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La clave está en ser pacientes

La clave está en ser pacientes
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Hace unos meses nos dedicamos a la tarea de ayudar a Ruth –mi hija más chiquita- a dejar los pañales. Creemos que ya está lista para dar este gran paso y para hacerle frente a todo el desafío de entender lo que su cuerpito le pide.

Al comentar que tiene 3 años, hemos recibido críticas acerca de su edad: que es demasiado grande, que tendríamos que haber comenzado antes, que el verano es el mejor momento. Me puse a pensar qué nos pasa a los adultos que estamos tan apurados por conseguir logros en nuestros hijos.

El crecimiento, el atravesar etapas superando obstáculos, implica renuncias a ciertas satisfacciones. Estos cambios no suceden de un día para el otro: debemos ser muy pacientes y esperar que ellos nos indiquen cuándo es el momento y cuál es el camino que debemos tomar.

Al controlar los esfínteres, al abandonar la teta o al suplir la mamadera por la taza o el vasito, nuestros pequeños se enfrentan a una elaboración que sería buenísimo que realizaran con nuestra ayuda, pues sabremos brindarles respeto y comprensión durante todo el tiempo que haga falta.

Decir adiós a ciertos elementos o situaciones que los acompañaron en la primera parte de sus vidas no debería ser traumático, sino una mera despedida, tal vez dolorosa, pero indicadora del logro de una espléndida autonomía.

Más información | Autonomía infantil

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