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Utilizando al niño como excusa para decir algo a los padres‏

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Como ya hemos comentado en otras ocasiones, ser padre o madre significa volverte en el blanco de familiares, amigos, conocidos y desconocidos, para lo bueno y para lo malo.

Acerca de lo bueno se habla poco, porque no suele generar controversia, aunque también es cierto que a veces da gusto cuando alguien se acerca y te dice lo guapo que está tu niño, lo gracioso que es, o cuando le dicen cosas dulces o le hacen gracietas.

Acerca de lo menos bueno, pues se habla más, porque molesta que los demás den consejos que los padres no han pedido y más si los consejos son contrarios a lo que una madre está haciendo o cree estar haciendo bien. Hay además una manera de ofrecer consejos que ayuda a aumentar la exasperación de las madres (y los padres si están presentes), que es cuando las personas utilizan a los niños como excusa para decir lo que desean transmitir a los padres. Ya sabéis, el típico “uy, tú ya eres un poco mayor para ir en brazos, ¿no?”.

Critica, que algo queda

La razón para dirigirse al niño y no a la madre está clara: uno quiere decir algo que sabe que puede hacer daño y a través del niño (que haría las veces de interlocutor) parece que queda más suave.

No es lo mismo decirle a un niño “oye, tú ya eres un poco mayor para ir en brazos, ¿no?” con una sonrisa en la boca y soltándolo a modo de broma, que decirle a la madre “¿no es un poco mayor para que lo lleves en brazos?”.

Si la persona se dirige al niño las madres suelen ser más suaves e incluso llegan a responder de nuevo a través del niño, contestando como lo haría él “ya, pero es que en brazos de mamá se está tan bien…”. Si en cambio se dirige a la madre lo más probable es que reciba algo así como “y a usted qué le importa cómo llevo yo a mi hijo”.

Pero los niños no son sordos

Los niños no son sordos, ni ciegos, ni tontos. Si acaso pequeños o grandes. Está claro que si una persona se dirige a un lactante de 8 meses, poca respuesta recibirá del niño (quizás hasta llore), sin embargo, si el niño tiene dos o tres años, es capaz de escuchar y procesar la información recibida.

Recuerdo que en una ocasión, hablando de las cosas positivas y de las cosas negativas de dar el pecho de manera prolongada a los niños una madre me dijo que para ella lo peor de dar el pecho a su hijo de 3 años era que a veces se acercaban desconocidos a hablar con él para decirle que ya era mayor para mamar, con coletillas como “tu madre se va a quedar seca”, “le vas a morder” o “dile a tu madre que te dé un buen bocadillito” y que lo pasaba realmente mal dándole el pecho a su hijo en la calle por miedo a que un nuevo desconocido se acercara a hablar con su hijo.

Que te falten al respeto porque a la gente le gusta hablar más de la cuente es algo a lo que todos los padres estamos expuestos, pero que utilicen al niño para dar el mensaje es, según el mensaje que se dé, bastante mezquino.

He oído a gente decir “dile a tu madre que te de un bocadillo de jamón, ya verás que bueno”, que según el contexto puede ser hasta gracioso, pero también he oído cosas como “dile a tu madre que te dé de comer, que se nota que tienes hambre”, cuando un bebé llora con los puñitos en la boca, que probablemente tiene razón, pero que podría mejorar con un “perdona, no trato de meterme donde no me llaman, pero me da la sensación de que podría tener hambre, te lo digo porque cuando se meten los puños suele ser eso”, por poner un ejemplo de mensaje ofrecido con más respeto.

¿Os ha pasado alguna vez?

A nosotros nos ocurrió en una ocasión que, llevando en brazos a Aran, cuando tenía aún bastante costra láctea, la dependienta de una tienda de muebles le dijo: “¡uy!, dile a mamá que te ponga un poco de loción en la cabeza para quitar eso”, mientras le acariciaba la cabeza. En ese momento sólo pudimos soltar una sonrisa falsa a modo de “gracias, quizás lo hagamos” (a veces simplemente no apetece responder).

Y a vosotras, ¿os ha pasado alguna vez?

Foto | Scott & Elaine van der Chijs en Flickr
En Bebés y más | “¿Este es tu hermanito? ¿Me lo llevo a mi casa?”, Las bromas pesadas de los adultos, La crianza natural, los consejos gratuitos y cómo evolucionan los padres que crían con apego (I) y (II)

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