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Reflexiones sobre la creciente implantación de la jornada continua, ¿a quién beneficia?

Reflexiones sobre la creciente implantación de la jornada continua, ¿a quién beneficia?
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Uno de los temas más controvertidos que se relacionan con la escuela son los tiempos escolares (o jornada) en educación Infantil y Primaria, estamos leyendo últimamente que la jornada continua está ‘ganando terreno’ en nuestro país. Para impulsar el cambio se necesita el voto de al menos dos tercios del Consejo Escolar, y la votación a favor el 75 % de los padres censados.

Se dice que esta reivindicación de los profesores lo tiene más fácil ahora para salir adelante, puesto que las administraciones educativas quieren ahorrarse costes. Opiniones hay para todos los gustos, y los estudios concluyentes acerca de los beneficios académicos de uno y otro modelo, son casi inexistentes. Comentábamos en este post del pasado año que, según Rafael Feito, uno de los informe más completos sobre la cuestión señala que se produce entre un 10% y un 20% más de fracaso escolar en los centros donde se imparte la continua, pero esto no es concluyente. De hecho (para reforzar que no es concluyente), os cuento que en la Comunidad Valenciana (caracterizada por tasas altas de fracaso) la jornada escolar es partida. Aunque como yo esto último lo vivo de cerca por zona de residencia, puedo decir que precisamente la jornada no se puede considerar como el único factor (en el supuesto de que admitamos que está relacionado).

Entre los expertos que se posicionan a favor de la jornada partida encontramos al catedrático de Sociología de la Universidad de Salamanca Mariano Fernández Enguita, quien afirma que esta distribución de los tiempos es la que mejor corresponde a los ritmos naturales de los niños.

Para mí, el gran error es que con la enorme diversidad de niños que hay, la enorme diversidad de estructuras familiares y de ofertas paralelas o no a la escuela que hay, se pretenda discutir cuál es la mejor solución para todo el mundo. Eso, si pensamos en los padres. Si pensamos en los profesores, es simplemente una reivindicación sindical, que a mí me parece comprensible, pero ilegítima: no se pueden hacer avanzar las propias reivindicaciones laborales sobre supuestas teorías pedagógicas inexistentes

Por mi parte, soy consciente de que todo mejoraría si en nuestro país la conciliación de la vida laboral y familiar (y las oportunidades laborales ajustadas a las familias) existiera de verdad, porque un empleado de gran superficie que acabe a las 10 de la noche de trabajar, o una madre que se desplace 120 kilómetros diariamente para ganarse el sueldo, poco podrán pensar en jornadas. Lo primero es comer, lo segundo… lo que pasa en realidad es que el bienestar emocional de los niños también es importante, pero del aire no se puede pasar.

Parafraseando a Mariano Fernández Enguita: ‘las peores horas del día, en términos de rendimiento, son las últimas de la mañana. Lo que ocurre es que ésa no es la única consideración’.

Además parece que la sobrecarga de horas lectivas por la mañana no ayuda a la retención pausada de conocimientos.

Aula

Muchos argumentan la necesidad de establecer jornadas ‘a la europea’: por ejemplo en Finlandia la carga lectiva se concentra en la mañana, y por la tarde los niños pueden recibir clases extraescolares, talleres creativos, etc. Pero no nos olvidemos incluir en los análisis el cómputo de horas anuales de colegio con las que cargan los niños: 650 en Finlandia, 810 en España (810 que se tienen que concentrar por las mañanas, añadidas a otras actividades a las que por diferentes motivos asistieran los peques).

Los tiempos escolares en España

Según cálculos recientes, el porcentaje de colegios españoles de infantil y primaria que han implantado la jornada continua es del 62 %. Entre las Comunidades Autónomas que mantienen la jornada partida están Euskadi, Navarra, Cataluña y Valencia (ahora mismo se está planteando la posibilidad de que los padres empiecen a votar para decidir cambiar la jornada a partir del próximo curso).

Y parece claro que al tiempo que la escuela pública se mueve hacia la jornada continua, la concertada apuesta por mantener la partida (exceptuando en Andalucía, Canarias, Castilla la Mancha y Extremadura).

¿A quién beneficia la jornada continua?

Por supuesto a los docentes, pero ¿qué otros colectivos saldrían ganando? En general todos los niños si sus padres estuvieran en casa cuando llegaran, o al salir del comedor escolar. Está claro que así disfrutarían de más tiempo libre (siempre que sea productivo, claro) para jugar y organizarse las tareas escolares.

