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pareja ante el futuro

Hemos estado hablando, dentro de nuestro Curso de maternidad y paternidad, sobre el reto que supone criar y educar a nuestros hijos y hemos tratado de ofrecer consejos para entenderlos mejor. Sin embargo, es cierto que no hemos hablado del paso previo, a como prepararse para ser padres.

La decisión

La decisión de la maternidad y la paternidad, sea en pareja o en solitario, es quizá la más importante que vamos a tomar en toda nuestra vida. A partir de ese momento otra persona indefensa va a depender de nosotros y, de lo que hagamos y como, dependerá también su salud, su felicidad y su capacidad para desarrollarse en todos los aspectos.

Puede suceder que, en una pareja, no estén ambos seguros de que sea el momento, o que uno no quiera hijos. Si es esta la situación, merece la pena darse un tiempo, profundizar en las razones y una vez tomada la decisión que sean ambos responsables y se comprometan. Si forzamos la aceptación de nuestra pareja puede que luego nos arrepintamos, al no recibir sufiente apoyo.

Si las posiciones son totalmente encontradas y uno de ellos debe renunciar a algo tan importante como la paternidad para conservar a la pareja, quizá de nuevo hay que reflexionar mucho pues de no tener hijos deseados por deseo del otro es algo de lo que muy posiblemente vendrá arrepentimiento y dolor. Si no hay acuerdo posible quizá es mejor retomar la vida por separado en algunos casos.

Una vez ambos deciden tener un hijo no vamos a quedarnos en la superficie. A veces llegamos a la paternidad sin haber reflexionado a fondo y compartido nuestras ideas con la pareja. Las razones para tener un hijo deberían nacer de un deseo muy profundo de dar vida y amor, no a tener compañía, cumplir un plan de vida socialmente establecido o para que nos cuiden de viejitos.

A veces me extraño cuando algunas personas deciden ser padres. Lo hacen porque “ya toca”. Pero apenas se plantean lo que sienten o lo que van a hacer para educar a ese hijo. Pasan más tiempo eligiendo cunas monísimas o un nuevo coche más grande que preparándo la llegada de su hijo a un universo emocional.

La salud

Antes de ponerse “manos a la obra” a fabricar el niño sería conveniente repasar nuestros hábitos de salud y cambiarlos.

Dejar de fumar es fundamental y ambos miembros de la pareja deberían hacerlo. La mujer dejará el tabaco más facilmente si su pareja lo hace también, además de que el semen de los hombres se ve afectado y que ser fumadora pasiva también tiene riesgos. Además, cuando llegue el niño no debe vivir en una casa con humo, ni oler el tabaco en la ropa o el aliento de sus padres.

Por añadidura, el tabaco se relaciona con muchos problemas en el embarazo y en trastornos en el niño. Tampoco debería dormir en la habitación con un fumador aunque este solo lo haga en la terraza. Por tanto, prioridad primera, dejar el tabaco antes del embarazo.

El alcohol es otro tóxico que ambos miembros de la pareja deben dejar para mejorar su fertilidad y, especialmente en el caso de la madre, para evitar daños al feto.

Perder peso si alguno es obeso, mejorar la nutrición y hacer ejercicio regularmente serían otras tareas que ambos padres tendrían que proponerse. Es por el bien del feto y del niño que nacerá, que merece la mejor salud posible y un entorno con hábitos saludables.

La preparación emocional

¿Es necesario educar nuestras emociones antes de ser padres? Yo creo que si. La historia personal de cada uno puede habernos lastrado con pensamientos negativos, tendencia a la ira o a perder los nervios con facilidad o a repetir errores que cometieron nuestros padres y nos dañaron.

Todos somos capaces de observarnos y ver nuestros defectos. Si no somos capaces de ese autoanálisis dificilmente podremos educar con empatía y responsabilidad.

Por tanto sería necesario que todos los que van a ser padres trabajaran sus emociones y la expresión de estas, descubrieran si usan el chantaje en sus relaciones o si son capaces de dialogar y ser pacientes, aptitudes indispensables para la paternidad sana que, si no tenemos, debemos desarrollar antes de que las sufra nuestro hijo.

En el caso de personas que han sufrido maltrato emocional, castigos, cachetes, azotes y gritos este trabajo es, si cabe, más importante, pues tendrán que enfrentarse a que necesitan desarrollar nuevas estrategias para no repetir ese esquema abusivo con sus propios hijos.

Ya, si hablamos de personas que sufrieron maltratos habituales, abandono o abusos sexuales en la infancia recomendaría acudir a un profesional psicólogo o terapeuta que les ayude a recolocar su mundo emocional antes de dar vida a otro ser.

Estas serían unas primeras recomendaciones generales con las que comenzar, dentro de nuestro Curso de maternidad y paternidad, la aventura de prepararse para ser padres: decisión segura, hábitos de salud y educación emocional. Pero hay mucho más que hacer antes de dar el paso más importante de nuestra vida y veremos esas cuestiones prácticas en el próximo tema.

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