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Evitar el corte de digestión

Evitar el corte de digestión
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Parece cosa de nuestras abuelas, pero lo cierto es que el corte de digestión existe y suele darse más en verano, cuando los niños están ansiosos por meterse al mar o a la piscina tras la comida.

Se da como consecuencia de la diferencia de temperatura entre la piel y el agua.

Al entrar al agua fría mientras el niño (o cualquier persona) está haciendo la digestión, la sangre del tubo digestivo se desplaza a otros órganos como la piel, para contrarrestar el cambio de temperatura.

Esta falta de sangre en el sistema digestivo es la causa del corte de digestión.

También puede suceder al zambullirse de golpe en la piscina o el mar después de haber estado al sol o tras haber realizado ejercicio físico, la diferencia de temperatura entre la piel y el agua puede provocar la aparición de los mismos síntomas. Pero, ¿cuáles son los síntomas? Desde náuseas, vómitos, mareos, sudor hasta la pérdida de conciencia y en el peor de los casos, el niño puede llegar a sufrir un paro cardíaco.

Hay que sacar al niño del agua lo más rápido posible y llamar a emergencias.

¿Cómo prevenirlo? Conviene que los niños se habitúen a respetar unas dos horas y media o tres tras la comida antes de sumergirse en el agua, que se sumerjan de a poco en el agua para que el cuerpo se vaya acostumbrando al cambio de temperatura después de haber estado al sol o de haber realizado ejercicio.

No es muy sabido, pero si se toma un helado o un granizado después de realizar ejercicio también es posible que provoque un corte de digestión, como consecuencia del descenso de presión sanguínea que tiene lugar en la región digestiva.

Vía | Klip7

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