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Qué dicen los profesores sobre los deberes que se mandan para casa

Qué dicen los profesores sobre los deberes que se mandan para casa
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Recientemente asistí a la reunión para padres en la apertura del curso escolar 2013-2014 en la que se nos explicaban las principales líneas de trabajo que van a realizar los peques en el curso. Es una reunión a la que vengo asistiendo desde hace algunos años, tantos como lleva mi hija en primaria. En todas las presentaciones siempre hay un punto u orden de la reunión en el que se detiene unos minutos el Director del Colegio: los deberes que se mandan para casa.

Lo que comenta siempre es que los deberes no deben ocuparles a los niños más de quince o treinta minutos cada día y que si ese tiempo se prolonga es que hay un problema. Además este año, que la peque empieza quinto, nos ha recomendado a los padres/madres a incentivar su autonomía, a que se gestionen con la agenda, a que utilicen los medios a su disposición: ordenadores, aplicaciones y libros y que los padres nos alejemos porque ellos empiezan a ser independientes y también que van a organizarse con el resto de compañeros de clase.

Antes de quinto de primaria, por poner un límite en el que los peques empiezan a demandar autonomía, los niños hacen deberes en casa aunque no son más que para fijar lo aprendido en el colegio, practicar el conocimiento adquirido y compartir con los padres su proceso de aprendizaje. Para los padres que podemos dedicarle tiempo es una buena forma de saber cómo progresa el peque y nos sirve para anticipar qué carencias tiene. Por ejemplo, si para hacer una resta con llevadas le dedica media hora deberíamos suponer que el niño tiene un problema y que tiene que preguntar en clase cómo se hace. Además es la mejor forma de animarle a participar con los compañeros en clase, a pedir ayuda al profesor/a y en el caso de que algún padre/madre se agobie mucho se lo puede intentar explicar para que lo aprenda.

No soy partidario de interferir en el proceso educativo del profesor que al final es el que sabe, o debería, conocer a sus alumnos y por lo tanto sus fortalezas y debilidades. Y por eso huyo de intentar explicarle las cosas o hacer los deberes porque lo único que puedo conseguir es enfadar al profesor/a.

Limitar el debate de deberes si o deberes no es muy pobre. En mi opinión la clave de lo que pasa en la educación es que se han perdido los valores que tienen que ver con el esfuerzo, la competitividad, la capacidad de aprender y de hacerse preguntas, la necesidad de conocer más y de querer aprender más cosas de forma autónoma y especialmente el respeto al profesor y a su figura como transmisor, no de información, que eso lo hace Google cuando le damos a buscar, sino de conocimiento.

Así que este año estamos encantados en casa porque a la peque le tenemos que dejar autonomía. Y así le dejamos que haga sus trabajos sola, nos pregunta si tiene dudas, nos explica que participa en clase, nos informa el colegio de los progresos (si es que los hay) y nosotros estamos atentos también haciendo preguntas a unos y a otros para saber cómo progresa.

Y no, no siempre hacemos esas preguntas los días de los deberes, a mi me gusta preguntar siempre y en cualquier momento. Porque cualquier momento es bueno para practicar matemáticas, por ejemplo, dejándole pagar y obligarle a estar atenta con las vueltas, a hacer cálculos con los pesos o las unidades, a preguntar qué hora es y cuánto falta, a formar frases en inglés, etc.

Todas esas preguntas son suficientes para saber si el problema son los deberes o que no se entera de lo que se aprende en clase.

En Peques y Más | ¿Crees que los deberes anulan el gusto por aprender de tus hijos? Lee entonces "El Mito de los deberes" de Alfie Kohn Imagen | NJLA

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