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Cuando el bebé nace deja de ser parte de mamá, aunque muchas madres no lo sienten así

Cuando el bebé nace deja de ser parte de mamá, aunque muchas madres no lo sienten así
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Después de varios meses de embarazo, meses de espera, de expectativas y de preparativos llega el día en que el bebé nace. Ese día el padre y su hijo se conocen por primera vez y empiezan de cero a compartir sus vidas. Ese día, sin embargo, mamá saluda a quien ha sido una parte de ella misma durante toda la gestación y empiezan entonces sus vidas por separado.

El bebé deja de ser parte de mamá, pero mamá sigue sintiéndolo como parte de sí misma. Bueno, en realidad no sucede siempre, hay muchos casos en que este sentimiento no se produce, quizás porque la mujer simplemente no lo siente así, quizás como consecuencia de una separación temprana al nacer. El caso es que muchas madres sí lo viven de ese modo y parece un sentimiento perfectamente lógico y válido.

Qué sabré yo

Ando escribiendo estas palabras, como si fuera yo un experto en esto de traer niños al mundo y entender qué siente una mujer al ser madre y sólo puedo decir "Qué sabré yo de todo esto, que ni he gestado, ni he parido, ni haré nunca ninguna de las dos cosas". No hablo por experiencia propia, pero hablo por lo que he visto, por lo que he oído y leído y por lo que creo que yo sentiría si fuera madre.

Desde el momento en que la mujer sabe que está embarazada empieza a crear un vínculo especial con el que será su nuevo bebé. Una vida crece en su interior y pronto empezará a notar los cambios. Hay mujeres que disfrutan tanto de la etapa del embarazo que llegan incluso a echar de menos su barriguita cuando el bebé ya ha nacido. Ese bebé será su hijo o su hija y es parte de ella. Crece de ella. Es ella.

Lo siente así, como propio, porque tiene que sentirlo así. Tiene que amar a su bebé para que el día que nazca sienta las ganas y la necesidad de cuidar de él. Que sí, que hoy en día lo hacemos ya de un modo racional, ese que nos dice que es nuestro hijo y en consecuencia debemos cuidarle y alimentarle, pero también es cierto que hay padres que no lo viven igual, con las mismas ganas o sentimiento de responsabilidad y, en casos así, cualquier factor de la naturaleza que pueda hacer que una madre cuide sí o sí de su bebé será siempre bienvenido por parte del bebé.

Sentir al bebé como una parte de sí misma

De esto he hablado con anterioridad. Muchas madres se sienten mal, muy mal, cuando los demás cogen a sus bebés. Se sienten mal porque siguen sintiendo al bebé como si fueran ellas mismas. Se sienten violentas, como si alguien tomara posesión de una parte de su cuerpo, como si les despojaran de su intimidad, como si les arrancaran un miembro, como si hurgaran en su terreno sin permiso.

A menudo he leído que una mujer debe evitar sentirse así, que debe luchar contra ese sentimiento porque cuanto antes lo supere, antes empezará a aceptar al bebé como persona y antes podrá éste crecer de manera autónoma e individual. Pero no estoy de acuerdo. Claro que una madre tiene que entender que al nacer el bebé deja de ser ella misma, pero una cosa es lo racional y otra lo emocional. Sabe que no es ella, pero lo siente como parte de sí misma. Y no sólo es normal, sino que creo que es beneficioso para ambos.

El bebé crece dentro, unido por el cordón. Nace, es puesto sobre su pecho, aún unidos por el mismo cordón que un par de minutos después es cortado. Madre y bebé se separan, pero siguen juntos, piel con piel. Es vínculo no se rompe, no se debe romper, porque así la unión será más fuerte y ella le protegerá contra viento y marea.

Ella querrá protegerle de todos los males y, como digo, esto es beneficioso por una razón muy lógica: el bebé nace completamente indefenso. Lo único que puede hacer para sobrevivir es llorar, y llorar solo, llorar sin ser atendido, le llevaría a la muerte. El llanto es su única arma y no le sirve más que para provocar una reacción en otra persona.

Su madre, su padre, su cuidador. Llora y la consecuencia debe ser una acción que trate de mitigar y calmar ese desasosiego. ¿De qué sirve una alarma antirrobo en una ciudad de sordos? ¿De qué sirve pedir auxilio a gritos cuando estás solo en la montaña? Pues un bebé sin un cuidador implicado tiene un problema evidente. Por eso el bebé que acaba de nacer llega al mundo como una nueva persona pero, durante un tiempo, es aún mamá.

Es probable que muchas madres entiendan ahora ese sentimiento que tuvieron con su bebé, ese malestar al verlo en brazos ajenos, ese vuelco que le daba el corazón al separarse de él. Lo que falta ahora es que esto lo entiendan los demás, los que llegan a casa de un bebé recién nacido y piden que les despiertes para verle, los que lo "roban" de los brazos de su madre, los que le dicen "mujer, no lo protejas tanto o lo harás un mimado acostumbrado a los brazos".

No hay prisa. Llegará el día en que el bebé aprenda nuevas herramientas para desenvolverse solo en la vida, el llanto no será su única forma de comunicarse y poco a poco irá cogiendo autonomía. Ese poco a poco es el que le irá diciendo a la madre, entonces sí, que el bebé no es mamá, que es él o ella y que crecerá para ser sí mismo.

Foto | Thinkstock
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