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Cuál será el mundo en el que vivirán nuestros hijos

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Me gustaría saber cuál será el mundo en el que vivirán nuestros hijos, lo que tengo claro es que el futuro se lo tendrán que construir ellos. Y para eso quizá sea bueno empezar a ver qué cosas están cambiando y anticiparse a los cambios futuros. Las inercias actuales irán cambiando, por lo que sea, y nuestros hijos tendrán que estar preparados para responder a lo que pueda pasar cuando crezcan.

Así por ejemplo, la seguridad en el trabajo va a ir reduciéndose y será fundamental construirse una marca personal o alguna característica o especialización sobre la que desarrollar una actividad que les asegure ingresos recurrentes. Así que las redes sociales, esas en las que los jóvenes no paran de entrar (y mejor que no paren de hacerlo), les servirán para establecer alianzas, colaboraciones, reciclajes, identificar oportunidades y avanzar para poder superar crisis laborales desarrollando tareas de emprendimiento.

La gestión del tiempo también será una capacidad muy bien valorada en el futuro. Porque la productividad depende en gran medida de cuánto tiempo se invierte en realizar una tarea. Este tipo de aprendizajes son los que se tienen que obtener en casa y en el colegio y los niños lo agradecerán en el futuro. Y sobre todo gestionar el tiempo de ocio. No es razonable que haya un desequilibrio entre las tareas de ocio y las obligaciones. Cada tarea requiere su tiempo y cuanto antes se aprenda a gestionarlo más lo aprovecharán cuando sean mayores.

Gestionar los recursos económicos de forma adecuada es también una misión fundamental que tenemos los padres para enseñar a los niños. Así es importante que aprendan que el dinero físico les permite acceder a cosas concretas y de forma rápida y directa. Aunque existen otras formas de manejar dinero, sin necesidad de verlo, y que también les permite conseguir otros productos. Por ejemplo, comprar libros o música o aplicaciones/juegos a través del ordenador y obtener el producto en forma de descarga directa. En el futuro obtendrán productos/servicios de esta forma y su método de ahorro de dinero será muy diferente del que estamos acostumbrados a manejar, especialmente otras generaciones, que todavía prefieren guardarlo en casa.

Aunque también los niños tendrán que aprender a frenar sus impulsos, a gestionar sus deseos y a pensar en un consumo racional en el largo plazo. Y ahí es donde entran las inversiones a realizar para obtener rendimientos. Quizá la vivienda en años próximos no sea tan valorada como lo es en la actualidad y nuestros hijos prefieran otras formas de vivir que realizar pagos periódicos y muy prolongados en el tiempo. Estoy convencido de que pronto aparecerán nuevas formas de adquirir viviendas porque los tiempos actuales muestran que es muy difícil mantener un crecimiento sostenido basándose en este modelo productivo.

Y en el corto plazo nuestros hijos aprenderán a invertir en productos y servicios de los que puedan sacar alto rendimiento. Cuando se dice que la tecnología actual es cara quizá haya que ver lo que es posible realizar con ella: leer libros, estar informado, acceder a contenidos de valor, comunicarse instantáneamente con familia y amigos, acceder a juegos, etc. Son los dispositivos multifunción los que nuestros hijos, que ya están utilizando, utilizarán también en el futuro. Y además con nuevas e importantes mejoras que no soy capaz de imaginar.

En fin, que no se cuál será el futuro al que se enfrentan nuestros hijos, sólo tengo claro que tendrán que trabajar mucho, esforzarse, ser competitivos y muy productivos. Lo que podamos anticiparles y prepararles para el futuro nos lo agradecerán, si no, estoy convencido de que lo aprenderán cuando crezcan de la misma forma que lo ha ido haciendo cada generación.

Imagen | arcreyes

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