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Los bebés reconocen el olor de su madre gracias al poder del instinto

Los bebés reconocen el olor de su madre gracias al poder del instinto
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Muchas personas, aún de mayores, coinciden en que recuerdan el olor de su madre, y que oler prendas de sus madres u olerla a ella directamente les produce un sentimiento de calidez y de seguridad. 

Esta sensación se produce desde el nacimiento, ya que los bebés llegan al mundo preparados con un instinto de supervivencia gracias al cual son capaces de encontrar a su madre solo por el olfato. Si se coloca al bebé nada más nacer sobre el abdomen de su madre, el recién nacido es capaz de reptar instintivamente hasta su pecho para alimentarse solamente guiado por su olfato. 

Los bebés aprenden el olor de su madre antes de nacer

Científicos del Wellcome Trust Sanger Institute (Reino Unido) investigaron qué lleva al recién nacido a detectar este olor único y característico de cada madre.

Y encontraron que es algo que aprenden antes de nacer. Durante el embarazo, el bebé está expuesto al olor y sabor del líquido amniótico en el vientre de su madre, generando una impronta en su cerebro. 

Hallaron que las feromonas, sustancias químicas que desencadenan un comportamiento innato, impulsan la respuesta de amamantamiento como un comportamiento automático. 

El olor de una madre tiene poderes

Los niños nacen con un olfato muy desarrollado y superior al que tenemos los adultos. Este nivel de desarrollo se explica desde la necesidad de asegurarse un alimento adecuado lo antes posible.

Es tal el poder del olor de una madre y el instinto de supervivencia que le une a ella, que:

  • Si una mujer se lava uno de los dos pechos, el bebé preferirá mamar del que mantiene el olor corporal de su madre, el que no ha sido lavado.
  • Si a un bebé se le coloca a un lado un objeto con el olor de su madre y al otro un objeto con el olor de otra mujer el bebé gira la cabeza hacia aquel que preserva el olor de su madre. En este caso hablamos del olor de su madre, no exclusivamente del olor a leche materna.
  • Cuando un bebé amamantado tiene hambre de noche, es capaz, aunque no tenga luz, de dirigirse al pecho y empezar a mamar guiado por su olfato.
  • Cuando el bebé llora, es capaz de calmarse cuando mamá lo abraza y siente su olor particular, que le proporcionan confort y seguridad. 

Una vez sus capacidades motrices van perfeccionándose y el resto de sentidos van adquiriendo protagonismo, el olfato se va perdiendo por desuso.

Los peligros reales de hoy en día que puedan ser detectados con el olfato son pocos, y por ello el resto de sentidos, probablemente más utilizados, adquieren mayor relevancia.

Por la importancia del olor de una madre en la primera etapa de la vida, la recomendación, tanto para el padre como para la madre, y sobretodo para ella, es la de evitar colonias y perfumes que añadan artificios al olor natural de la piel.

De esta manera el bebé tendrá una impronta en forma de olor que recordará durante mucho tiempo (incluso hasta la edad adulta), ese olor de madre que le proporciona seguridad, calidez y amor.

En Bebés y más | La primera hora de vida es sagrada para la madre y el bebé

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