Cómo evitar las peleas entre hermanos adolescentes, y cómo gestionarlas si se van de las manos

Cómo evitar las peleas entre hermanos adolescentes, y cómo gestionarlas si se van de las manos
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Aunque no nos gusten las peleas entre hermanos, éstas, hasta cierto punto, forman parte de su desarollo: ¿quién no se ha peleado, durante su infancia o adolescencia, con sus hermanos?

Y en el caso de los hijos, cuando éstos son adolescentes y están inmersos en esta etapa tan cambiante y particular, las peleas pueden ser algo habitual. Como padres, es normal que estas peleas nos preocupen (y más si son frecuentes), y también es normal que deseemos que nuestros hijos tengan una buena relación de hermanos.

Sin embargo, antes de nada, debemos intentar mantener la calma y acompañarles desde la serenidad. Pero, ¿hasta qué punto debemos implicarnos? ¿Es bueno dejarles resolver a ellos mismos los conflictos?

¿Cuándo intervenir? Respondemos a estas cuestiones a través de pautas útiles para gestionar este tipo de peleas entre ellos y lograr una mejora en su relación.

Peleas entre hermanos adolescentes: ¿por qué ocurren?

Las peleas entre hermanos son algo habitual, y hasta cierto punto, es normal que nuestros hijos las tengan. Las causas pueden ser variadas; malentendidos, diferencia de edad (aunque ambos sean adolescentes, uno puede tener 12 años y el otro 17, por ejemplo)...

O bien pueden producirse por celos o comparaciones, dificultades para ceder o llegar a acuerdos, rigidez de uno de ellos, intereses también diversos, la propia etapa en la que se encuentran (con tantos cambios), una necesidad de reafirmación, etc.

Aunque está bien que podamos prevenir las peleas entre hermanos, tampoco debemos obsesionarnos con ello, puesto que en realidad, forman parte de la dinámica esperable a estas edades.

Sin embargo, tampoco es recomendable hacer "como si no pasara nada", ya que la calidad de las relaciones familiares en la adolescencia es un elemento clave para el bienestar psicológico de todo adolescente. Y como padres y madres, podemos acompañarles para entenderse mejor, ser más flexibles y mejorar el vínculo entre ellos.

La calidad de las relaciones familiares en la adolescencia es un elemento clave para el bienestar psicológico de todo adolescente, por ello es importante prevenir y gestionar las peleas cuando sea necesario.

Cómo gestionar las peleas entre hijos adolescentes

1. Es importante prevenir, pero sin obsesionarse

Como decíamos, si bien es cierto que prevenir este tipo de peleas entre hermanos fomentará un clima más agradable en el hogar, lo cierto es que tampoco podemos obsesionarnos con ello, ya que las peleas también forman parte de su desarrollo y de la construcción de su identidad.

Claro que, siempre que podamos, intentaremos prevenirlas (fomentando un buen clima en el hogar, una buena relación entre ambos, observando sus conductas y cómo están emocionalmente...), pero si finalmente no lo conseguimos, deberemos tener claras algunas pautas para evitar que las peleas vayan a más, o para ayudar a nuestros hijos a gestionarlas de la forma más adecuada.

2. Intentar ser neutros

Si te posicionas a favor de uno de tus hijos, el otro puede sentirse muy mal. Es mejor intentar mantener una actitud neutra, en la medida de lo posible.

Lógicamente, habrá momentos en los que sí será necesario posicionarse, pero en esos casos, procura empatizar también con tu otro hijo. Ambos necesitan ser escuchados y comprendidos, y nunca hay uno "bueno" y otro "malo", tan solo un punto de desacuerdo o formas muy distintas de ser.

Debemos ser neutros y saber que nuestros hijos necesitan ser escuchados y comprendidos, y nunca hay uno "bueno" y otro "malo", tan solo un punto de desacuerdo.

3. Todas las historias tienen dos versiones

Recuerda que todas las historias (y discusiones o peleas) tienen dos versiones, por lo que, escucha a cada uno de tus hijos y valida cómo se sienten. Cada uno tendrá sus razones por haber actuado de X forma; escúchalas y procura no juzgarlas.

