
Cuando un niño pequeño tiene diarrea, aunque sea leve, los padres nos preocupamos enormemente. En realidad en España no es especialmente frecuente que se produzcan diarreas de verdadera gravedad.
Usualmente se nos recomienda no ofrecer alimentos durante un día y luego comenzar con la llamada “dieta astringente” pero no hay ningún dato científico que avale su utilidad en los casos que no revistan gravedad. Ninguna dieta específica ha demostrado ser más eficaz contra la diarrea, aparte de no ofrecer alimentos condimentados en exceso o aquellos que el niño rechaza. Realmente no hay que obligar al niño a comer, y menos aún a comer lo que no desea o en cantidades superiores a las que el quiere. Pero mantenerlos a dieta absoluta es peligroso, siendo más grave el peligro de hipoglucemia que el de deshidratación. El niño debe tomar alimentos apetecibles, nutritivos y de fácil digestión.
Entonces, si un bebé o un niño pequeño tiene leve diarrea, con dos o tres deposiciones blandas o liquidas, ¿qué podemos hacer?

Como os comentaba ayer, la diarrea es un trastorno muy frecuente entre los niños, especialmente entre los menores de 2 años. También os comentaba qué hacer en caso de que el niño padezca diarrea aguda, es decir un aumento en la frecuencia de las deposiciones de consistencia líquida o pastosa con una duración de menos de dos o a lo sumo tres semanas y debida a una infección (virus, bacterias o parásitos). Luego ya se habla de diarrea crónica y los motivos puede ser variados.
La diarrea crónica inespecífica (DCI) es una de las consultas más frecuentes al pediatra y una de las que más angustia causa en los padres. Sin ir más lejos, es el motivo por el cual más veces he llevado a mi niña de año y medio al médico. Ocurre en niños de entre 6 meses y 3 años por eso también es llamada diarrea del preescolar.