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Embarazada en la playa


Muchas son las personas que, al ver a una mujer muy embarazada en pleno Agosto, se apiadan de ella y lo mal que lo debe estar pasando con el calor, la hinchazón de pies y todas esas pequeñas incomodidades que se asocian a un avanzado estado de gestación en verano. Lo que estas personas no saben es que estar embarazada en verano son todo ventajas. O casi.

Este será el tercer verano que paso muy embarazada. Además, según la amable dependienta de una tienda de ropa premamá mi embarazo cuenta como gemelar, háganse a la idea de las dimensiones de mi otrora turgente abdomen. Mi primera hija nació en Agosto, la cuarta en Septiembre y, si todo va bien, la quinta nacerá también en Septiembre. Créanme si les digo que le encuentro muchísimas ventajas respecto a los dos embarazos de invierno que viví con mi segunda y tercera hija.

El calor es muy democrático


Es cierto que se pasa calor y que, si una es propensa a tener la tensión baja durante los embarazos, cuesta mucho despegarse de la hamaca. Esa es precisamente una de las ventajas, aprovechar las vacaciones para poder descansar antes de que nazca el bebé.
Además, a quién vamos a engañar, a cuarenta grados a la sombra se pasa calor con tripa o sin ella.

El verano es ideal para ahorrar en tela


También gracias al calor necesitamos menos ropa de embarazada para los últimos meses cuando resulta más difícil reutilizar ropa de antes del embarazo. Unos cuantos vestidos sueltos con el corte en el pecho nos hacen el apaño divinamente y nos ahorran el momento muñeco neumático que nos ha tocado sufrir a las madres de invierno en países fríos.

En la playa todos los gatos son pardos


Una tripa abultada es el complemento ideal para esconder esos kilos de más que se han afincado en las caderas, y la excusa perfecta para tomarnos todos los helados del mundo sin mirar atrás. Mucho más difícil es enfrentarse al verano en pleno puerperio, embarazadas todas estamos muy dignas con esos bañadores tan ideales que han escogido nuestras colaboradoras para que luzcamos tripa y tipo este verano.

Contra el calor fruta fresca


Y ensaladas, muchas ensaladas. Todas las embarazadas sabemos lo importante que es alimentarnos bien, tomar las raciones de fruta y verdura pertinentes, mucho pescado y suficientes lácteos y líquidos. Alimentos todos mucho más apetecibles en verano que en invierno cuando las salsas, las grasas y las comidas pesadas nos llaman la atención poderosamente.

Sin bajarse de la hamaca


Nada mejor para paliar la hinchazón de pies que ponerlos en alto. Hay que aprovechar mientras tomamos el sol plácidamente. Tenemos la excusa perfecta, descanso por prescripción facultativa. Lo mismo aplica cuando se nos antoje una siesta a media tarde.

Alternando estos descansos con paseos por la orilla, además de unos esbeltos tobillos, luciremos un favorecedor bronceado para salir con buena cara en las primeras fotos con nuestros flamantes retoños.

Si con todo esto el edema no remite siempre nos quedará el consuelo de poder pasarnos el verano en chanclas.

Deporte a la medida


Casi todas las actividades recomendables durante el embarazo son más accesibles y agradables en verano. Nadar y pasear a discreción hará que lleguemos al parto en plena forma y con un moreno envidiable.

Siguiendo estos simples consejos no me negarán que estar embarazada en verano son todo ventajas.

Eso sí, no nos olvidemos nunca de beber mucho agua. Fundamental para estar bien hidratadas en los días más calurosos.

Foto | cscott2006 en Flickr
En Bebés y más |Diez consejos para la embarazada en verano, Alimentos seguros para consumir en verano si estás embarazada

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