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Tener pequeños despertadores humanos en casa

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¿Qué padres con niños pequeños no desearía levantarse de la cama un poco más tarde los fines de semana?

Yo desearía un domingo quedarme debajo del edredón hasta que mi cuerpo me lo pidiera. Pero no es posible, en casa tengo dos pequeños despertadores humanos que puntualmente me despiertan a las 8:00, incluso antes. En verano vale, pero en invierno aún amaneciendo da una flojera terrible.

Mi bebé de casi un año, a las ocho ya despierta religiosamente, a veces un poquito más temprano, otras un poco más tarde. Quince minutos más tarde para mí son una bendición, especialmente porque lo primero que hace es tratar de tirarse al suelo a caminar, y claro, como aún no sabe hay que llevarle de la mano.

Lo de Lucas (cinco años), ya es caso aparte y creo que por lo que me han comentado otros padres es una cosa común.

Bien, los días de semana hay que luchar para que se despierte para ir al cole. Muchas veces vestirlo casi dormido, entre protestas de “tengo sueño”, “no quiero ir” y “he dormido poco”, por mencionar el repertorio más clásico. Sin embargo, los fines de semana (cuando podría dormir un poco más), está en pie tempranísimo preparado para comenzar el día casi a la par del sol.

Algunas veces se queda jugando un poco hasta que grita la frase despertadora para toda la familia “el desayuuuunoooooo”, claro, no hay padres en el mundo que pasen de esto por estar alargando una cabeceadita.

Aquellos días juveniles de dormir hasta tarde los fines de semana llegaron a su fin hace mucho tiempo ya. En nuestra casa la movida empieza desde temprano.

Y, ¿En sus casas? Temprano también ¿no? Apetece seguir durmiendo ¿verdad?

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