Eso en el terreno personal y familiar, porque ya hemos visto que en el plano académico parece que no está muy claro. Además en las reuniones informativas a padres, se suele hablar de lo ventajosa que resultaría la jornada continua, sin presentar resultados que avalen tal afirmación.

A mí y a mis hijos… sobran aclaraciones (no me molesta pasar mucho tiempo junto a ellos, y en mi casa existen normas claras sobre tiempos de estudio y utilización de videoconsolas y televisión).

Pero hay muchas familias a las que quizás la jornada continua llegara a perjudicar, veamos algunos ejemplos (son inventados pero basados en situaciones que conozco muy de cerca).

  • Familias con recursos económicos ajustados, en la que trabajen los dos progenitores, y a resultas de la implantación de la jornada vean como la administración retire la financiación para mantener becas y ayudas de comedor. Finalizada la jornada escolar, se puede alegar la no obligatoriedad de invertir económicamente en servicios complementarios.

  • Otros grupos familiares en los que también trabajen madre y padre (independientemente del nivel económico) y a los hijos se les permita regresar después del colegio a casa porque tienen llave. ¿Me podéis decir qué hacen niños de siete, nueve, 11 años desde las 14 hasta las 18 horas solos? (he imaginado una mamá maestra en otro cole, porque otras acaban mucho más tarde).

  • Un niño que tenga dificultades para estudiar o acabar tareas, que además no tenga la suerte de tener al lado a sus padres hasta tarde, y que a estos no les llegue para pagar una academia o profesor de repaso (es parecido al primer ejemplo, pero nos sirve).

Si a estos ejemplos unimos lejanía de la familia extensa, la atención a los niños empeora

Sé que muchos alegan que cuando se pregunta a los padres, prefieren la jornada partida porque los adultos prefieren no tener a los niños ‘por en medio’. Yo creo que este argumento aunque en parte pueda ser cierto, resulta un poco retorcido; a mí me dan igual dos viajes que cuatro, lo que me interesa es que los niños tengan tiempo libre para jugar / descansar, y que cuenten con una presencia activa de sus padres para ‘guiarles’, y más teniendo en cuenta que a partir de los ocho años empiezan a recibir muchas más influencias (y no todas saludables) del exterior.

Niños colegio

La jornada continua debería ir unida a…

Mantenimiento de servicio de comedor escolar en condiciones similares, organización de actividades extraescolares dentro del mismo centro y que fueran asequibles a las familias más empobrecidas. Y por supuesto: atención tutorial por parte de los profesores a los padres, algo que hoy en día para muchos progenitores no es alcanzable puesto que no siempre se ofrece la posibilidad de reunirse con el profesor cuando el padre o la madre acaban de trabajar por la tarde, y por otra parte ¿cuántas empresas dan permiso para asistir a tutoría?

Según la Confederación Española de Asociaciones de Padres de Alumnos (CEAPA) la jornada continua puede incrementar las desigualdades sociales, hasta tal punto que ya estamos oyendo que es la crisis la que motiva votaciones a favor o en contra de este tiempo escolar. Parece ser que progresa con más facilidad en zonas deprimidas económicamente (con pocos recursos, es mejor recoger al niño a las 2 y llevarlo a casa a comer para no volver hasta el día siguiente), que en aquellas más acomodadas.

Creo que esto es muy relativo, pero además estoy convencida de que no sólo tenemos que pensar en jornadas, rendimiento, mejores horarios para los profesores o comodidad para las familias, puesto que (repito) los niños deben poder estar atendidos en cualquiera de las opciones. Me da la sensación de que tengamos que adaptarnos a las circunstancias, en lugar de forzar que estas cambien.

Os dejo con una entrevista a Ana Romero (técnica de la Federación de AMPAs de Albacete), quien afirma que la implantación de la jornada continua en esta provincia, desarticuló el movimiento asociativo de padres y provocó la desaparición de servicios de comedor escolar. Está en catalán, lo siento por los que no lo entendáis.

Sé que me he centrado en aspectos negativos de la jornada continua, lo he hecho porque muchos de vosotros recibís argumentos a favor en los centros educativos de vuestros hijos, y es bueno que la información se contraste. No sé que pensaréis…

Imágenes | flickingerbrad, bonnie-brown, flickingerbrad En Peques y Más | Colegios: horario partido o continuo

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