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Todo lo que debes saber para tener una lactancia materna feliz

Todo lo que debes saber para tener una lactancia materna feliz
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Está claro que la lactancia materna es el mejor alimento para tu bebé y el mejor regalo que podéis haceros los dos. Es una experiencia maravillosa tanto para la madre como para el bebé, pero a la vez es uno de los temas que más preocupa a la mujer al convertirse en madre. ¿Seré capaz de amamantar a mi bebé? ¿Tendré suficiente leche? ¿Dolerá? son las preguntas que más frecuentemente se hacen.

Si has decidido amamantar a tu bebé, la herramienta más valiosa para conseguirlo es la información, por tanto te contamos todo lo que debes saber para tener una lactancia materna feliz.

La primera hora de vida es fundamental

El establecimiento de la lactancia materna debe darse cuanto antes, si es posible debe ponerse el niño al pecho inmediatamente después de nacer. El instinto del bebé es tan fuerte en ese momento que es capaz de reptar hacia el pecho materno guiado por el olor y succionar por sí solo, fenómeno conocido como Breast Crawl.

La lactancia precoz, iniciada en la primera hora de vida, es la llave para una lactancia exitosa. En las horas posteriores al parto se produce una impronta muy fuerte entre la madre y el bebé, un período sensitivo que favorece el vínculo afectivo y la instauración de la lactancia materna.

Por ello es muy importante la no separación de la madre y el bebé después del parto, para facilitar el contacto precoz entre ambos, una necesidad biológica que no debería impedirse, tampoco después de una cesárea, salvo en casos de patología graves, que son los menos.

También se recomienda evitar el uso de chupetes o tetinas durante las primeras semanas, para no confundir al bebé hasta que la lactancia materna esté bien establecida.

La subida de la leche

Es una de las cuestiones que más preocupa a las madres después del parto ¿Me subirá la leche? La leche sube si o si pues la subida de la leche es la consecuencia de un proceso hormonal que se desencadena después del parto, haya sido parto vaginal o cesárea. Y en ambos casos, el tiempo que demora en subir la leche es el mismo, entre el primero y el tercer día después del parto, es un mito que con una cesárea la subida de la leche materna tarde más

Hasta que se produce la subida de la leche, los pechos de la madre producen calostro, un líquido amarillento y espeso que contiene todo lo que el recién nacido necesita. Entre otros beneficios, facilita la eliminación del meconio, las primeras heces del bebé, favorece la flora bacteriana del bebé, y debido a su consistencia es ideal como entrenamiento, practicando el ejercicio de succión-deglución-respiración.

El calostro no es leche mala, ni falsa, ni mucho menos, es fundamental para el bebé. Está compuesto por inmunoglobulinas, agua, proteínas, grasas, carbohidratos y otros componentes, conformando un líquido seroso. Poco a poco, el calostro se va volviendo más ligero y blanquecino, dando lugar a la leche. De modo que hasta la subida de la leche, el bebé no necesita ningún otro alimento.

Lactancia materna a demanda

El bebé no debe tener horarios para alimentarse, es él quien manda. Aunque haya tomado el pecho hace poco, puede haberse quedado con hambre o necesitar consuelo en el pecho. El estómago del bebé no es como un vaso que se llena y debe esperarse 3 horas para que se vacíe y volver a ofrecerle.

Es increíble la capacidad de autorregulación que tiene el bebé que mama. Lógicamente, no podemos saber la cantidad de leche que toma el bebé del pecho, además la consistencia de la leche de cada toma, e incluso la de cada pecho y cada lóbulo mamario, es diferente.

Cuando necesita, pide, por tanto la clave para una buena alimentación es ofrecerle el pecho a demanda, es decir siempre que lo pida. También durante la noche, es por eso que el colecho es una práctica recomendada porque el bebé puede tomar el pecho cuando lo necesite, incluso si está durmiendo.

Por otro lado, hay una ley de oro en la lactancia materna: el reflejo de succión. Al succionar el bebé el pezón, se produce un estímulo que envía al cerebro la orden de producir prolactina, hormona encargada de la producción de leche. Es como una bomba. Por tanto, al ofrecerle el pecho a demanda mejora la producción de leche.

Es importante además respetar el ritmo de la toma del bebé, olvidaros del reloj. La consistencia de la leche no es la misma al principio que la final de la toma, por tanto debe ser él mismo quien decida cuando dejar de tomar. Lo hará cuando esté saciado.

Una buena postura

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Una buena postura facilita un agarre correcto del bebé al pecho, un aspecto fundamental para que reciba la cantidad de leche que necesita y evitar problemas en la madre como la aparición de grietas.

Para que haya un buen agarre durante la succión, la boca del bebé debe cubrir gran parte de la areola mamaria y el pezón debe estar completamente dentro de la boca del bebé, sobre el paladar blando, en la parte posterior de la boca.

Hay cuatro posturas básicas para amanantar, entre las que debéis buscar la más cómoda para ambos, siendo la clásica la más generalizada, sujetar al bebé con el antebrazo (si lo prefieres puedes utilizar un cojín de lactancia). Poco a poco, con la práctica iréis descubriendo nuevas posturas de amamantamiento, como si fuese un Mama Sutra.

Muchas madres se preguntan por qué mi hijo no se coge bien al pecho y la postura suele la causa la mayoría de las veces, afortunadamente algo que puede corregirse.

Cuánto tiempo amamantar

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Eso lo decides tú y tu bebé. No hay un tiempo estipulado. La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y después complementarla con alimentación sólida hasta los dos años o más.

La leche materna posee un efecto protector contra infecciones gastrointestinales, así como contra otro tipo de infecciones y enfermedades como catarros, bronquiolitis, neumonías, otitis, meningitis, infecciones de orina, alergias, asma, obesidad infantil, enterocolitis necrotizante e incluso del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

Después de los primeros meses, la producción de leche se va autorregulando. Ya no sentirás los pechos rebosantes, ni gotearán como al comienzo, pero eso no significa que ya no tengas leche.

Hay niños que son amamantados durante toda su infancia, incluso hasta los cinco, seis, siete o más años. La lactancia prolongada no tiene contraindicaciones, más allá de las dificultades sociales que plantea, contra las que se puede lidiar si la madre y el niño así lo desean.

Como os decía al comienzo, la información es una herramienta fundamental para conseguir una lactancia materna exitosa. Los problemas que pueden presentarse como los pezones planos o invertidos, las grietas del pezón, dolor al amamantar, la ingurgitación o congestión mamaria, la mastitis, son posibles de superar si la información es la adecuada.

Si decides darle el pecho a tu bebé, repasa todas las recomendaciones que hemos dado y ¡Feliz lactancia materna!

Fotos | c r z, sebribeiro y moppet65535 en Flickr
En Bebés y más | Claves para una lactancia materna exitosa

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