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Un exceso de regalos por Navidad o Reyes no hace que los niños sean más felices

Un exceso de regalos por Navidad o Reyes no hace que los niños sean más felices
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Hace unos minutos charlaba con otras madres mientras tomábamos un café en el mercadillo solidario que la escuela organiza cada Navidad, intercambiábamos opiniones sobre los regalos que hacemos a los niños en Navidad o Reyes, y sobre nuestra propia experiencia durante la niñez.

Recuerdo que desde que descubrí el ‘secreto mejor guardado de todos los padres del mundo’, acompañaba a mis padres a escoger los regalos míos y de mis hermanos, y también que en casa los Magos de Oriente sólo nos dejaban un juguete a cada uno, y quizás alguno más para compartir (éramos tres), además de algo de ropa y cuentos. También había obsequios en casa de abuelos y tíos, hasta que mi madre y mi tía se pusieron de acuerdo para parar esa costumbre, y conseguir así unas Fiestas algo más sencillas, amén de que los niños empezamos a apreciar más lo que recibíamos. Con mis hijos intento todos los años que pidan un máximo tres regalos (juguetes, video juegos, cuentosetc), y les digo que si el total supera esa cifra contando lo que Santa Claus o los Reyes (ahora se ha venido a sumar el conductor de trineos volantes más famoso de todo el Norte de Europa) les dejan, pueden estar más que agradecidos, porque otros niños se conforman con juguetes de segunda mano.

También hoy (pero a la hora de comer), me he reído mucho mientras el mayor (que descubrió el ‘secreto’ hace dos años y medio), le confesaba a su hermana que él piensa que los padres hablan en secreto con los Reyes (complicidad para mantener la magia no le falta) para que no se pasen con los regalos. Y razón no le falta, porque aunque nos ha costado, al final hemos conseguido un poco de sensatez en unas familias extensas que son grandes: yo tengo dos hermanos, mi marido cuatro; para no vernos desbordados y no descubrir con un poco de tristeza como los niños apenas apreciaban los montones de juguetes que debíamos ir escondiendo por la casa ‘hasta nuevo aviso’.

Afortunadamente los padres que queremos ‘contener’ la tendencia consumista lo tenemos fácil para convencer a los demás, porque muchos expertos (aunque no nos debiera hacer falta recurrir a ellos), recomiendan que no nos excedamos en el número de regalos, porque de los contrario se les envía el mensaje de que ‘se puede tener todo lo que se quiere’, y esto es irreal (para la mayoría de los mortales).

Los niños no se van a sentir nunca decepcionados, y menos si les ayudamos a seleccionar de entre los catálogos, los juguetes que más les hacen ilusión, y vamos haciendo criba hasta que nos quedemos con lo que nos resulta aceptable que pidan. Mi hija ha hecho una lista con 11 juguetes, más tres que ha pedido en la carta que entregan al ‘cartero real’ del cole… ya le he dicho que tenemos que ir reduciendo; está en una etapa en la que aún cree pero le falta bien poco para dejar de hacerlo, y las explicaciones (a veces demasiado enrevesadas) que le da su hermano, sólo conseguirán que este año o el próximo descubra ‘el secreto’.

Inicialmente no se toma bien nuestro interés en que pida poco, pero es nuestra intención que aprenda a priorizar, y sobre todo a pensar que es afortunada, y en consecuencia, se sienta bien pidiendo lo que realmente le haga ilusión o necesite

Se recomienda dialogar con familiares para que los niños reciban el número justo de regalos que van a apreciar y con los que van a disfrutar, evitando así ‘aparcar’ otros juguetes que casi no utilizarán, y evitando sobre todo que los niños sientan un desprecio por el esfuerzo de Santa o los Magos. Llegados a ese número que debe ser decidido en familia, los niños también pueden recibir el diccionario que les hace falta, un estuche nuevo, el libro que leerán el próximo trimestre, o una bufanda, en fin, esas cosas que los padres llamamos útiles (y lo son en verdad).

Los niños necesitan juguetes (antes los fabricaban, ahora los reciben listos para hacer funcionar), pero un exceso de ellos no les hace más felices, sino más bien al contrario, potencia la fantasía y la ilusión. Ahora sólo me queda recordaros algunos criterios para escoger el mejor juguete.

Y por cierto, ¿cuántos regalos recibirán vuestros hijos estas fiestas?

Imagen | MissMessie Vía | FAROS En Peques y Más | ¿Deciden los niños nuestras compras?: averigualo leyendo el último libro de Miguel González - Durán, Guía para comprar juguetes (II): aspectos a tener en cuenta a la hora de escoger

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