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Las primeras pruebas y procedimientos rutinarios que le harán a tu bebé recién nacido

Las primeras pruebas y procedimientos rutinarios que le harán a tu bebé recién nacido
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Las primeras horas de vida del recién nacido son claves para evaluar su estado general. Es por eso que durante el tiempo que permanece en el hospital, -que si todo ha ido bien suele ser entre dos y tres días según el tipo de parto-, será sometido a los primeros chequeos médicos.

Si no ha habido ninguna complicación durante el embarazo y parto y el bebé está aparentemente sano, lo más recomendable es que nada más nacer sea colocado sobre el pecho de su madre, para que el contacto precoz piel con piel ayude a establecer el vínculo entre la madre y su bebé, y a iniciar la lactancia materna. Pero esta situación no tiene por qué interferir con la mayoría de las pruebas o procedimientos que le harán al bebé.

Te explicamos cuáles son estas pruebas y cuidados postnatales rutinarios que le realizarán a tu recién nacido.

Pinzamiento y corte del cordón umbilical

La Organización Mundial de la Salud recomienda que siempre que sea posible se lleve a cabo lo que se conoce como "pinzamiento tardío del cordón", que consiste en esperar de uno a tres minutos para que el recién nacido reciba más sangre de la placenta y así haya menos riesgo de anemia.

No se recomienda el pinzamiento y corte precoz del cordón umbilical (menos de un minuto después del nacimiento), salvo que el recién nacido sufra hipoxia y deba ser trasladado de inmediato para su reanimación.

Extracción de sangre del cordón

sangre del cordón

Una vez que se ha cortado el cordón umbilical se extraerán dos muestras de sangre para medir el grupo sanguíneo y Rh del recién nacido, y para realizar una gasometría, que nos indicará el nivel de oxigenación al nacer. En caso de sospecha de incompatibilidad de Rh o si la madre fuera Rh negativo, también se le realizará una prueba llamada Rh-Coombs

Identificación del recién nacido

Según la Comisión de la Asociación Española de Pediatría para la Identificación del recién nacido, el método más fiable de identificación consiste en una combinación de:

  • Codificador neonatal: pulsera de la madre y pulsera del recién nacido, y pinza de cordón con un mismo número y con un código de barras idéntico y exclusivo para cada recién nacido,
  • Recogida de una muestra de sangre materna y otra de sangre del cordón umbilical para análisis de ADN en caso exclusivamente de duda de identidad

Las prácticas para la identificación del recién nacido se pueden llevar a cabo mientras el bebé está sobre el pecho de su madre.

Test de Apgar

Al minuto de nacer se realiza una valoración del estado general del recién nacido llamado test de Apgar, que vuelve a repetirse a los cinco minutos. Esta valoración se puede hacer perfectamente manteniendo el contacto piel con piel.

La prueba recibe el nombre de la doctora Virgina Apgar, quien en 1953 ideó esta forma de evaluar al recién nacido puntuando su estado general del 1 al 10, según cinco parámetros. Cada uno de los parámetros se puntúa de 0 a 2, que al sumarlos alcanza una puntuación máxima de 10 puntos. Los cinco parámetros son:

  • Frecuencia cardíaca: no existe 0 puntos. Si es menor a 100 latidos por minuto, 1 punto. Si es mayor a 100 latidos por minuto, 2 puntos.
  • Movimientos respiratorios: no existe 0 puntos. Movimientos entrecortados e irregulares, 1 punto. Movimientos regulares y llanto fuerte, 2 puntos.
  • Tono muscular: si el bebé sufre atonía son 0 puntos. Si presenta movimientos lentos y reducidos, 1 punto. Si presenta movimientos fuertes y flexión de las extremidades, 2 puntos.
  • Respuesta a estímulos: no existe 0 puntos. Si el bebé sólo hace muecas, 1 punto. Si tose, estornuda y llora, 2 puntos.
  • Coloración de la piel: si la piel es azul o blanca son 0 puntos. Si presenta el tronco rosado y las extremidades azules, 1 punto. Si presenta un tono sonrosado general, 2 puntos.

La mayoría de los recién nacidos obtienen una puntuación de entre 8 y 10 puntos. En caso de que fuese menor de 7 puntos se debe trasladar al bebé a la zona de atención para valoración y estabilización. Cuando el resultado es inferior a 5 puntos se debe normalmente a dificultades que hayan podido surgir durante el parto o a problemas cardiorrespiratorios.

Valoración general del recién nacido

peso del bebé

Aunque en la mayoría de los hospitales la primera valoración general del recién nacido suele hacerse nada más nacer, desde la Asociación El Parto es Nuestro recomiendan hacerlo sin prisas durante las primeras 24 horas.

En esta valoración exhaustiva el pediatra medirá el peso, longitud, perímetro craneal y perímetro torácico del bebé. También revisará la cabeza, las caderas, el tórax, los genitales, la columna vertebral y las extremidades, para asegurarse de que todo es normal y no se detecta ninguna anomalía o malformación.

Lo habitual es que un recién nacido a término tenga una talla de entre 46 y 53,5 cm y pese entre 2,500 kg y 4,300 kg si es niño, y si es niña su talla sea entre 45,5 y 53 cm y pese entre 2,400 y 4,200 kg.

