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Ocho razones por las que NO voy a tener más hijos‏

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Después de tener a Guim, mi tercer hijo, hay gente que se atreve a preguntarme, con miedo a que le responda que sí, si voy a tener más hijos.

La calma y tranquilidad llega a sus caras cuando respondo que no, que ya está decidido, decididísimo, por varias razones, en concreto ocho, que ahora os explicaré: por qué NO voy a tener más hijos.

Porque siempre había pensado tener tres hijos

Siempre he pensado que el número de hijos ideal es, al menos, tres. Uno me ha parecido siempre poco, dos he pensado siempre que era un número peligroso, supongo que porque mis primas eran dos y estaban siempre peleándose, y a partir de tres me parecía un número ideal porque siempre habría uno que desequilibrara la balanza. Una vez he llegado a mi número ideal siento que he cumplido (conmigo, con la sociedad, con mis propios hijos…).

Para que no me pregunten si soy del Opus

No me lo han preguntado mucho, pero sí hay gente que lo ha insinuado. Antiguamente era del Opus el que tenía 5, 6 o más hijos (diría yo). Ahora, como con 3 hijos ya somos familia numerosa, parece que el ideal es “la parejita” y que todo hijo que venga de más es porque existe algún tipo de convicción anti-anticonceptivos o similar. Y no, ni soy del Opus ni tengo ganas de serlo.

Para que no piensen que vamos a por la niña

Tengo una vecina que cada vez que nos ve (mala memoria, yo creo), nos recuerda que tenemos tres hijos varones porque “claro, fuisteis a por la niña y mira qué pasa, ahora tres niños”, como si nos hubiera caído una maldición o algo así. Y ale, te lo dice así con tono de broma, pero te lo va soltando siempre que te ve. La próxima vez creo que le diré que está equivocada, que nosotros lo que queríamos era ir a por el niño, para tener tres del mismo sexo.

En fin, que la gente nos ha ido viendo con el niño y nos han llegado a animar para tener otro hijo, a ver si así al final nace la niña. Como no íbamos a por nada en concreto, sino que simplemente queríamos tener otro hijo, es absurdo tratar de tener otro hijo para ver si es niña. Además, seguro que sería otro niño.

Porque tengo claro que no saldría un bebé tranquilo

Sé que existen, los he visto. Sé que existen, yo fui uno de ellos. Existen unos bebés, no muchos, que son tranquilos en general. Lloran poco, se amoldan fácilmente a cualquier cosa, pueden estar despiertos en el cochecito y darte cuenta de repente de que se han dormido, comen bien, les gusta ir en cochecito y les gusta ir en coche. Vamos, el bebé que todo padre y madre querría.

Yo pensaba que los bebés eran así antes de ser padre, porque en cierto modo es lo que se vende como normal, pero enseguida al tener a mi primer hijo me di cuenta de que los bebés no eran realmente así.

Tuve la esperanza de tener un segundo así, pero no hubo suerte. Un poco más tranquilo y menos demandante que el primero sí era, pero tampoco era para tirar cohetes… para nada llegaba a ser como yo de pequeño, que a veces dudaban si existía porque no lloraba ni cuando tenía que llorar.

Luego tuve la esperanza de que el tercero sí cogiera mis genes, pero tampoco ha habido suerte. Guim es del mismo patrón que sus hermanos. Los tres son calcados entre sí y los tres son calcados a su madre, habiendo cogido gran parte de su genética. Supongo que no hace falta aclarar que Miriam, de pequeña, apenas dormía 4 ó 5 horas por la noche. El resto era un de aquí p’allá y un de allá pacá, vamos, un mal dormir que sus padres superaron como buenamente pudieron.

Porque empezaríamos a tener problemas de espacio en casa

Donde caben dos caben tres, y donde caben cinco, pues pueden caber seis. Pero claro, esta regla llega un momento que debe tener un fin… y en mi casa lo ponemos en el cinco. Ahora somos dos adultos y tres niños que cada vez son más grandes (y más mayores) y cada vez ocupan más (ellos y sus cosas), y luego tendrán que tener su propia mesa y hasta pedirán su propio espacio, que no será posible porque no hay tres habitaciones para ellos. Si tenemos otro bebé empezaríamos a tener problemas de espacio, muy probablemente.

Porque tengo ganas de pasar a la siguiente etapa

Tengo 33 años y tuve a mi primer hijo con 26 años. Llevo unos seis años y medio con bebés, si los considero entre los 0-3 años. Cuando Guim cumpla los 3, llevaré 9 años cuidando a mis hijos como bebés y, aunque me gusta y disfruto, tengo ganas también de pasar a la siguiente etapa. Pasar la página de los bebés y empezar en serio con la de los niños, con verlos crecer, con dejar atrás las babas y los pañales y dar la bienvenida a lo que tenga que venir. No digo que vaya a ser mejor, ni peor, ni todo lo contrario. Son simplemente las ganas de cambiar de costumbres con ellos, con los tres a la vez.

Porque los mayores también necesitan tiempo

Un poco relacionado con el punto anterior está este. Los mayores necesitan tiempo de papá y tiempo de mamá. Son muchas las veces que les tenemos que decir un “ahora no puedo” porque estamos con el pequeño y en cierto modo siento que no estoy dando a Jon y a Aran todo el tiempo que merecen.

Cuantos más hermanos tengan, cuantos más hijos tengamos, menos tiempo quedará para ellos. Yo fui el cuarto de seis hijos y a mí me criaron entre todos, pero tiempo con mis padres apenas pasé. Entre que ya era el cuarto y que además no me quejaba… y yo sí quiero que mis hijos recuerden que sus padres estuvieron con ellos cuando eran pequeños y también cuando crecieron (y yo quiero pasar más tiempo con ellos, lo echo de menos en muchos momentos).

Porque ya es imposible

Está claro que NO voy a tener un cuarto porque ya es imposible tenerlo.

En Bebés y más | ¿Tener otro hijo?, ¿Cuándo buscar un segundo embarazo?, ¿Habéis decidido no tener más hijos a raíz de la crisis?

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