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13 consejos para promover la autonomía de nuestros hijos
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13 consejos para promover la autonomía de nuestros hijos

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Un niño que se siente seguro junto a sus papás, pronto querrá explorar el mundo que le rodea y empezar con pequeños pasos su recorrido hacia la autonomía. Si favorecemos que nuestros hijos sean autónomos, estaremos ayudándoles a ganar madurez y a sentirse capaces de hacer las cosas por sí mismos, lo cual repercutirá muy positivamente en su autoestima. Y necesitan esa autoestima para sentirse felices y estar seguros en todas sus acciones. Pero, ¿cómo podemos promover la autonomía de nuestros hijos?

Hoy os dejamos 13 consejos para favorecer que sean autónomos, más confiados en sus capacidades y más felices. Para ello, hay que permitirles la autonomía en distintas actividades según sus edades y cada cosa a su tiempo: cuando empiezan a desplazarse y exploran gateando, a la hora de comer, recoger los juguetes, bañarse solo, hacer los deberes...

Hay un proverbio chino que dice:

"Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enseñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida"

Y algo así es lo que tenemos que aplicar con nuestros niños. Si se lo damos todo hecho cada día, serán incapaces de desenvolverse por sí solos cuando no estemos.

Aumentar autoestima niños

13 consejos para que los niños sean autónomos

Teniendo en cuenta que la autonomía es un proceso y no una meta, podremos ayudar a nuestros hijos a ser más autónomos. Desde pequeños, los niños deben sentirse seguros, más adelante poder elegir y tomar decisiones, mientras evidentemente nosotros los acompañamos y apoyamos. ¿De qué manera fortalecer a los niños en cada etapa de su desarrollo y favorecer su autonomía?

  • Desde que nace, practica el apego, educando tus hijos desde el respeto y la empatía, entendiendo y satisfaciendo sus demandas y necesidades. De este modo se crea una fuerte unión emocional con los padres y se promueve el desarrollo de una personalidad segura e independiente, dispuesta a aceptar y superar retos.

  • Otro pilar de la autonomía es la comunicación interpersonal, practicada activamente y con respeto, lo cual hará que nuestro hijo se conozca mejor a sí mismo (y nosotros a él). Además, el niño, a través de su lenguaje gestual y verbal cuando tenga capacidad, manifestará abiertamente su deseo de hacer las cosas él solo y hemos de estar atentos a estos mensajes.

  • Establece unos límites que aporten seguridad al niño. Hay que mostrar firmeza, pero con afecto, sin autoritarismo y sin permisividad. Si el niño conoce unos límites lógicos, razonados y establecidos previamente, recibe la aprobación de sus comportamientos satisfactorios y la reprobación de los que no lo son, se sentirá seguro en sus actuaciones.

  • Ofrécele juegos adecuados a su edad. No por intentar empezar antes van a aprender antes. Al contrario, ofrecerles a los bebés juegos y actividades que no son adecuadas para su edad (tanto si son de mayores como de más pequeños) conseguiremos el efecto contrario: el niño se aburrirá.

  • Anima a tu hijo a ser autónomo y aplaude sus logros, que empezarán siendo pequeños. Confía en la capacidad del niño o niña, ya que todos acabarán siendo autónomos en las distintas actividades pero es un proceso largo y que avanza pasito a pasito. No hay que tener prisa, ¡crecen muy rápido! Basta con mostrar nuestro interés en lo que vayan intentando y logrando.

  • Cada cosa, a su edad. No podemos animar su autonomía en cuestiones para las que el pequeño o pequeña no están preparados. Sentarse solo, gatear, sus primeros pasos, su primera cucharada, ponerse los zapatos, hacer pipí en el inodoro, lavarse los diente solito... Pasito a pasito y según su etapa de desarrollo, podrá ir iniciando nuevos retos y logros.

Autonomía de los niños
  • La escuela, pero también cualquier aprendizaje, son claves en el desarrollo de la autonomía moral e intelectual de los niños. El aprendizaje ha de ser significativo, basado en el juego y adecuado a su edad como hemos señalado en el punto anterior.

  • Elogia los aciertos de tus hijos, evitando las alabanzas exageradas, que pueden ser contraproducentes en los niños con baja autoestima (al tiempo que puede frenar sus ganas de seguir avanzando).

  • Y como todo no van a ser avances y aciertos, hay que relativizar los errores de los niños y valorar el esfuerzo. El esfuerzo es un valor fundamental para todas las personas y para sus futuros logros. Hablar de los errores facilita el aprendizaje y el desarrollo en el niño de la tolerancia a la frustración, el autocontrol y la autoestima.

  • El niño tiene derecho a la participación. Confíale pequeñas responsabilidades en casa para que sea más autónomo y confiado. Poco a poco, podrás implicar a tus hijos en las tareas del hogar, que no son solo cosa de los padres. ¿O queremos que cuando crezcan no sepan ni lavar un plato y lo tengamos que hacer todo nosotros? Evidentemente adaptándonos a su nivel, cuando crezca podemos dar al niño pequeñas tareas que tendrá que desarrollar más adelante, como arreglarse la cama, guardar los juguetes, ordenar la habitación, ayudar a limpiar o poner la mesa...

Por supuesto, tanto niños como niñas deberán ocuparse de estas responsabilidades y tareas si queremos educarlos en igualdad y que sean autónomos en la misma medida.
  • El niño también tiene derecho a tomar determinadas decisiones, por ello lo hemos de incluir en las pequeñas elecciones que le competen o en las que puede aportar su opinión. Simplemente con escucharlo lo estamos fortaleciendo (volvemos de nuevo a la imprescindible comunicación). A qué jugar, qué cena preparar, qué ropa ponerse, qué película ver... son algunas pequeñas decisiones que le ayudarán a tener iniciativa.

  • Ofrece seguridad a tu hijo, acompañándole cuando te lo pida, estando ahí para él, porque para él eres lo más importante y lo que da significado a sus descubrimientos. Pero deja que se desenvuelva solo cuando veas que ya puede hacerlo o de alguna manera te lo pida. Porque superar pequeños retos, solo, hará que aumente la confianza en sí mismo y las ganas de seguir aprendiendo y demostrar todo lo que sabe. Si se lo damos todo hecho, si le ayudamos en todo, no sentirá necesidad de esforzarse, como decía el proverbio chino...

  • Respeta el estado de ánimo del niño, puede que haya momentos en que necesite sentirse más arropado, menos autónomo, y no podemos exigirle que haga él esto o aquello que ya ha hecho autónomamente en ocasiones. No se trata de un retroceso si un día el niño no quiere ponerse los zapatos solo, tan solo ayudémosle, hablemos con él por si nos cuenta qué le pasa (tal vez ese día solo tenga más ganas de estar con papá o mamá) y seguro que volverá a hacerlo solo más adelante, porque ya sabe.

Para terminar, os recordamos la tabla Montessori para saber las tareas distintas para cada edad. ¿Dónde se sitúa vuestro niño o niña? ¿Ya ha empezado a ser autónomo en esos aspectos? Recuerda, más pronto que tarde lo hará, siempre que sigamos los consejos para facilitar la autonomía de los niños.

Fotos | iStock
En Bebés y más | El desplazamiento del bebé: cómo empieza a conquistar su autonomía, Cómo fomentar su autonomía, Niños solos en la calle ¿a partir de qué edad?

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