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¿Pueden los niños continuar aprendiendo durante el verano sin deberes?

¿Pueden los niños continuar aprendiendo durante el verano sin deberes?
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Cuando finalizó el curso decidí que los niños podrían estar dos semanas sin preocuparse por sus ‘deberes’ de vacaciones, pero hoy que nos lo hemos vuelto a plantear he llegado a la conclusión de que si tienen vacaciones no tiene mucha lógica que deban ocuparse de tareas escolares.

Al acabar el período escolar se nos han presentado dos situaciones diferentes: una niña que acaba Educación Infantil a la que le mandan un ‘dossier’ con fichas, un niño que pasará a cuarto curso al que sólo se le recomiendan actividades que se describen en menos de un folio por una cara. El objetivo (supongo) en ambos casos es que no olviden lo que han aprendido.

Pero ¿olvidan los niños las sumas, los estados del agua, las reglas ortográficas, los tipos de construcciones que existen en el mundo?, pues puede que en parte sea así (especialmente cuando lo aprendido no tiene aplicación práctica) aunque la verdad es que nosotros podemos estimularles a que aprendan de otro modo que no sea haciendo deberes.

Entonces ¿tienen o no tienen que hacer deberes?, para responder esta pregunta (algo que no voy a hacer yo) debemos tener en cuenta algunos factores: la edad de los peques, nuestra capacidad para ofrecerles actividades alternativas, dónde están los niños cuando trabajamos y qué hacen en ese período, etc.

Yo personalmente creo que los deberes para vacaciones no son necesarios, y menos aún mientras los niños son pequeños (hasta los nueve años aproximadamente), y si en alguna ocasión he tenido dudas han sido motivadas precisamente por las recomendaciones del colegio o por el entorno que (lo queramos o no) nos influye.

Me gustaría acercaros la visión de Malena (de Aprendiendo Matemáticas), que responde en una estupenda entrada, una pregunta que muchos padres se pueden hacer cuando llegan las vacaciones:

¿Los niños olvidan si no hacen deberes o no repasan?

‘No sólo durante este verano va a olvidar parte de lo aprendido sino que a lo largo de la vida va a ir olvidando todo lo que aprende (¿recordamos los adultos todo lo que una vez aprendimos en el colegio?). Entonces, no luchemos por un imposible. Lo que aprendemos, sino lo utilizamos se olvida, aunque de pequeños lo repasáramos hasta la extenuación’.

Lo que sí que permanecen son las ganas por aprender, la ilusión por descubrir cosas nuevas, la satisfacción de emprender proyectos propios, etc. y todo esto lo podemos cultivar durante este verano.

Nos recomienda Malena hacer una lista de actividades, juegos, salidas, etc. que se pueden hacer con los peques, para darnos cuenta de todas las posibilidades educativas que un verano nos presenta. No tienen que ser ideas sofisticadas. ‘Piensa que si por ejemplo, vas a la playa y el niño juega con la arena, corre por el agua, recoge conchas y piedras, construye castillos, hace túneles,… estará trabajando arte, educación física, matemáticas, conocimiento del medio, etc.’

Sé que pensaréis que hay profesores que piden los deberes tras las vacaciones, otros muchos ni se molestan. En el primer caso y si no hemos hablado previamente con ellos para indicarles que utilizaremos otros recursos para el aprendizaje, cabe la posibilidad de que mantengamos una reunión al regreso de las vacaciones, con el objeto de exponerles claramente todo lo que el niño ha aprendido y contarles qué hemos hecho para conseguirlo. Pero únicamente para conseguir su comprensión y que entienda por qué uno de sus alumnos no lleva las tareas finalizadas.

Así priorizamos el derecho de los niños de disfrutar su tiempo libre, frente a la obligación de los deberes, y más cuando hay otras formas de que continúen aprendiendo

Así que siempre que dispongamos de tiempo y nos podemos organizar podemos incentivar la lectura (que les aportará comprensión lectora y vocabulario), las matemáticas mediante juegos de mesa, la exploración libre de los diferentes entornos que visiten en verano (afianzará la asignatura de Conocimiento del Medio), las visitas a museos y diferentes exposiciones (la cultura no puede faltar en la formación de los niños), así como manualidades y experimentos en casa. Puede que todo esto nos enriquezca más a todos que intentar acabar con fichas y cuadernillos para septiembre.

Pero como nos debemos ajustar a las necesidades de los niños y nuestras propias posibilidades, tengamos en cuenta a esos peques que muestran verdadero interés por los libros de vacaciones, y analicemos bien nuestra situación laboral / familiar, por ejemplo si nuestros hijos van a estar mucho tiempo con los abuelos y la alternativa a hacer deberes es ver la televisión tres o cuatro horas, desde luego es preferible prepararles material para que lo acaben mientras están con ellos, y que sea el abuelo el que les corrija.

Y no olvido tampoco que hay situaciones especiales en las que es necesario realmente dedicar un tiempo diario durante algunas semanas a repasar: en ocasiones han suspendido alguna materia cuando son más grandes y deben finalizar trabajos o estudiar.

La decisión final es vuestra, pero no olvidéis tener en cuenta las necesidades de vuestros hijos.

Imagen | Asheboro Public Library
En Peques y Más | Los deberes para casa se convierten en una sobrecarga para los niños y pueden provocar desigualdades sociales, Los deberes para el verano, Otro recurso útil para vuestras vacaciones: el ‘cuaderno de viaje para niños’ de educativos Meninheira, Un sitio aliado de los papás que quieren preparar actividades manuales con los niños en vacaciones: ‘dibujos para pintar’

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