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Algunos recién nacidos "no viables" mueren solos en los hospitales

Algunos recién nacidos "no viables" mueren solos en los hospitales
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Hace unos meses os explicamos que muchos prematuros que no lograban sobrevivir morían solos, en gran parte por culpa del funcionamiento de aquellos hospitales que vetan la entrada de los padres, poniendo horarios a las visitas.

Hace un tiempo me enteré de que algo parecido puede llegar a suceder cuando nacen bebés considerados “no viables”. Son bebés que nacen con problemas severos, cuya esperanza de vida es de pocas horas o pocos minutos.

Probablemente nunca os habréis preguntado qué sucede cuando un bebé así nace. Hoy voy a tratar de explicaros cómo mueren estos bebés (porque no me parece lógico), aunque aviso de que puedo herir la sensibilidad de algunas personas.

Si los padres quieren estar con los bebés

Por desgracia la naturaleza no es infalible y de vez en cuando se gesta algún bebé con algún problema o malformación que le hace ser incompatible con la vida. Se dice que son bebés “no viables” (entrecomillo porque me da cosilla hablar así de ellos) porque en pocos minutos o en pocas horas fallecen.

Si los padres quieren estar con ellos les permiten estar con ellos. Se van a la habitación, los padres con el bebé, y allí permanecen juntos hasta que el bebé muere. Esta es la situación ideal porque permite a los padres despedirse, hablar con el bebé, explicarle lo que quieran, abrazarle, acunarle y permitirle decir adiós al mundo que sólo verá un momentito con dignidad.

Sin embargo, hay ocasiones en que los médicos no permiten que esto suceda, como en el caso de los mellizos prematuros de Melilla, que nacieron y murieron un día de 2006 y cuyo caso está estos días en los tribunales porque los padres consideraron que sus hijos podrían estar aún vivos si les hubieran dejado estar con ellos.

Hay más casos similares, de profesionales que tratan probablemente de proteger a los padres, para que no sufran, convenciéndoles de que es mejor que no lo vean (parecido a cuando se protege a los niños de ver al abuelo muerto, por ejemplo), dejando al bebé allí donde los padres no pueden entrar.

Ahí los padres no saben dónde está el bebé, seguramente creen que alguien está con ellos, o que está en una incubadora, o tapadito en una cunita, esperando a que llegue el trágico desenlace. Los padres, mientras tanto, esperan en la habitación a la espera de que alguien se les acerque para decirles que “ya se ha ido”.

Si los padres no quieren estar con los bebés

No voy a entrar a juzgar a los padres, porque cada pareja conoce la situación y las razones para tomar una u otra decisión, pero hay padres que prefieren no estar con el bebé en sus últimas horas.

No puedo explicarlo en primera persona porque no he trabajado atendiendo partos, pero he investigado un poco el tema y, además de oírlo en boca de alguna compañera enfermera, he podido leer en internet alguna confirmación de que en varios sitios se hace así (a veces lo explican personas de la sanidad y otras los padres implicados): los bebés que no pasan sus primeras y últimas horas con sus padres, porque sus padres no quieren o porque, a pesar de querer, los profesionales han decidido no permitir que los padres estén con ellos, las pasan solos, desnudos, en una encimera, hasta que mueren.

Se entiende que no van a sobrevivir, no van a ser capaces de ver amanecer un nuevo día, así que al parecer no se ofrecen cuidados al bebé para no alargar algo que debe suceder en pocos minutos o horas.

Entiendo el argumento, entiendo eso de que si sus padres no quieren estar con él no hay nadie que pueda estar con el bebé, pero me da mucha pena saber que están desnudos (taparlos hará que tengan mejor temperatura y que vivan más tiempo), que la enfermera sólo se acerca de vez en cuando para ver si ya ha fallecido y sobretodo me apena saber que mueren solos.

No al paternalismo

He podido leer a algunos padres y madres decir que, si llegan a saber que nadie estaba con ellos, si llegan a saber que iban a morir desnudos y solos, habrían hecho algo por evitarlo. Algunos profesionales de la salud suelen actuar con un marcado paternalismo heredado de décadas anteriores en que son ellos los que deciden lo que es mejor para los usuarios.

No dejan entrar a los padres cuando van a hacer daño a un niño “para que no os vea aquí y no entienda que le hacemos daño y vosotros no hacéis nada”, no dejan a una madre ver a su hija, que nace muerta, porque “ojos que no ven, corazón que no siente” y en muchos sitios no dejan tampoco ver al bebé recién nacido que en un rato ha de morir, con la misma intención, que los padres no sufran.

Sin embargo, cuando te despides de alguien, lo haces porque le conoces, porque has compartido alguien con él y quieres decirle adiós porque así lo sientes. Los padres deberían poder estar con sus hijos siempre, para compartir los minutos o las horas que le queden de vida. Deberían poder hablarle y acunarle, sin nadie que te diga que “es mejor que no lo veas”. De ese modo podrán conocer a su bebé, podrán sentirse madre, padre e hijo y podrán decirle adiós, que es el primer paso para poder, en el futuro, pasar página.

Si son los padres los que deciden no verlo perfecto, pero que sean ellos los que lo decidan, nadie más. Y si es así, por favor, hagan lo posible, queridos profesionales de la salud, por conseguir que nadie nunca muera solo.

Foto | |Mahin| things the way they are en Flickr
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