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Padres todopoderosos

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Para nuestros hijos, somos los mejores del mundo y piensan que todo cuanto nos propongamos los padres, lo conseguiremos. Somos los padres todopoderosos, pero la realidad es bien distinta y nos surge una pregunta, ¿es conveniente fomentar esta fantasía o por el contrario, abrirle los ojos a una realidad bien distinta?

Al principio, es muy positivo que el niño piense lo mejor de sus padres, que son los mejores en inteligencia, en fuerza, en amor, etc. ¿por qué?, sencillo, de esta manera el niño se siente más seguro y protegido, estar junto a los padres es fantástico para él y permite que tenga más seguridad en si mismo, con menos miedo, y con mucha más autonomía.

Además intentar imitar a los padres es atractivo para un hijo, esto le ayuda a marcarse unas metas muy altas y le ayuda a poder superarse. Debemos recordar siempre que nosotros los padres somos un modelo a seguir para nuestros hijos y esta es una razón de peso para que nosotros tengamos, o al menos lo intentemos, una manera ejemplar de comportamiento. Pero aunque esto es positivo al principio, no hay que permitir que esta magnificación e idealización se convierta en una fabulación. Hay que pensar en la posibilidad de que un hijo pueda decir cosas a sus compañeros de juegos o colegio, a sus profesores, etc. que no son para nada ciertas sobre los padres. Por eso hay que hablar con él y explicarle como es la realidad, para que así poco a poco vaya aposentando sus pies sobre la tierra y distinga lo que es fantasía de la cruda realidad.

Para que un hijo madure, debe ir desprendiéndose de la imagen que tiene idealizada de los padres, para ello, hay una serie de consejos que los especialistas recomiendan seguir, como es, que los padres reconozcan que no lo saben todo pero que se preocupan por encontrar la respuesta buscando en los libros, en internet…

Hablar con él de cómo ha ido el día también resulta muy adecuado, explicarle como ha salido todo, tanto lo bueno como lo malo, es una manera de sincerarse con un hijo e incitarle a que se comunique con mucha más confianza con los padres. No intentar sobreprotegerlo, no hacer nada que sepamos que el solito puede hacer, de esta manera no estará a la sombra de los padres, ya que es muy fácil para él confiar en sus padres pensando que ellos resolverán su problemilla para su comodidad.

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