Proxilaxis de la conjuntivitis neonatal

Con el fin de evitar la conjuntivitis neonatal, y según indica la Asociación Española de Pediatría, se aplica al recién nacido un tratamiento profiláctico a base de gotas o pomada antibiótica ocular de eritromicina al 0.5% o en su defecto, de terramicina al 1%.

Administración de vitamina K

Como tratamiento profiláctico de la enfermedad hemorrágica del recién nacido, la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda la administración por por vía intramuscular de una dosis única de vitamina K, pues se ha visto que esta forma de administración protege más que cuando se suministra por vía oral.

La OMS aconseja la administración de esta inyección después de la primera hora tras el nacimiento, en la cual el lactante debería estar en contacto piel con piel con la madre e iniciada la lactancia. Es decir, no está justificado separar al recién nacido únicamente para administrarle la vitamina K

La enfermedad hemorrágica del recién nacido es una afección muy grave (incluso puede provocar la muerte del bebé) que sucede por un déficit de vitamina K. Tiene una incidencia del 1,7% en los casos en los que esta medida no se lleva a cabo, reduciendo el riesgo de prevalencia al 0,24-3,2 casos por cada 100.000 recién nacidos, cuando se administra la vitamina.

Vacuna de la Hepatitis B

La vacuna frente a la Hepatitis B se administra de diferentes formas según la comunidad autónoma. De este modo, en algunas comunidades se administran cuatro dosis, la primera al recién nacido, y las otras a los dos, cuatro y 11 meses.

Sin embargo, algunas comunidades han decidido suprimir el primer pinchazo al recién nacido, ante la evidencia científica que avala que, gracias al conocimiento de la serología de la madre gestante y al control inmunitario durante el embarazo, actualmente se evita la transmisión de esta enfermedad en el bebé y, por lo tanto, no se precisa administrar esta primera dosis. La vacunación al recién nacido se administrará exclusivamente cuando la madre sea portadora de la enfermedad o ante serología desconocida.

Segundo chequeo a las 24 horas

chequeo del recien nacido

A las 24 horas de nacer, el pediatra volverá a hacer un chequeo al recién nacido en el que valorará otra vez su aspecto general mediante una revisión más exhaustiva. Preguntará a los padres si el bebé ha hecho pis, si está mamando y si ha hecho su primera deposición, llamada meconio.

Explorará la columna, la cabeza, los ojos, la boca, los genitales, los oídos, las extremidades y muy especialmente las caderas. Le realizarán unas maniobras, conocidas como maniobras de Ortolani y Barlow, que consisten en una serie de movimientos que flexionan y abren las piernas para comprobar si la articulación es la correcta o pudiera presentar alguna anomalía como una displasia de cadera.

También se le hará una exploración neurológica para valorar los reflejos del recién nacido, que son: el reflejo de búsqueda, el reflejo de succión, el reflejo tónico, el reflejo de Moro, el de presión plantar y palmar, el reflejo de Babinski o de Koch, el reflejo de Galant, el de marcha automática, el de gateo y el reflejo de la escalada.

Si no se vuelve a pesar al bebé en este segundo chequeo se hará el día del alta, con el fin de valorar si la pérdida fisiológica de peso entra dentro de la normalidad.

Prueba del talón o screening neonatal

La prueba del talón se realiza a las 48 horas del nacimiento, pinchando con una lanceta el talón del bebé para impregnar con unas gotas de sangre un papel especial absorbente que se enviará al laboratorio para su análisis. Tiene como objetivo la detección precoz de ciertas enfermedades metábolicas congénitas, como el hipotiroidismo, la hiperplasia suprarrenal, la fibrosis quística o la hiperfenilalaninemia.

La prueba puede llegar a ser molesta para el bebé, por lo que se puede aliviar el dolor si se le realiza la prueba mientras está sobre el pecho de su madre.

Cribado neonatal de la hipoacusia

Según la Asociación Española de Pediatría, existen dos pruebas para detectar la hipoacusia en el recién nacido, que se realizan antes del alta. Una es la otoemisiones acústicas, que explora el órgano auditivo periférico, y otra es los potenciales evocados auditivos de tronco.

Pero es importante saber que aunque estas pruebas arrojen resultados dentro de la normalidad en esas primeras horas de vida, a lo largo de la infancia podrían darse ciertas causas que provocaran una pérdida auditiva en el niño, por lo que es fundamental conocer las señales de alerta y consultar con el pediatra cualquier duda al respecto.

Procedimientos que no son necesarios

recién nacido

Como hemos mencionado, siempre que sea posible deben realizarse las pruebas con el bebé en contacto piel con piel con su madre para prevenir la hipotermia, promover la lactancia y asegurar el bienestar del recién nacido.

Así mismo, la OMS recomienda esperar al menos 24 horas para bañar al bebé, y no realizar la aspiración de la boca y la nariz en neonatos nacidos con líquido amniótico claro que comienzan a respirar por su propia cuenta al nacer.

Y es que antes era habitual la aspiración rutinaria de las secreciones orales y faríngeas, así como el paso de sondas para descartar una atresia de esófago o una atresia anal, y el lavado gástrico rutinario. Sin embargo, y tal y como podemos leer en el informe 'Cuidados desde el nacimiento' del Ministerio de Sanidad, todos estos procedimientos no tienen ningún sentido actualmente.

Fotos | iStock

Vía | Asociación Española de Pediatría

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