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Cómo mejorar las defensas de los bebés y los niños
Salud infantil

Cómo mejorar las defensas de los bebés y los niños

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Ha comenzado el otoño y esto quiere decir que en nada los tenemos otra vez en la guardería o en los colegios, volviendo a sus rutinas y volviendo, con todo ello, las primeras toses, los primeros mocos, las primeras bronquitis, otitis, conjuntivitis, ...itis, y las primeras visitas a la pediatra para que diga cómo curarle de ello y, si puede ser, que nos diga qué podemos hacer para aumentar las defensas y evitar que se pasen el invierno recayendo de virus y bacterias.

Para que no tengáis que esperar a ese momento, y para que no vayáis a la farmacia en busca de no sé qué remedio mágico que aumente sus defensas, sin hacerlo realmente (seguramente), vamos a explicaros cómo mejorar las defensas de los bebés y los niños.

Los bebés recién nacidos ya tienen defensas

Si tienes un bebé de pocas semanas no hay mucho que puedas hacer más allá de darle lactancia materna (que no es poco), porque ya tiene muchas defensas. Son las que tiene porque ha recibido de la madre durante el embarazo y hacen que, pese a lo pequeñitos que son, enfermen bastante poco. ¿Nunca os habéis fijado que hay recién nacidos que sobreviven a una epidemia en casa? Todos resfriados y el bebé tan contento... Bien, no es matemática pura, a veces sí enferman, pero gracias a las defensas maternas vienen bastante protegidos. El problema es que con el paso del tiempo esas defensas van desapareciendo, el bebé es más mayor, empieza a comer, empieza a llevarse la mano (y más cosas) a la boca, a entrar en contacto con más gérmenes y la cosa se empieza a complicar.

Entonces es cuando tienen más riesgo de coger alguna infección, algún resfriado, diarrea, bronquiolitis, etc., y es cuando empiezas a darte cuenta que tu casa va pareciendo, cada vez más, la de un jubilado: tenías un cajón diminuto para cuatro medicinas que acababan caducando y de repente te das cuenta de que el cajón se ha quedado pequeño y tienes que hacer espacio para el termómetro, el jarabe de la fiebre hasta los 6 meses, el de la fiebre a partir de los 6 meses, el de la tos, el inhalador, la cámara para el inhalador, la máscara para la cámara del inhalador, la pomada con cortisona para la piel atópica, la cortisona para la laringitis, el otro jarabe de la tos porque el primero parece que no hace nada, el jarabe de los mocos, el antibiótico que le han mandado, el probiótico para que el antibiótico no le dé diarrea, el suero oral para la diarrea, etc., en un no acabar de comprar cosas, que sientes que en la farmacia deberían empezar a ofrecerte descuentos de tanto que vas.

Y esto es así (o peor) hasta que va pasando el tiempo, los meses y los años, y el sistema inmunitario funciona mucho mejor, que es algo que sucede entre los 2 y los 6 años, siendo habitual que sea hacia los 5-7 años cuando todos dejan de coger tantas enfermedades. Es decir, que si alguna vez te has preguntado cuándo dejará de coger todos los virus que le rodean, ese momento será sobre esa edad, seguramente.

Así que mientras esperas, si te da el desespero, puede pasar que acabes por preguntarle al farmacéutico por algún jarabe que aumente las defensas o que se lo preguntes a la pediatra. Y tranquilo, no pasa nada, todos lo hemos hecho. Yo también acabé por comprar unos jarabes que llevaban no sé qué leches (jalea real, equinacea, própolis, vitaminas y con sabor a fresa y todo), y nada, que caían otra vez.

