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El nuevo Catecismo para preadolescentes presenta de manera confusa algunos conceptos sobre sexualidad

El nuevo Catecismo para preadolescentes presenta de manera confusa algunos conceptos sobre sexualidad
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El pasado 2 de julio se presentó a los medios de información un nuevo Catecismo llamado “Testigos del Señor” que está dirigido a menores de entre 10 y 14 años, con el objetivo de poder dar continuidad a la catequesis después de la Primera Comunión, y poder ser utilizado en la preparación del Sacramento de la Confirmación.

Es un texto con gran presencia de lenguaje visual, puesto que 114 de sus 332 páginas son imágenes. En un brevísimo resumen de sus características físicas, me queda mencionar que se comprende de 50 capítulos (aquí tenéis el sumario), y que estos se agrupan en cinco partes, diferenciadas por colores, según el tema central al que hacen referencia.

En el vídeo de presentación en rueda de prensa, se apunta un tema que después ha generado bastante polémica: un periodista de Antena 3 pregunta sobre una frase que aparece en el capítulo 58 y reza así ‘Algunos creen erróneamente que cada uno puede optar o elegir la orientación sexual independientemente del cuerpo con el que ha nacido. Pero la identidad sexual no se elige, es un don que se recibe' También está interesado en que se matice un supuesto llamamiento a la castidad, considerando las relaciones antes del matrimonio como pecado, igual que el consumo de pornografía.

El encargado de responder estas cuestiones en primer lugar es el responsable de conducir el acto, es decir el RVDMO D. José María Gil Tamayo, que es Secretario General de la Conferencia Episcopal Española. Hace referencia a que la ‘ideología de género’ no rige para la Iglesia Católica, puesto que un Catecismo es depósito de Fe, es la doctrina de Jesucristo y el Evangelio. Explica también que los jóvenes cristianos viven en una situación dónde existen las cuestiones planteadas en la pregunta del periodista, y la Iglesia debe enseñares a vivir con una coherencia cristiana.

Las reacciones no se hicieron esperar, y fue cuestión de horas que el Huffington Post recogiera la respuesta de la Confederación Española de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (COLEGAS). Su presidente Francisco Ramírez tildó de inaceptable dicho contenido en el Catecismo, y de discurso anticuado y oxidado de condena hacia los homosexuales y sus uniones. Se quejaba también de la falta de sensibilidad, compromiso y acercamiento por parte de la Conferencia Episcopal.

En opinión de los representantes de COLEGAS, es lamentable que la Iglesia (española, se entiende) mantenga sus postulados tradicionales, y no sigan el nuevo Evangelio del Papa Francisco, que parece querer dejar al margen este tipo de condenas, centrándose en los problemas reales de la sociedad.

Cuestión de forma

Antes de continuar, me gustaría apuntar lo enmarañado de la frase mencionada en el Catecismo, la transcribo para analizarla: ‘Algunos dicen erróneamente que cada uno puede optar o elegir la orientación sexual independientemente del cuerpo con el que se ha nacido. Pero la identidad sexual no se elige, es un don que se recibe. No somos creadores de nosotros mismos. Dios es el único Creador’.

Bueno tampoco se puede entrar muy en profundidad, porque salta a la vista que existe una confusión bastante grande en los conceptos, porque se mezcla identidad sexual con orientación sexual, cuando no son lo mismo (y ahondar en esto me va a hacer caer en un discurso trasnochado). En primer lugar habla de que no se puede escoger la orientación sexual, cuando esta está ligada a la capacidad personal se sentir atracción emocional, afectiva y sexual por personas del mismo sexo, del uno diferente, o de ambos.

En segundo lugar se menciona la identidad sexual como un don, cuando es una vivencia respecto del género, y no un don divino; probablemente esta tergiversación provoque que algunos jóvenes y sus familias perciban un distanciamiento respecto de la Iglesia Católica. En cualquier caso, no solo se atisba la homofobia o transfobia, como mucho alejamiento de la realidad social en cuanto a la sexualidad.

¿Provocar sufrimiento a los jóvenes?

En el debate, COLEGAS pone ‘encima de la mesa’ la cuestión del dolor o sufrimiento que los adolescentes homosexuales (y transexuales) añadiría yo, al recibir las enseñanzas de un catecismo que niega la realidad sexual que ellos viven a diario (y por la que en muchas ocasiones estarán expuestos a discriminaciones).

Quizás las cuestiones de fe deberían plantearse de otro modo, para que nadie que tenga la intención de seguirla se sintiera excluido; aunque por otra parte las enseñanzas a recibir no sólo dependen del texto básico de la Catequesis, sino también de los propios catequistas, de los padres…, eso sí, sería deseable que todos remaran en la misma dirección.

Respecto a la ausencia de relaciones prematrimoniales y a la pretensión de que el consumo de pornografía sea considerado pecado, veo la primera como muy anticuada, soy más partidaria a insistir en una buena educación afectivo sexual. Y sobre la pornografía, es un asunto que es complicado de simplificar, pero en cualquier caso, yo si que pediría un esfuerzo social por que los niños pequeños y preadolescentes evitaran determinados contenidos pornográficos que pudieran distorsionar su visión de la sexualidad, y el desarrollo afectivo que biológica y psicológicamente se espera de cada etapa del desarrollo.

Por último, me queda apuntar que soy consciente de que se ha vuelto la vista hacia estos aspectos concretos reflejados en el Catecismo. Sé que es mucho más, y algunas personas se sienten molestas por la forma en que se ha simplificado todo. Pero sin dudar de que cumpla el papel para el que ha sido pensado (lo supongo porque no soy creyente así que mi visión es desde fuera), resultan cuanto menos llamativas las declaraciones que motivan esta entrada.

Imagen | Conferencia Episcopal
Vía | Huffington Post, El Mundo
Más información | Testigos del Señor
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