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Lo que yo haría si me invitaran a una boda a la que no pueden ir los niños
Ser Padres

Lo que yo haría si me invitaran a una boda a la que no pueden ir los niños

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Estos días se está hablando en las redes de nuevo de las bodas sin niños, y digo "de nuevo" porque desde que naciera mi primer hijo hace casi 11 años, ha sido un tema recurrente porque son varias las familias que han recibido en alguna ocasión una invitación a una boda sin niños y lo han comentado, como cuando lo hablamos aquí hace ahora seis años.

Al parecer, así como cada vez hay más hoteles libres de niños, más aerolíneas libres de niños e incluso pueblos libres de niños, son cada vez más las parejas que no quieren que haya niños el día de su boda.

Así que, para dejar constancia de lo que yo haría, escribo hoy esta entrada, por si alguien con hijos se siente igual que yo, y por si a alguien se le ocurre enviarme una invitación en la que pidan que mis hijos no acudan a la celebración de la boda.

Pero, ¿por qué hacer una celebración sin niños?

Antes de dar mi respuesta, explico las razones por las que (imagino que) una pareja decide prescindir de los niños:

  • Porque la celebración se va a hacer por la tarde-noche, y muchos niños están cansados a esas horas.
  • Porque la comida suele ser larga, y los niños acaban cansándose y dedicándose a correr entre las mesas, sobre todo si los padres no los controlan un poco.
  • Porque se va a hacer una celebración un poco subida de tono, y no sería un espectáculo adecuado para los niños.
  • Porque la pareja quiere que toda la celebración sea con adultos, sin niños gritando, llorando, corriendo o evitando a sus padres estar por la fiesta.

Quizás haya alguna razón más, pero lo habitual es esto, pensar en la boda como un día en el que se haga una celebración que consideran ideal, el día soñado. Y para muchas parejas, en su día especial y soñado no hay niños.

Una medida que provoca discusiones

Está claro. Es una medida muy impopular para las familias con hijos, porque se nos niega la posibilidad de ir todos juntos. Muchos padres responden diciendo que si los niños no van, ellos tampoco irán. Por eso la pareja que se casa suele pedir respeto por su opción, que les entiendan, que se hagan cargo de que será una fiesta para adultos o que ellos simplemente han ideado su día especial de ese modo.

Si me invitaran a una boda a la que no pueden ir mis hijos

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No iría. Si me enviaran una invitación en la que dijeran algo así como "Nos gustaría que esta boda sea sólo para adultos", "Preferimos que no acudan niños", "Por favor, respetad nuestro deseo de celebrar una boda sin niños", "Sólo adultos" o similar, podría hacer dos cosas: no ir y contestar a la pareja, o no ir y no contestar a la pareja.

No ir y contestar a la pareja

Además de no ir, les enviaría una carta explicando que:

En mi casa somos una familia compuesta por dos adultos y tres niños, y no una pareja con tres hijos a los que consideramos una molestia. Sí, claro que tienen sus momentos, claro que por momentos exasperan, pero lo hacen porque son niños. El deber de los adultos es permitirles ser niños, pero además enseñarles a respetar a los demás. No hemos estado en muchas bodas, pero basta con ser consecuente con el momento para que no haya mayor problema. Los niños comen juntos en una mesa hasta que se cansan; entonces los padres se hacen cargo de ellos de algún modo, o mejor, los novios tenéis en cuenta eso y contratáis un servicio de canguro para bodas (ya hay empresas que se dedican a ello).

En el momento en que se inicie la celebración, si es por la tarde o es por la noche, los padres podemos valorar perfectamente si es adecuada o no para los niños, si están muy cansados o irritables, si se nos están quedando dormidos, etc., así que en muchos casos podemos decidir marcharnos ya con ellos, contentos de haber celebrado todos juntos vuestro enlace, dentro de las posibilidades de nuestra familia. Nosotros nos llevaremos el recuerdo de vuestra unión y ellos de un día en que se vistieron guapos, les hicieron fotos, se las hicieron con vosotros, se llevaron algún recuerdo y pudieron comer pastel y jugar con niños que no conocían. Aunque no lo creáis, verles felices nos hace felices a sus padres, aunque nos perdamos parte de la fiesta.

Digamos que, de igual modo que vuestros padres y los más mayores se retiran cuando llega la fiesta de los jóvenes, los niños pueden hacer lo mismo; a los papás no nos supone ningún problema porque, como digo, somos conscientes de que vamos como familia, y al menos en nuestro caso, lo preferimos así. No concebimos celebrar vuestra unión para convertiros en familia, porque una pareja es una familia sin hijos, acudiendo como familia partida porque lo habéis decidido vosotros...

Por eso hemos decidido no ir, porque preferimos ser coherentes con nosotros mismos y con nuestros hijos, y de paso con vosotros. Para que si un día tenéis un hijo y nos invitáis a conocerlo no os tengamos que decir que vamos solo si vuestro hijo no está presente.

No ir y no contestar a la pareja

Ellos están en su pleno derecho de pedir que no vayan los niños y pedir respeto por su decisión. Y yo estoy en mi pleno derecho de pedir respeto igualmente. El mero hecho de que me envíen una invitación pidiendo que mis hijos no vayan ya me parece una falta de respeto a toda mi familia: a nosotros los padres, por pedirnos que dejemos a los niños en casa; y a los niños, por prohibirles acudir.

Así que como ante una falta de respeto uno tiene la total libertad de hacer lo que le venga en gana, quizás optaría por esta opción: romper la invitación, clasificarla por la "P" de papelera y si te he visto, no me acuerdo.

¿Cómo podrían hacerlo?

Cada cual puede montar su boda como mejor le parezca, pero si alguna pareja quiere preparar una boda sin niños y no sabe cómo hacerlo para no herir o molestar a las familias con hijos puede hacerlo de la siguiente manera:

  • Contratando una empresa de canguros para niños: de verdad, funciona. Montan una fiesta y están por los niños, de manera que pueden jugar con ellos a muchas cosas y podéis tener a todos contentos.
  • Preparando una fiesta adulta de verdad: extremando la celebración para que de verdad sea para adultos. El problema es que a menos que queráis que a algún abuelo le dé un infarto quizás haya que prohibirles también la asistencia.
  • Aceptando que, quizás, puedan venir niños: "La fiesta será tarde y muchos niños pueden estar cansados a esas horas; además, tenemos pensado que sea íntima y adulta, por lo que podría no ser un ambiente del todo adecuado para los niños, por si queréis valorar la posibilidad de venir sin ellos". No es lo mismo que vayas sin niños porque te explican que podría ser mejor que no vayan, que ir sin niños porque te prohíben llevarlos.

Así que por si no ha quedado claro, si alguien tiene intención de invitarnos a una boda sin niños, no lo hagáis. No nos invitéis.

Fotos | iStock y fotomontaje de JodyDigger en Flickr
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