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La experiencia de pasar la tarde con peques en el Centro Comercial

La experiencia de pasar la tarde con peques en el Centro Comercial
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Después de haberle llevado a participar a tantos talleres infantiles y con los once años recién cumplidos de la peque, me parecía que no iba a ser muy agradecido si le decía que no a su petición de llevarle al Centro Comercial con sus amigos. Así que metí a los cuatro niños en el coche y me los llevé al Centro para que tuvieran su ración de entretenimiento y diversión durante unas horas que a ellos, por supuesto, se les pasaron volando.

Ahora ir con niños tiene la ventaja de que siempre hay alguien que tiene un smartphone con güasap así que lo más fácil es contactar con ellos y preguntarles qué tal van. Porque el objetivo era dejarles a su aire para que descubrieran libremente lo que pueden hacer en un espacio lleno de tiendas, decían que había ¡190! y estaban alucinados. Para mi ir a un Centro Comercial es lo más parecido a ser un hamster en una rueda de esas, así que el objetivo era localizar un sitio para tomar un café y conectarme a la wifi para poder producir y curar contenidos para el blog de Peques y Más.

Lo del güasap es divertido porque mientras me estaba tomando una tortita me entró un mensaje con una imagen de mi hija probándose un pijama en el Primark, un sitio que aunque barato es muy generoso con las bolsas y entrega bolsas de papel enormes haciendo que sus clientes paseando por el Centro Comercial consigan una de las mejores campañas publicitarias. Así que le dije que adelante si se lo quería comprar y me quedé esperando una contestación que, por supuesto, no llegó...

Al final, después de insistir un poco, vinieron también a la cafetería y comieron y bebieron un poco. Creo que todavía estaban emocionados de toda la experiencia además de que todos vinieron con bolsas de sus compras. O sea que parece que se preparan adecuadamente para sortear preguntas y análisis de PISA porque llevaron dinero, eligieron prendas, se las probaron, las compraron y también se pidieron la bebida y la comida. Es decir, ¡pueden sobrevivir sin necesidad de estar muy pendiente de ellos! Además también les ha servido para contrastar sus deseos con vendedoras en las tiendas y me cuentan que estuvieron preguntando por camisetas y sudaderas en varias tiendas. La peque al final se compró un pijama, ¡el de la foto! y unos vaqueros short muy modernos.

Y en el coche se portaron bien. Les dejé poner su música, con alguna limitación porque hay estilos que me superan un poco, y con mucha prudencia por la carretera porque es mucha responsabilidad llevar a tanto peque para pasárselo bien.

Imagen | Mónidas de Mon

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