Por qué no deberías llamarles "pesados" a tus hijos
Ser Padres

Por qué no deberías llamarles "pesados" a tus hijos

Cuando nos dejamos llevar por la avalancha que supone la rutina, especialmente cuando somos padres, a veces olvidamos el valor que tienen las palabras. En un momento de cansancio o de frustración puede que lleguemos a decir cosas que normalmente no diríamos... palabras que de hecho jamás pronunciaríamos a alguien a quien le tenemos respeto. Con más frecuencia de la que me gustaría escucho frases como "¡Eres un pesado!" "¡Mira que eres pesada!" o "¡No seas pesado!". Creo que la hemos normalizado tanto, que hemos llegado a banalizar sobre las consecuencias que a puede tener utilizarlas con nuestros hijos.

Es necesaria más empatía con nuestros hijos

Creo que es necesario partir de la definición oficial de la palabra para que todos tengamos el mismo punto de partida:

pesado, da

Del part. de pesar1.

1. adj. Que pesa mucho.

2. adj. obeso

3. adj. Dicho del sueño: Intenso, profundo.

4. adj. Dicho del día, del tiempo o de la atmósfera: bochornoso.

5. adj. Dicho de la cabeza: Que sufre aturdimiento.

6. adj. Tardo o muy lento.

7. adj. Molesto, enfadoso, impertinente.

8. adj. Aburrido, que no tiene interés.

9. adj. Que precisa mucha atención o es difícil de hacer.

10. adj. Ofensivo, sensible.

11. adj. Duro, violento, insufrible, difícil de soportar.

Seguramente a muchos mi pensamiento les parecerá exagerado. "No pasa nada por decirle "pesado" a un niño... a mi me lo decían mis padres todo el tiempo y aquí estoy". Creo firmemente en la crianza positiva y el utilizar este tipo de palabras riñe completamente con la forma en la que crio a mis hijas, pero, ¿puede ser que una palabra que tiene connotaciones negativas, sumada a un lenguaje no verbal que las reafirma, pueda causar algún tipo de mella en la mente de tu hijo? Y si lo termina creyendo, ¿qué opinas de que siendo una persona adulta esté convencido de que es un pesado?

La empatía (al menos la palabra), está de moda. Se dice que para ser mejor persona debemos ser más empáticos con nuestros semejantes, ¿pero lo somos con nuestros hijos? Si escuchásemos una y otra vez de alguien a quien queremos muchísimo que somos unos "pesados", seguramente no nos sentiríamos queridos ni respetados. A pesar de que podemos pensar que los niños no entienden estas cosas y no les dan importancia, nos equivocamos. Este tipo de palabras hieren y con el paso del tiempo van dejando huella, especialmente cuando provienen de nuestros padres.

¿Por qué termino llamando "pesado" a mi hijo"?

Pesado

Cada cierto tiempo los adultos deberíamos evaluar por qué a veces reaccionamos como lo hacemos y por qué a veces tenemos tan poca paciencia con ellos. Tengamos en cuenta que los niños son muy insistentes cuando quieren decirnos algo que les parece muy importante, y si en ese momento tú no le prestas la atención que necesita, y además es una conducta que repetimos día tras día, probablemente estaremos creando un sentimiento de vacío en el niño, e inseguridades a largo plazo.

Es verdad que culturalmente hablando, "pesado" es un término que está aceptado (aunque nunca dejaré de sorprenderme que precisamente sea aceptado cuando se lo decimos a los niños), pero tal vez sería un ejercicio interesante el intentar cambiar el uso de esa palabra por una más positiva... o tal vez simplemente escucharles cuando nos quieren hablar, incluso adelantarnos y preguntarles cómo se encuentran cuando empezamos a notar que quieren llamar nuestra atención.

La autoestima de un niño se construye día a día con pequeños bloques que vienen de sus interacciones con el mundo, y el valor de esos bloques es más alto si provienen de sus padres. No menospreciemos sus problemas o sus inquietudes porque somos las primeras personas a las que siempre acudirán. La comunicación, además, es un habito que se cultiva día tras día: no podemos pretender que nuestros adolescentes confíen en nosotros y nos lo cuenten todo, si cuando niños quisieron hacerlo y respondimos con un "no seas pesado".

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