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Las mentiras que contamos en casa a nuestros hijos para que hagan lo que queremos

Las mentiras que contamos en casa a nuestros hijos para que hagan lo que queremos
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Si los hijos imitan a los padres cuando son pequeños podemos decir que conforme los padres nos hacemos grandes también imitamos a nuestros padres y muchas de las cosas que nos contaban cuando nosotros éramos pequeños ahora se las contamos a nuestros hijos. Alguna vez le aplicamos un poco de sentido común aunque hay veces que por las prisas, porque no tenemos ganas de explicar o porque ejercemos como padres, pues les decimos frases que aunque se han transmitido desde hace muchos años pues no son ciertas.

En Microsiervos han recopilado una lista de diez mentiras que tu madre te contaba y que te avergonzarás de decírselas a tus hijos que a su vez las publicaron en ExperienSense. Y es que los padres, que sabemos de qué va todo eso de crecer, de cruzar los límites y hasta de sacar de quicio, intentamos enseñar a los peques de una forma similar a la que nos enseñaron nuestros padres. Aunque parece que hay alguna corriente de infantilización en nuestra sociedad actual, que anima a hacerse colega de los hijos, creo que es una buena práctica marcar los límites, enseñarles a obedecer y a respetar a los demás y por qué no, dejarnos descansar alguna vez que tampoco vamos a estar a su servicio permanentemente. A continuación la lista de cosas que todos podemos reconocer rápido. Si alguien quiere ampliar la lista, los comentarios están abiertos:

  • No tires el agüilla del yogur, que ahí está todo lo bueno. En realidad es suero de la fabricación industrial y aunque contiene proteínas no es para tanto. En mi caso me da asco y lo tiro desde hace años, no me lo comía ni en el servicio militar ¡con el hambre que se hacía allí!
  • Tómate el zumo de naranja recién exprimido (en la imagen), que se le van todas las vitaminas. Esto es totalmente falso
  • No puedes bañarte hasta que no hagas las dos horas de digestión. Aunque se puede matizar lo cierto es que los padres de ¡verano azul! preferimos una siesta tranquila y sin sobresaltos
  • Ponle una cucharilla de café a la botella de champán para que no se le vayan las burbujas. Aunque no tiene casi ningún efecto aún me acuerdo de la ilusión que le hacía a mi tío ponerle una cucharilla al champán. Con el tiempo creo que lo mejor es que la botella se beba entera, ¡mejor cuantas más personas para celebrarlo!, y si no, pues para eso inventaron los envases individuales que además son muy monos
  • No veas la televisión tan cerca o te quedarás ciego. Aunque de pequeño me ponía lejos de la televisión lo cierto es que las televisiones no paran de crecer y los salones de menguar así que como todavía no he leído nada al respecto creo que no pasa nada. Salvo que es molesto y ni tu peque va a aguantar estar cerca
  • Si te tragas un chicle se te pegará en el estómago y puede que tengan que operarte para sacarlo. Aunque sea falso lo cierto es que cuando te lo tragas la sensación del dolor de barriga, quizá por los ácidos que luchan contra el polímero, no te la quita nadie. O sea que es incómodo. Y por favor, a la papelera porque están las calles llenas de manchas negras de chicle
  • Deja de crujirte los huesos de los dedos de las manos o de mayor tendrás artritis. Un entretenimiento del que todavía me sorprendo de lo que pueden hacer algunos con sus articulaciones
  • Si te afeitas, te crecerá el pelo más fuerte, duro y grueso. Sobre este, cuando me lo contaban de pequeño me imaginaba a las mujeres que se afeitaban las axilas por primera vez como que les iba a salir una especie de erizo y no iban a poder plegar el brazo. Y lo mismo para las piernas. Años después aparecería un fenómeno llamado sobaquember. ¡Qué culpa tendrían las madres! digo yo
  • Come zanahorias que es bueno para la vista. Clásica leyenda urbana que indigna a los oftalmólogos. Así que madres y padres, dadles zanahorias porque están muy ricas, son geniales para almorzar o picotear y además quedan perfectas en los purés
  • ¡No te pongas bizco que te puede dar un aire y te quedarás así! Tampoco es real, así que puedes hacerlo para que en las fotos con tus peques parezcas tú el gracioso
  • No te hurgues la nariz que se te va a quedar enorme. Pues eso, tendríamos los semáforos de las ciudades llenos de napias enormes saliendo por las ventanillas de los coches

Y hasta aquí la lista de recomendaciones que decimos a nuestros hijos y que no son ciertas aunque nos deben llevar a reflexionar que los objetivos son lo más importante y que deseamos lo mejor para nuestros peques.

Más información | experiensense, Microsiervos
Imagen | James B Brooke

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