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"Mamá, no quiero que te hagas viejecita": cómo ayudar a los niños que sienten miedo ante la vejez de sus seres queridos

"Mamá, no quiero que te hagas viejecita": cómo ayudar a los niños que sienten miedo ante la vejez de sus seres queridos
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"Mamá, no quiero que te hagas viejecita". Con esta frase, acompañada de un sentido puchero, me sorprendió hace unos días mi hija de cuatro años, y confieso que no supe qué decir. Nunca me había manifestado este miedo, pero a juzgar por su voz temblorosa y sus ojos vidriosos, el tema de la vejez le precupaba mucho.

Hemos hablado con Elena Frisuelos, psicoterapeuta, asesora familiar y especialista en psicología psicosomática, sobre cómo viven y perciben los niños la vejez, y qué podemos hacer para ayudarles si nos manifiestan miedos o dudas sobre este proceso natural de la vida.

¿Por qué algunos niños perciben la vejez como algo negativo?

La vejez es un proceso de la vida que, inevitablemente, se acaba ligando a la muerte, pues por ley natural quienes primero fallecen son las personas de más edad.

Desde que son pequeños, los niños son conscientes de esta asociación, bien porque les ha tocado vivir el fallecimiento de un abuelito o una persona mayor de su entorno, o bien porque nosotros mismos hemos utilizado en algún momento la vejez como una excusa para explicarles la muerte (por ejemplo, al decirles que "la mascota murió porque era muy viejecita").

Pero más allá de esta asociación real y lógica, la psicológa Elena Frisuelos nos hace una reflexión interesante, y es la forma en la que nosotros, como adultos, vivimos la vejez y se la transmitimos a nuestros hijos desde su más tierna infancia.

"Vivimos en una sociedad en la que, por lo general, la vejez es un hándicap o es tratada como algo negativo. Por lo tanto, aunque ellos no son conscientes como tal, sí que escuchan, perciben y ven ciertas actitudes y comportamientos nuestros que llevan aparejado este mensaje"

"Los niños ven en la tele los anuncios antiarrugas, nos ven quejándonos de las canas, ven a sus abuelos lamentándose por sus achaques, o escuchan frases del estilo, "¡ay! con lo que yo he sido de joven!", "¡qué fea es la vejez!", "¡quien pillara tu edad!"...
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Además de ello, Elena nos pide que reflexionemos también sobre los objetos usados que tenemos en casa, y el tratamiento que les damos:

"La cultura de lo nuevo nos hace sustituir continuamente objetos usados, a pesar de en muchos casos siguen cumpliendo con su función correctamente. Sin embargo, consideramos que "ya están demasiado viejos" y que tienen que ser sustituidos por ese nuevo modelo que ha salido al mercado. Ocurre por ejemplo con la tecnología, la ropa y el calzado, la decoración... Los niños perciben que lo viejo o lo antiguo ya no tiene suficiente valor y hay que renovarlo"

Lógicamente, el niño no hace esta reflexión como tal, ni probablemente nosotros como adultos la hagamos tampoco. Sin embargo, con nuestras acciones y palabras le estamos transmitiendo una serie de mensajes que le hace ver la vejez como algo negativo que hay que evitar o camuflar. Por tanto, es lógico que la tema y no quiera que las personas más importantes de su vida (sus padres) envejezcan.

Pautas para hablar de la vejez con los niños

La psicóloga nos aconseja que cuando nuestro hijo pequeño nos pregunte acerca de la vejez, o manifieste miedo a que sus padres envejezcan, no restemos importancia a sus preocupaciones o inquietudes, y abordemos este tema como cualquier otro que nos plantee.

Estos son sus consejos para hablar sobre la vejez y tratar el miedo que a algunos niños les provoca:

Hablar con naturalidad

Este es la primera recomendación que nos da Elena: "Envejecer es algo natural y una etapa más de la vida. Y así debemos transmitírselo a los niños". Además, los expertos insisten en la importancia de cuidar nuestro lenguaje cuando hablemos con ellos y adecuar nuestras palabras, expresiones y definiciones a su edad y entendimiento.

Explicarles el paso del tiempo

La concepción que los niños tienen sobre el paso del tiempo no es la que tenemos los adultos, por lo que puede resultar muy complicado explicárselo con palabras, sobre todo si son muy pequeños.

Por eso es recomendable apoyarnos en material didáctico para explicarles cómo transcurren los años, y hacerles ver que el proceso de envejecimiento no ocurre de un día para otro. Esto les aportará tranquilidad y confianza.

Valorar la vejez y respetar a nuestros mayores

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En algunas culturas, los ancianos son personas veneradas por todos los miembros de la familia, por la sabiduría que transmiten y lo que representan. Sin embargo, los estudios también han alertado de que los prejuicios, estereotipos e incluso discriminación hacia las personas ancianas son sentimientos que se manifiestan a muy temprana edad.

El hecho de que nuestros hijos pasen tiempo con sus abuelos es muy beneficioso para ellos, pues les ayuda a mejorar su percepción hacia las personas mayores y a evitar la aparición de prejuicios relacionados con la vejez.

Y si por cualquier circunstancia, los niños no pudieran disfrutar de sus abuelos, es labor de los padres enseñarles a respetar a los ancianos, ayudarles en lo que esté en sus manos y hacerles comprender las necesidades de esta etapa de la vida.

Poner en valor sus sentimientos.

Los adultos tendemos a veces a menospreciar los sentimientos de los niños, restándoles importancia con frases del estilo, "¡No pasa nada!" o "No te preocupes por esa tontería". Pero para ellos sí pasa, y es importante ayudarles a expresar sus emociones, a gestionarlas de forma saludable y hacerles ver que nos importan.

Invertir el proceso

Como en cualquier otra situación de la vida que se nos pueda plantear con nuestros hijos, Elena nos aconseja invertir el proceso y mostrarles la parte más positiva del tema en cuestión.

"No se trata de mentirles, y decirles que envejecer es lo mejor del mundo, porque probablemente ellos no lo vean así por todo lo que hemos explicado anteriormente. No cabe duda de que la vejez tiene una parte negativa que implica un desgaste del cuerpo, pero también implica muchas cosas positivas como un mayor conocimiento, mayor experiencia, más tiempo libre... Hagamos hincapié en lo positivo sin negarles la realidad"

"Igualmente, y aunque la vejez conlleva el desgaste del cuerpo, también es importante hacer ver a los niños la importancia de cuidarlo y velar por nuestra salud a lo largo de toda nuestra vida, para afrontar la vejez en las mejores condiciones"

Hagamos una reflexión personal

Pero probablemente ninguno de estos consejos vaya a ayudar a nuestros peques en sus temores, si no cambiamos nuestra propia percepción y tratamiento de la vejez. Como hemos explicado en otras tantas ocasiones, los niños son esponjas que todo lo absorben y nosotros somos sus mejores modelos.

"Si hablamos con nuestros hijos sobre la vejez, poniendo atención en nuestra forma de comunicar, tratando el tema con naturalidad y procurando mostrar la parte positiva, pero al finalizar la conversación nos vamos rápidamente a teñir las canas, o soltamos con lamento un "¡Qué mayor estoy, cuántos achaques tengo!", estaremos dando a nuestros hijos un mensaje contradictorio"

"Por tanto, es importante hacer un ejercicio de reflexión para ver cómo vivimos nosotros el paso del tiempo, cómo nos enfrentamos a nuestro propio proceso de envejecimiento, y cómo tratamos la vejez de las personas que nos rodean", concluye la psicóloga

Fotos | iStock

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