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11 beneficios de una buena gestión emocional para nuestros hijos
Ser Padres

11 beneficios de una buena gestión emocional para nuestros hijos

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Según la Organización Mundial de la Salud, la salud emocional se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.

Los concepto de trabajo o de contribución a la sociedad están alejados del presente de nuestros niños, pero, ¿no es importante que nuestros hijos, aquí y ahora, sean conscientes de sus capacidades, tengan autoestima y sean capaces de afrontar los retos y tensiones que se le presentan? Es lo que una buena gestión emocional puede proporcionarles.

La gestión emocional consiste en saber regular y expresar las propias emociones, algo que constituye la clave tanto para comprender las de los demás como para que los demás nos comprendan. Pero es que una buena gestión emocional ofrece muchos beneficios a las personas, y, cómo no, a nuestros hijos.

El miedo, la rabia, los celos... son solo algunos de los sentimientos que pueden hacer que un niño pequeño "pierda el control". Si estáis en la etapa de las rabietas sabréis de qué hablamos. Lograr una buena gestión emocional no significa que las rabietas vayan a desaparecer de un día para otro, no es algo que se logre de manera inmediata. ¿No nos enfadamos nosotros como adultos? Pero, normalmente, ya hemos aprendido a gestionar esa emoción.

Pero es que incluso aquellos sentimientos que aún no han aparecido en los niños y que, más adelante, podrían hacerles daño, se superan más fácilmente si se ha logrado una buena inteligencia emocional, si tenemos niños emocionalmente fuertes y seguros de sí mismos, con estrategias para avanzar, para superar las dificultades.

Gestión emocional niños

11 beneficios de una buena gestión emocional en los niños

Todos los beneficios que enumero a continuación se podrían resumir en uno solo: una buena gestión emocional ayuda a nuestros hijos a ser niños felices. Por ello es tan importante facilitarles la gestión de los sentimientos, empezando por nuestra propia gestión. Seguro que fijándonos en cómo gestionamos las emociones nosotros mismos encontramos algún punto sobre el que podíamos mejorar y beneficiarnos de todo lo que sigue:

  • Desarrolla una actitud positiva ante la vida, ante lo que nos rodea. La alegría facilitará un acercamiento a las otras personas.

  • Genera una alta autoestima (una actitud positiva ante nosotros mismos), lo que nos ayuda a aceptarnos y querernos como somos, únicos, con virtudes y defectos.

  • Motiva para el cambio y los nuevos retos.

  • Aumenta el nivel de tolerancia a las frustraciones.

  • Ayuda a tomar decisiones y resolver problemas y conflictos.

  • Mejora la interpretación de la información exterior, aprendiendo a valorarla críticamente y sin presión de grupo.

  • Mejora la empatía, la capacidad de entender al otro y ponerse en su lugar, lo cual favorece las relaciones interpersonales.

  • Mejora la asertividad, una forma de expresión de ideas y sentimientos consciente, congruente, directa y equilibrada.

  • Facilita la regulación y previene el impacto nocivo de las emociones negativas en nuestro entorno y nosotros mismos, evitando episodios de ansiedad o depresión.

  • Aumenta nuestra capacidad para disfrutar de los acontecimientos.

  • Facilita el proceso de aprendizaje y nos llena de energía y curiosidad.

Nosotros, como padres, somos la base en la que los niños van a edificar su bienestar emocional gracias a las herramientas fisiológicas, cognitivas y emocionales. Saber cómo controlar las emociones, gestionarlas y utilizarlas con la habilidad adecuada nos permitirá, les permitirá, afrontar el día a día.

Hay estudios que señalan que las emociones positivas mejoran el sistema inmune y ayudan a prevenir enfermedades porque intervienen en una disminución del dolor, reducen la presión sanguínea y disminuyen los niveles de adrenalina asociados a la ansiedad. Por el contrario, una mala gestión emocional puede minar la salud al reducir las defensas del sistema inmunitario. ¿No son suficientes razones para procurar una buena gestión de las emociones en nuestros niños?

Y no solo cuando crecen. Es importante fomentar su inteligencia emocional desde que son bebés. Conforme crezcan y el mundo a su alrededor y en su interior se amplíe, pueden ir conociéndolo y conociéndose cada vez un poco más: los niños van aprendiendo a gestionar sus emociones, poco a poco, con nuestro acompañamiento y apoyo.

Fotos | iStock
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