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Una bofetada no es un recurso educativo; en cambio cuando aprendemos a resolver conflictos también enseñamos a los niños

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Los padres mostramos modelos de conducta incluso cuando creemos no estar educando explícitamente, porque los niños nos observan y se fijan en cómo hacemos las cosas, por lo menos durante la primera infancia. Y de hecho las incoherencias entre el mensaje verbal y el corporal se saldan con puntos a favor del segundo, o lo que es lo mismo: ‘gritarle a un niño que no se pega mientras le damos un cachete’, sienta las bases para que haga lo mismo. Y en este caso es ensañarse con alguien más débil y vulnerable (aunque sea de forma puntual con un hermano pequeño).

La ‘bofetada a tiempo’ no es un recurso educativo, por más que haya todavía muchas personas que la defienden (incluso hay quien se aprovecha de ser personaje público para trasladar este tipo de consejos a los padres). ¿A tiempo de que? me pregunto yo, pero más allá de mi crítica, os quiero presentar un vídeo producido por FAROS, en el que Mª Dolors Petitbò, jefa de la sección de Psicología en el Hospital Sant Joan de Déu, nos explica porqué un cachete o una nalgada no sirven para el propósito que creemos.

Así, el adulto que da una bofetada, ni reflexiona sobre la situación que lleva a perder el control, ni ha desarrollado recursos para afrontar situaciones complicadas, dando como resultado que se siente desbordado

Nos cuenta Mª Dolors que los niños, especialmente los más pequeños, no tienen la misma noción del tiempo que nosotros, y esa es la razón por la que una pataleta, una rabieta, se prolonga más de lo que hubiéramos deseado. Finalizar la situación con un golpe, no sólo acabará con dolor y frustración en el niño, sino que probablemente con arrepentimiento por parte del padre o la madre.

Saber resolver conflictos es dar la oportunidad a los niños de que aprendan esto mismo. Y por contra, cuando los peques se desarrollan en entornos en los que la violencia tiene mucho peso puede desembocar en adolescentes violentos, incluso con sus padres.

Las soluciones no son fáciles, pero dicen que ‘el camino más difícil es el más seguro’. Ante situaciones de conflicto deberíamos tomar distancia, rebajar el nivel de tensión, y buscar desde la calma salidas que nos sirvan en el momento, y como enseñanza para el futuro de nuestros hijos. De esta forma no sólo nos sentiremos mejor, sino que creeremos más en nuestras posibilidades, y facilitaremos que los niños confíen más en nosotros.

Vía | FAROS

En Peques y Más | Un mensaje corto pero intenso para reflexionar sobre el maltrato infantil, En Italia se ha iniciado una campaña para decir NO al castigo físico contra los niños, El maltrato infantil ocasiona problemas en la salud física y mental cuando los niños crecen, No necesitamos pegar a nuestros hijos para educarles

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