Aunque te de pereza, llevar a tus hijos al parque cada día es más importante de lo que crees

Aunque te de pereza, llevar a tus hijos al parque cada día es más importante de lo que crees
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Reconozco que hasta hace pocos años era una madre 'anti parque'. Lo de recoger a los niños del cole y llevarlos a continuación al parque me daba mucha pereza, pues no solo debía preparar una completa mochila, estar pendiente de los tres en todo momento o lidiar con los llantos cuando tocaba irnos. También me suponía una carga de trabajo extra al llegar a casa, entre baños, tareas escolares y cenas.

Pero con el tiempo me he ido dando cuenta de que jugar en el parque es una necesidad básica en los niños, que aporta grandes beneficios a su desarrollo e impacta directamente en su bienestar físico y emocional.

Por eso es tan recomendable llevar a los niños al parque cada día, aunque a los padres nos de pereza.

La pereza de ir al parque con los niños

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A la inmensa mayoría de los padres nos da una pereza tremenda llevar a nuestros hijos al parque. Consideramos el parque como un "territorio hostil" en donde se dan con frecuencia peleas entre los niños, accidentes (caídas de columpios, golpes, tropiezos y chichones...), robos de pertenencias ("¡mamá, ese niño me ha quitado mis juguetes!") y llantos. Muchos llantos.

Llantos porque "Fulanito no me deja jugar", porque "no quiero volver a casa tan pronto", porque "quiero comer las galletas que Menganito está merendando", porque "ese niño me ha tirado tierra", porque "se me ha perdido el balón"...

Si tienes más de un hijo, la cosa se complica. Y es que además de multiplicarse los conflictos, debes hacer lo imposible por vigilar a toda tu prole, controlando en todo momento donde está cada uno de tus hijos y no pudiendo bajar la guardia ni un segundo.

Así pues, ya sea por un motivo o por otro, los padres solemos volver del parque tremendamente estresados, agotados y con el firme propósito de no regresar al día siguiente.

Pero lo cierto es que a los niños les encanta ir al parque después del colegio y además, les aporta grandes beneficios.

Beneficios para los niños de ir al parque cada día

Beneficios específicos derivados de hacer deporte. En el parque los niños corren, saltan, juegan, trepan, ponen a prueba sus resistencia física... en definitiva, entrenan y fortalecen sus músculos y su sistema cardiorrespiratorio, contribuyendo a mantener una buena salud y a prevenir la obesidad y otras enfermedades.

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Cumplen con las recomendaciones de la OMS de realizar actividad física diaria. La OMS recomienda que los niños de entre cinco y 17 años realicen al menos una hora de actividad física diaria. Ir al parque cada día es una rutina saludable que ayudaría a cumplir con esta recomendación, además de fomentar ciertas habilidades entre los más pequeños como la coordinación, la fuerza, el equilibrio o la agilidad, entre otros.

Beneficios específicos de jugar al aire libre. Además de los beneficios propios de hacer ejercicio físico, jugar al aire libre ayuda a mantener los niveles óptimos de vitamina D, contribuye a un menor riesgo de miopía, favorece el descanso nocturno y ayuda al fortalecimiento de su sistema inmune.

Beneficios emocionales. Jugar y relacionarse con sus iguales es una necesidad básica en la infancia. Los niños que pueden jugar libremente son felices, liberan endorfinas, se desestresan y olvidan las preocupaciones y tensiones del día.

Aprendizaje. El parque es uno de los mejores terrenos de aprendizaje para los niños. Para empezar, aprenden a normas sociales básicas necesarias para la buena convivencia en estos espacios públicos. También aprenden nuevos juegos, deportes o actividades, y se enriquecen de las experiencias que les aportan otros niños. Por otro lado, el juego al aire libre fomenta la estimulación cognitiva de los niños, al ser fuente de aprendizaje experimental y vivencial.

Socializan. Ir al parque favorece notablemente la socialización de los niños, no solo porque conocen a otros fuera del ámbito escolar, sino porque en muchas ocasiones, esas nuevas amistades tienen edades muy diversas. Y es que en los parques es muy frecuente encontrar grupos heterogéneos de niños jugando juntos, compartiendo y aprendiendo los unos de los otros.

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Fomentan la imaginación y la creatividad. El juego al aire libre es "gasolina" para el cerebro de los niños, pues fomenta su ingenio, creatividad,  imaginación y curiosidad. Y es que al no tener que limitar su actividad e ideas a un espacio cerrado (como por ejemplo ocurre cuando juegan en una casa), las posibilidades de juego se multiplican.

Mejora la autoestima. En el parque, los niños aprenden a desenvolverse con mayor autonomía, a responsabilizarse de sus cosas, tomar decisiones, resolver pequeños conflictos, poner a prueba sus límites físicos, descubrir nuevas habilidades y talentos... Todo ello contribuye a un desarrollo saludable de la autoestima.

Si el parque te estresa, esto es lo que debes hacer

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Ahora bien, ¿qué podemos hacer si a pesar de todo, llevar a nuestros hijos al parque nos provoca estrés?

Piensa en tu hijo. En primer lugar, empatiza con las necesidades de tu hijo y ten presente lo positivo que es para él/ella ir al parque un ratito.

Elige el mejor momento para hacerlo. Si lo que te agobia es que haya mucha gente, evita ir al parque en horas concurridas para que tanto tu hijo como tú podáis disfrutar de la experiencia. En este sentido, seguir un horario europeo es la mejor opción.

Anticípate a las posibles necesidades que puedan surgir. Para una experiencia positiva, asegúrate de llevar al parque todo lo que tu hijo pueda necesitar (juguetes, botella de agua, merienda...) y así evitarás llantos y situaciones estresantes.

Establece acuerdos con tus hijos. Identifica aquellas situaciones que se dan en el parque y que a tu hijo o a ti os resultan especialmente conflictivas (por ejemplo, el momento de volver a casa, de recoger los juguetes, de hacerse responsable de sus pertenencias para no olvidarse nada...) Habla con tu hijo de forma sincera, manifiéstale la importancia de su colaboración llegado el momento y estableced acuerdos para hacerlo más fácil.

Disfruta. Los padres podemos (y debemos) disfrutar del ratito de parque de nuestros hijos. Para hacerlo no es necesario sentarnos en un banco y ponernos a leer o mirar el móvil ajenos a todo (de hecho, esto no deberíamos hacerlo). Basta con observarles, 'conectar' y disfrutar de las pequeñas cosas a través de sus ojos. Al fin y al cabo, nuestros hijos solo serán niños una vez y antes de que nos queramos dar cuenta, los momentos de parque se habrán quedado atrás.


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