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El hospital de los juguetes

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Es muy común que los juguetes de los niños y niñas sufran algún que otro desperfecto de vez en cuando. Las horas que pasan con ellos, el trote que les dan, la experimentación e incluso el lanzarlos o tirarlos para ver qué pasa (o cuando se enfadan) son algunas de las causas de que muchos juguetes y cuentos acaben rotos.

Algunos son reparables y otros no. Algunos pueden acabar en la basura, por irremediables o por haberse vuelto peligrosos al romperse y otros podrán continuar con sus andanzas.

Para todos ellos podemos crear un lugar intermedio que nos permita tener un tiempo para comprar los materiales que lo arreglarán o para que vea que los juguetes necesitan de un poco de cariño para curarse. Este lugar es el hospital de juguetes.

Hace unos días uno de los cuentos de Jon (mi hijo) se rompió. Mi mujer quiso arreglarlo, pero días atrás cambié la ubicación del celo y las tijeras por motivos de seguridad, y ella no los supo encontrar. Para este tiempo de espera me acordé de una entrada que había leído hacía tiempo en el blog de Max y Lola y decidí hacer lo mismo.

Me hice con una caja de zapatos que tenía y le pegué una cruz roja en la tapa para bautizarla como el hospital de juguetes. Cogimos el cuento y un coche que ya hacía tiempo que tenía el alerón roto y los pusimos dentro. El día que podamos nos sentaremos el personal de guardia que haya en ese momento y atenderemos a los heridos.

El hospital de juguetes puede ser un simple juego, sin más, o muchas otras cosas si queremos. Al tratarse de un hospital tanto los papás como los niños pueden ejercer de personal sanitario y podemos aprovechar esos momentos para curar a los juguetes, ponerles el termómetro, darles jarabe, auscultarles, ponerles vacunas,... y normalizar un poco todas las situaciones que ellos suelen vivir en la consulta del médico.

Otra utilidad que le veo es que puede servir como herramienta para que vean que cuando un juguete se rompe, puede necesitar de un tiempo más o menos corto (o largo) para ser reparado y que a veces, aun siendo reparado, pierde algunas funciones, promoviendo así la responsabilidad sobre el cuidado de sus propias pertenencias.

Es además añadir un momento para sentarnos con nuestros hijos y jugar juntos a atender a los juguetes: "Doctor Jon, ¿cómo ve al coche gris? Y la gallina, ¿recuperará su cabeza?"

Sobre el tema de los juguetes rotos recuerdo una frase maravillosa de Victor Hugo, que comento como curiosidad, que dice: "Cuando el niño destroza su juguete, parece que anda buscándole el alma", en alusión a que a veces hay que abrir y desmontar las cosas para conocerlas (y los niños, si algo quieren, es conocer).

En Bebés y más | Juguetes efímeros

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