Qué no ayuda a mejorar las defensas de los niños

Aumentar las defensas de los niños

Así que para saber cómo ayudarles a mejorar un poco las defensas os explicamos lo que sí va bien y lo que no va bien, pese a que haya gente que piense que sí. Lo que sabemos que no ayuda es:

  • Dar vitaminas sin que el niño las necesite: un exceso de vitaminas no aumenta las defensas y puede ser contraproducente. Los niños no suelen necesitarlas porque las reciben de la comida que ingieren cada día.
  • Hacerle zumos de naranja por lo de la vitamina C: mal no le va a hacer, pero la vitamina C no tiene el efecto que todos pensábamos que tenía, pues ni previene ni cura los resfriados.
  • Dar jarabes con jalea real, própolis,...: la jalea real no ha demostrado todavía que sea capaz de ayudar en nada, tampoco la miel y tampoco el própolis. La equinácea es la única planta que sí parece prevenir un poco los resfriados, pero en los niños se ha visto que aumenta el riesgo de erupciones cutáneas y molestias gastrointestinales y al final no sabes si es mejor el remedio o la enfermedad.
  • Llevar al niño a la guardería para que se inmunice antes: si va porque tiene que ir, pues no hay otra, pero llevarlo para que coja antes las enfermedades y se inmunice no es recomendable porque no funciona así, lo que pasará es que empiece a sufrir enfermedades antes.
  • Darle homeopatía: aunque venden preparados homeopáticos para aumentar las defensas, no hacen nada, porque la homeopatía no ha demostrado hasta la fecha, en ningún estudio, ser capaz de hacer nada más allá del conocido efecto placebo, ni para prevenir, ni para curar.

¿Qué ayuda a los niños a mejorar las defensas?

Aumentar las defensas de los niños
  • Llevar una dieta equilibrada: comer variado, con alimentos ricos en grasas saludables (pescado), comiendo fruta, verdura y legumbres y con hidratos de carbono integrales, ayuda a tener un estado de inmunidad óptimo. Esto no quiere decir que vaya a tener cada vez más defensas hasta el punto de no enfermar, sino que, en caso de no llevar una dieta equilibrada, el sistema inmunitario trabajará peor y cogerá más enfermedades.
  • Tomar leche materna: es el único alimento con el que los bebés reciben directamente células inmunitarias. Como estas se adaptan además al entorno directo del bebé o niño, es de un valor incalculable (si los de casa se resfrían, incluida la mamá, hará defensas para ese virus concreto, que pasarán al niño a través de la leche).
  • Darles probióticos: esto va con asterisco. Los probióticos parecen efectivos para prevenir y tratar diversas patologías. De hecho, hasta se han visto efectivos para las mujeres en casos de mastitis, y para las diarreas, y para prevenir cuadros respiratorios. Lo que pasa es que hay muchos tipos de probióticos y cada cepa tiene unas características diferentes y una acción no siempre equivalente, así que comprar probióticos para prevenir enfermedades es un poco una lotería. Quizás funcione, quizás no.
  • Un poco de suciedad y tener perro: durante mucho tiempo se pensaba que la mejor manera de que un niño estuviera sano era evitar gérmenes y suciedad. Se ha visto que no, que eso no es bueno porque entonces el sistema inmunitario no tiene contra qué luchar y se corre el riesgo de producir alergias y enfermedades autoinmunes (las defensas luchan contra células del propio cuerpo). Así que un poco de suciedad y tener perro son dos factores que ayudan a que el sistema inmunitario funcione bien (pero antes de comer que se lave las manos, eso sí).
  • Que los padres no fumen: o si lo hacen, sobre todo, que fumen fuera de casa y luego se cambien de ropa, para que el niño "fume" pasivamente lo menos posible.
  • Que haga deporte: y no necesariamente un deporte reglado, sino que corra, juegue, haga ejercicio, disfrute. Que haga lo que hacen los niños y no lo que hacen las personas sedentarias, que abusan del sillón.
  • Que sea feliz: que tenga tiempo libre para jugar, que esté tranquilo, que no tenga preocupaciones o se sienta inseguro, pues los niños que viven pendientes de muchas cosas, o estresados, tienden a enfermar más.

Fotos | iStock
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