprender al bebé y atender sus necesidades.

Cojines abrazadores, dibujos animados que promenten estimular su inteligencia, app para enseñar al bebé a hablar... ¿donde queda el contacto piel con piel y la comunicación humana?

Tecnología y crianza: ¿una ayuda o algo prescindible?

tecnología y crianza

Hace unas semanas leía la noticia del desarrollo de una herramienta de inteligencia artificial para "traducir" el llanto del bebé. Dicha herramienta se basa en unos algortimos capaces de interpretar los gritos de los recién nacidos, de manera que los padres pueden saber si su bebé llora por hambre, porque tiene el pañal mojado o porque necesita atención.

Pero no es la primera herramienta de estas características que se inventa, pues son varias las app que prometen a los padres descifrar la causa del llanto de sus bebés, con tan solo escucharles a través de un audio.

Otro de los anuncios que últimamente he visto en Instagram, y que me ha sorprendido, es el de una app para enseñar a hablar al bebé. La app se presenta como un "juego educativo" para que los niños, desde los 12 meses hasta los cinco, años aprendan vocabulario cotidiano (colores, animales, números, partes del cuerpo...) a través de la pantalla.

¿Y qué me decís de los famosos DVD's de Baby Einstein? En su día se anunciaron como una herramienta para estimular la inteligencia de los niños, gracias a sus imágenes en movimiento y la música clásica de fondo. Fueron muchos los bebés a los que sus padres sentaban frente a la televisión para ver estos dibujos, creyendo que así aprenderían más y mejor que el resto de niños.

Pero el fraude fue mayúsculo cuando un grupo de ingestigadores descubrió que Baby Einstein no solo no contribuía a mejorar la inteligencia y el lenguaje del bebé, sino que los niños que habían sido demasiado expuestos a la televisión tenían un vocabulario más escaso.

Pero esto no es todo, pues con relativa frecuencia salen a la luz artilugios y aplicaciones para entretener o calmar a los niños, tales como cucharas con soporte para poner el móvil y conseguir que los niños coman, susurradores automáticos para consolar al bebé que llora, brazos mecánicos para dar el biberón, o cojines con falsos latidos que sustituyen a los brazos de papá o mamá. ¿Hasta dónde puede llegar la tecnología?

¿Dónde queda el vínculo y nuestro instinto de padres?

vínculo piel con piel

Como comentaba al inicio, hay tecnología que realmente puede ayudarnos mucho en nuestro día a día, pero en lo que respecta a la crianza de nuestro bebé considero que, en muchas ocasiones, tantos gadgets y herramientas pueden hacernos más mal que bien, ya que generan confusión, anulan nuestro instinto y contribuyen a romper el vínculo entre padres-bebé.

Es cierto que el llanto del bebé, especialmente cuando somos primerizos, agobia mucho a los padres. No sabemos qué le puede estar ocurriendo y quizá veamos en la tecnología para interpretar su llanto, nuestra tabla de salvación. Pero nada más lejos de la realidad.

Lo más lógico y natural es que si nuestro hijo llora tratemos de calmarle de manera inmediata, revisando que tiene limpio su pañal, ofreciéndole el pecho o el biberón, acunándole y besándole. Perder tiempo en tratar de averiguar mediante aplicaciones qué le puede estar sucediendo no tiene ningún sentido, y mucho menos aún echar mano de susurradores a distancia, hamacas que reproducen nuestras voces o cunas que inmovilizan al bebé y se balancean solas.

Y en lo que respecta al desarrollo neurológico y psicomotor del niño ocurro lo mismo, pues no hay nada mejor que acompañarles desde el respeto y la libertad, para que ellos mismos vayan desarrollándose a su ritmo, y descubriendo el mundo que les rodea gracias a nosotros y nuestro ejemplo.

¿Quien mejor que sus propios padres para enseñar a hablar al bebé? Responderle a sus balbuceos, interactuar con él (aunque nuestra conversación parezca no tener sentido) y corresponder a sus intereses es, según los expertos, la mejor forma que tiene el niño de aprender. ¡No lo sustituyamos por una pantalla de móvil o un DVD!

En definitiva, cuando nuestros hijos llegan al mundo lo único que esperan de nosotros es nuestra atención, calor humano y unos brazos que les protejan. Es cierto que en ocasiones la crianza puede llegar a resultar agotadora, pero en esos momentos es recomendable pedir ayuda a familiares y amigos respetuosos con las necesidades del bebé, que estarán encantados de atenderle mientras nosotros descansamos.

¿Qué os parece a vosotros? ¿Habéis recurrido alguna vez a este tipo de tecnología, o preferís el vínculo piel con piel y la comunicación bidireccional?

Fotos | iStock

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