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Dos padres acusados de dar droga a su hija de 17 meses

Dos padres acusados de dar droga a su hija de 17 meses
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La humanidad no deja de sorprender. Somos capaces de lo mejor y desgraciadamente de lo peor. Esta noticia se inclina en la balanza hacia aquello que no debería suceder jamás.

Dos padres de una niña de 17 meses están siendo juzgados estos días en la Audiencia Provincial de Cantabria acusados de dar droga a su hija.

La alarma de esta situación se dio en julio del 2006 cuando la familia acudió al camping La Arena, en Arnuero. Durante la noche la niña salió de la tienda de campaña descalza y llorando.

Los campistas se acercaron y vieron que sus padres dormían sin percatarse de la situación. Tuvo que ser la Guardia Civil la que los despertara a gritos.

Según comentaron los agentes, tanto la madre como el padre se encontraban “K.O. total”, al despertar ninguno de los dos “coordinaba bien” y la madre ni siquiera preguntó por su hija.

A raíz de estos hechos se llevaron a cabo análisis toxicológicos de la pequeña que determinaron que había indicios de haber consumido repetidamente cocaína y hachís.

Los padres, en su defensa, comentan que la madre consumía de forma esporádica durante el periodo de lactancia, que fue de 12 meses. La madre también añadió que en ocasiones, para limpiar el chupete de la menor, cuando no había agua, se lo metía en la boca.

Los forenses en cambio consideran que, dado que las pruebas se realizaron seis meses después de dejar la lactancia, es mucho tiempo para que los efectos de la transmisión mediante esta vía continuaran siendo evidentes.

Sobre el chupete indicaron que para que se transmitiera de esta manera el consumo tenía que ser “reciente y muchas veces” en el caso de la cocaína. En cuanto al hachís, la transmisión se debió haber realizado al inhalar la niña el humo, de manera pasiva, de un ambiente en que se fumara esta sustancia.

Los dos padres, ahora separados, admiten ser consumidores esporádicos aunque niegan que lo hicieran en presencia de su hija y afirman que ella no pudo tener acceso a ella, al no haberla en el domicilio. Niegan que se la pudiera administrar otra persona que la cuidara.

Se enfrentan a una solicitud de condena de 10 años de cárcel y multa de 300 euros por un delito contra la salud pública (por suministrar o facilitar sustancias a menores) y otros dos años y tres meses de cárcel por abandono de menores, además de a su inhabilitación para ejercer la patria potestad durante seis años.

Sin duda se trata de una muy triste noticia. Cuesta entender que dos personas adultas puedan vivir de esta manera sin asumir la responsabilidad que supone tener una hija.

La madre, en la defensa, aún fue capaz de decir, cubriéndose de gloria: “Si llego a saber que era perjudicial para mi hija, la hubiera dado biberón”, que digo yo que no está mal que ahora te des cuenta de las cosas y te preocupes por tu hija, pero podrías haberlo arreglado diciendo “si llego a saber que era perjudicial para mi hija, habría tratado de dejar la droga”, por ejemplo.

Vía | El Diario Montañés, Diario Crítico
Foto | Flickr (Stéfan)

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