4. Media pero procura que lo resuelvan ellos

Resulta beneficioso para los adolescentes poder resolver sus propios conflictos entre ellos, ya que eso fomenta su autonomía y su gestión emocional.

Por ello, sí puedes asumir el rol de mediadora en ciertas ocasiones (fomentando la escucha activa entre ellos, el hecho de que a veces se debe ceder para llegar a un acuerdo siendo un poco más flexibles, etc.), pero procura que finalmente sean ellos quien lleguen a acuerdos y solucionen sus conflictos.

5. Reflexiona con ellos sobre las causas de sus peleas

También pueden ayudarles, sobre todo para prevenir futuras peleas, el hecho de reflexionar sobre qué les está llevando a pelearse con tanta frecuencia.

Quizás en esas causas encuentran también la forma de solucionar lo que les ocurre y acercar posturas. Anímalos a pensar en ellas, pero que sean ellos mismos quienes saquen sus propias conclusiones.

6. Fomenta el vínculo entre ambos

Para fomentar el vínculo y cariño entre ellos, puede ayudarte animarlos a realizar tareas cooperativas entre ellos, como por ejemplo cocinar juntos, pedirles que vayan juntos a comprar alguna cosa, que se encarguen del cuidado de la mascota... o bien juegos cooperativos (por ejemplo, ciertos juegos de mesa). La idea es que fortalezcan su vínculo para que las peleas que aparezcan sean menos frecuentes (o menos intensas).

Para fomentar el vínculo y cariño entre nuestros hijos adolescentes, una idea puede ser proponerles alguna actividad cooperativa, como ir juntos a comprar algo.

7. Fomenta el diálogo

A veces las emociones llevan a actuar desde la impulsividad, con gritos, insultos o acciones de las que luego nos arrepentimos. Por ello, intenta fomentar el diálogo entre tus hijos, por ejemplo creando un espacio de diálogo a la hora de comer o de cenar, cuando estéis todos juntos.

No hace falta que sea un diálogo únicamente para resolver sus desecuentros, debemos enfocarlo como una forma natural de afrontar los conflictos, que puedan reproducir ellos también esta estrategia después en lugar de acudir a los gritos cuando se enfadan.

8. Encontrad juntos formas de resolución de conflictos

Tan importante es acompañar a nuestros hijos adolescentes durante esas peleas como después de ellas, en un estado de "armonía".

Y es que, en ese momento de calma, es cuando podemos intentar encontrar con ellos estrategias que hayan aprendido y que les hayan ayudado, en algún momento, a arreglar sus conflictos y a solventar sus diferencias.

Podemos enfocarlo como un "juego" o como un ejercicio familiar, y apuntar las respuestas en un papel. Por ejemplo, podemos apuntar:

  • Hacer una pausa, respirar y decidir tener la conversación en otro momento.
  • Escuchar al otro.
  • Ceder.
  • Ponerse en su lugar e intentar entender por qué actúa de X forma.
  • Explicar qué espera cada uno del otro (gestionar las expectativas).
  • Decir algo positivo del otro.
  • No actuar desde la impulsividad.
  • No dejarse llevar por la emoción.

La idea es que puedan aplicar estas estrategias en otros momentos, cuando vuelva a surgir el conflicto.

¿Qué hacer si la pelea se va de las manos?

Si las peleas se van de las manos, es importante actuar. Durante la pelea, y en el caso de que se estén gritando, insultando o incluso pegando, es importante actuar con calma y no gritar nosotros (ya que no queremos enseñarles que la forma de resolver el conflicto es gritando, obviamente).

Los separaremos, y cuando estén más calmados (podemos darles estrategias para calmarse), hablaremos con ellos para indagar el motivo de la pelea. Fomentaremos que hablen entre ellos y nos mostraremos disponibles en este acompañamiento por si necesitan contención o algún consejo, pero intentando ser imparciales.

Fotos | Portada (Pexels)

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