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El invierno del dibujante es un cómic para conocer cómo era la Editorial Bruguera de los 50 en España

El invierno del dibujante es un cómic para conocer cómo era la Editorial Bruguera de los 50 en España
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Una de las obras que me ha encantado leer en este verano del 2013 ha sido el cómic de Paco Roca, El invierno del dibujante, de la editorial Astiberri. Se trata de una obra en tapa dura, en formato de viñetas y con un precio de 16 euros.

El libro es fascinante porque retrata cómo era la vida de los dibujantes de cómic en la España de los años 50. En aquella época no se llamaba cómic, era más algo como el tebeo, que toma el nombre del TBO, una revista especializada. La Editorial Bruguera era la que tenía las mayores referencias de obras para los jóvenes y no tan jóvenes con personajes tan famosos como Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, Carpanta, Doña Urraca, Las hermanas Gilda, Gordito relleno y El Capitán Trueno y El Jabato de Víctor Mora.

Me ha maravillado la ambientación del cómic. El trabajo de Paco Roca es espectacular porque no hay una sola viñeta que no muestre o que no tenga ese sabor de la España de los años 50 que hemos visto en muchas películas de Berlanga o Bardem.

La obra, como se puede leer en el imprescindible blog de Viñetas y Bocadillos, cuenta la odisea de cinco grandes dibujantes de historietas: Carlos Conti, Guillermo Cifré, Josep Escobar, Eugenio Giner y José Peñarroya que en 1957 decidieron abandonar la todopoderosa Editorial Bruguera y crear su propia revista con el nombre de Tío Vivo. También hay muchos más autores de gran calidad y especialmente el cómic es muy respetuoso presentando a otras personas que formaron parte de la editorial. Tremendamente fascinante es Rafael González, que gestionaba la redacción con mano de hierro, lápiz rojo y enorme talento para extraer de cada autor su mejor trabajo.

Además en la obra aparece el primer Ibáñez muy prolífico y atento a las recomendaciones del jefe de redacción para empezar a construir a Mortadelo y Filemón, agencia de información. Y es que en aquella época las revistas de Bruguera vendían un millón de ejemplares a la semana y sus personajes marcaron a varias generaciones, a mi entre ellas, porque aunque la Editorial Bruguera quedó fuera de la circulación a mediados de los años 80 aún me dio tiempo de crecer leyendo muchas de esas viñetas y bocadillos.

Y como eran personajes muy pegados a la época en la que vivían pues había muchas historias que para mi empezaron a dejar de tener interés. Por ejemplo nunca me llamó la atención lo de Carpanta, las Hermanas Gilda, Doña Urraca o incluso muchas historias de Zipi y Zape. Sí creo que Ibáñez supo adaptarse mejor a los tiempos y mantuvo a unos Mortadelo y Filemón siempre frescos y divertidos. También un cómic como 13 Rué del Percebe sigue teniendo mucho tirón en televisión y por supuesto El Jabato o El Capitán Trueno también tienen recorrido. Aunque estas obras, como las de El Guerrero del Antifaz también de aquella época, permitían servir como una metáfora de una España que claramente ya no existe y que por lo tanto es difícil para las nuevas generaciones entender las aventuras de aquellos titanes luchando contra infieles, malandrines, piratas o romanos.

En los tiempos actuales me parece que el talento y la producción de autores como aquellos hay que buscarlos en otros sectores, quizá en los videojuegos, en los cómics y sobre todo en Internet donde existe un mercado mundial para dar a conocer trabajos de calidad mediante los blogs. Quizá tengamos que conocerlos dentro de 50 años cuando alguien, como Paco Roca ha hecho con estos autores, se anime a escribir la historia del talento, de la creación y del emprendimiento en España.

Más información | Viñetas y Bocadillos Más información | Editorial Astiberri (pdf con fragmento de la obra) Imagen | Marcos López

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